Todo es la pera con Perry

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El sábado fui con mis primos a ver la película de Phineas y Ferb, que para quien todavía no lo sepa, está basada en la serie de dibujos animados homónima que Disney Channel emite cada dos por tres.

Desde buen principio la serie me gustó porqué es muy fresca y como coincidía con la hora de cenar me aficioné a verla por la noche. Ésta cuenta las aventuras de dos hermanos (Phineas y Ferb) que para no aburrirse y aprovechar el verano deciden hacer cada día algo diferente (que normalmente tiene que ver con un invento). Su hermana Candace en cambio, invierte su tiempo  intentando “pillarlos” para que su madre vea lo que hacen. Pero para su frustración, siempre desaparecen los inventos antes de que Candace se lo pueda enseñar a su madre. También tiene un gran protagonismo la mascota de la serie, Perry, un ornitorrinco que lleva una doble vida: por una parte es el mejor amigo de Phineas y Ferb, y por otro un agente secreto destinado a parar los planes del “malvado”  Dr. Heinz Doofenshmirtz. Las confrontaciones entre éste y Perry (también llamado Agente P) son las que destruyen el invento de Phineas y Ferb.

Lo bueno de la serie, al igual que la película es que hay tanto humor para niños como para adultos, de hecho, esta es una de las claves principales de su éxito. La Película se puede describir como un alargo de la serie, dónde Phineas, Ferb, Perry, Cadance y Doofenshmirtz se ven trasladados a una dimensión alternativa y mucho más tortuosa. En ésta descubren que Perry es en realidad es un agente secreto. Pese a la frustración que sienten los hermanos porqué su mascota no ha confiado en ellos, deciden ayudarlo para derrotar a la versión alternativa y  más malvada del Dr. Doofenshmirtz.

Pese a que pensaba que no valía  la pena ir a verla porqué (como suele pasar con muchas series convertidas en película) dejaría que desear, me sorprendí al notar que no es así, más bien al contrario. Durante los 77 minutos de duración no me moví un centímetro del asiento: estaba encantada.

Por un lado, la música. La película empieza con “Todo es la pera con Perry” y hace que le cojas el ritmo, por un lado porqué empezar con una canción  le pone “las pilas” al espectador y por el otro porqué las melodías y letras de la película son muy  pegadizas (yo he estado cuatro días cantando “Verano”, sin poder sacarla de la cabeza. Suerte que ahora me ha dado por “Un nuevo amigo encontré”). También hay que tener en cuenta el buen trabajo de los traductores para que la canción cuadre con la melodía y el movimiento de boca de  los personajes.



Por otro lado,  la entretenida trama y las dosis de humor que a veces inundaban la sala. Sobre todo, era muy curioso ver como los niños se reían de unas escenas y los adultos de otras.  Cabe decir que el buen trabajo de doblaje que hay detrás de cada escena no tiene precio y se agradece que no hayan cambiado las voces de los personajes, porque ya no sería lo mismo.

A opinión personal, la Cadance de la otra dimensión no conjugaba demasiado con el “papel” en el que estamos acostumbrados a verla, ya que es mucho más ruda, y se me hacía un tanto raro.  Pero desde luego, el protagonista absoluto de la película es Perry: un personaje interesante, que aunque sólo dice “Rrrrrrrr” podemos entender lo que piensa y siente gracias a las caras que pone (aunque el Perry de la otra  dimensión da un poco de cosa, pobrecillo).

La película tiene un transfundo emocional muy bonito: la confianza, el amor y la amistad es la base de esta animación para toda la familia que me hizo sonreír toda la tarde.

H.Lana

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