Pesimista feliz

By | 19:14 2 comments

Que soy yo, créanme. A hora acordada por el (in) tempestuoso horario que ciertos trenes españoles se pasan por la piedra de la vía, una vuelve al trabajo después de haberse comido dos horas de trayecto –de ida- y otras tantas de vuelta. No se crean que una así, a voz de pronto se queja por quejarse, que los indicios eran claros.

Verán, resulta que una, que es de natural previsora a mirar correos universitarios cada tres nanosegundos,  sufre ayer por la noche una bajada de párpados intempestiva –o fulminante- como se prefiera. Posterior a la carrera matutina diaria, a las tostadas a la española y a la  pelea con los cordones de las Converse, dispóngase a correr un buen trecho detrás de todo transporte público –con kit de supervivencia incluido, que absténgase ligero- hasta llegar al susodicho. 

Sorpresa y agradecimiento por micro ondas mentales les di cuando así de sopetón, veo descansando tranquilamente sobre el sillón azul la prensa del día. Al no tener ni pajotering idea de deportes-curiosa optativa en la que me metí- el tiempo en el aburri(tren)ómetro pasa intentando memorizar jugadores, equipos y vocablos esotéricos tales como: pepinazo, golazo, increíble, crack y otros adjetivos entre bélicos y majestuosos que componen las noticias de la jornada, con apuntes de traducción incluidos.  Esperanzada una feliz por no haber de sacar los higadillos hasta el destino docente, aburritrenómetro dijo que ni de  guasing y que si se paraba de improviso 12 minutos en una estación dejada dónde Cristo perdió la alpargata era porqué le salía a él de la catenaria.

Así que al llegar a la estación de destino empecé a dar a las patas como si no hubiese un mañana, pensando que con un poco de suerte –sólo un poco, que no es tanto pedir, leches- evitaría la mirada fulminante del profesor con un retraso de cinco minutos dándole a los pieses con alevosía. Pero claro, una que cuando tiene puestas las orejeras no ve un pimiento, tuvo la sensación de cruzarse con alguien que le saludaba lejos far,  far away en la distancia. Con récord en marcha personal crucé la puerta, sin mirada fulminante, ni escritos en pizarra, ni compañeros, ni profesor. Ni DIOR. Resuelta que es una en conexiones mentales de hechos tardías, confirmé que la clase había sido cancelada y que los que bajaban felices y saludantes calle pa’ bajo eran mis compañeros.

Con desidia consulté el reloj, el horario y me fui a entablar amistad miccional con uno de los tres tronos disponibles en la sala de estudiantes absentes –por fin- de arácnidos de dimensiones semejantes a las de un trolebús.

Poniendo pies en polvorosa, cual cohete enganchado en trasero, hacia el aburritrenómetro supuse erróneamente el comprar billete como acción sencilla. Todo lo sencillo que puede ser intentar sacar un billete con una máquina con trastornos de conexión, vamos. Y ya me ven pidiendo el tipo de tarjeta, las zonas y el número cuando al poner la card, la muy acableada dice que no, que no la he puesto correctamente, que la vuelva a introducir, con consecuente retroceso a la página de inicio. Tres intentos fallidos más tarde y kilos de paciencia a la bin, se dignó –la muy petarda- a escupir, literalmente, la tarjeta. Sin el “quiere comprobante” ni ná. A pelo. Pluf. 
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2 comentarios:

  1. Estos relatos de estrés pero que al final acaban bien son de mi agrado Hydre Lana!!! Cómo me gusta la mezcla de alivio (al ir a miccionar te quitas el estrés que llevabas por llegar tarde) y de tensión por el maldito aburriTRENóMETRO. Dímelo a mi... que también hago más viajes que un tonto, de arriba a bajo, y a veces para solo una hora y media de clase! Y qué decir de las malditas máquinas para sacar el billete... ayer casi después de recargarla (me cuesta 14 euracos para zona ABC, 10 viajes) casi me la dejo metida en la ranura esa... y ya había un hombre malvado y medio feliz pq había visto que me la había dejado... pero no! fui rauda y veloz!!

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  2. ¡Aiiiisss Iris! Cosas del día a día, mira el lado bueno te ha quedado un post re-chulo!! Besos pastelillo! y que no pueda contigo el transporte público! muuuaaa!

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