‘El enigma de Copérnico’, de Jean Pierre-Luminet

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copernico.eps

Primero de todo lo primero: ¡Feliz 2015 a todos, Hydrelanianos míos! Ya está, ya lo he dicho, sino peto. Y ahora, allá va la crítica del libro.

Parece casi imposible de imaginar la cantidad ingente de información que Luminet ha tenido que leer, asimilar, contextualizar y separar grano de paja para poder hacer este libro de ficción sobre el genio de la astrología. Un libro que como dice el propio autor ‘ha sido escrito para divertir, pero también para instruir’. Como Alexandre Dumas con sus novelas. La diferencia es que mientras Dumas, que por muy fan que sea de él hay que reconocer que se pasa la historia por el forro de los calzones, Jean Pierre le da un punto de exactitud referencial, y por lo menos especifica en el anexo esos hechos que no han sido del todo comprobados o de los que no hay constancia que hayan sucedido.

Este libro pertenece a la serie Los constructores del cielo, que divulga la vida de los astrónomos Nicolás Copérnico (la novela de la que estoy escribiendo en este momento, 2006), Johannes Kepler (El tesoro de Kepler, 2008), Galileo Galilei (El ojo de Galileo, 2009) y Isaac Newton (La peluca de Newton, 2010). ¿Y cómo puede ser que a un autor le de tan fuerte por la astrología? Pues porqué resulta que el novelista a parte de escribir también hace poesía, hobbies que combina con la astrofísica. Porqué sí, es astrofísico especializado además en cosmología (ciencia que estudia todo lo relacionado con el universo) y gravitación relativista (alias gravedad). Por si fuese poco todo este currículo cabe añadir que es director de investigación del CNRS (Centro Nacional Para la Investigación Científica de Francia) y un especialista en agujeros negros partícipe además de la teoría del ‘universo arrugado’, es decir de que el universo podría estar replegado en sí mismo y que nuestra percepción estelar se multiplica como si fuese un espejismo.

Bien, dicho esto y una vez puestos en contexto en lo que se refiere al autor, cabe decir que tal y como se expone el el prólogo, ‘todos los personajes que se exponen en estas novelas, fueron también personajes fuera de lo común, caracteres de excepción, verdaderas figuras novelescas cuyas vidas están llenas de intrigas, de suspense y de sorpresas…’ Y por supuesto, que todos ellos tienen en común que ‘contribuyeron a sentar las bases de nuestra civilización moderna al construir una nueva visión del Universo’. En este caso que se refiere a Copérnico (1473-1543), percusor del heliocentrismo, modelo que tenemos instalado ahora y que pregona que la Tierra gira sobre sí misma y alrededor del Sol y que éste último es el centro del Universo y no al revés como se creía en aquellos tiempos gracias a Tolomeo, que era el sistema que se enseñaba por aquel entonces, como consecuencia de que algo tan distinto como ciencia (empírica, comprobable, real) y religión (fe, no comprobable) estaban unidas. Como todos los genios, Copérnico fue ignorado, tachado de loco y incomprendido durante su vida puesto que su teoría chocaba y era contraria a las Sagradas Escrituras (¡Ay! cuanto ha hecho, hace y hará la religión).

Pese a los hechos y la verisimilitud Jean Pierre-Luminet ha decidido redactar esta novela categorizada como histórica en el género malabarístico de la ficción. ¿Ficción histórica? Puede que no esté tan alejado de categorizarla así, puesto que la historia se asemeja –permitidme la comparativa- la construcción de noticias. Se depende de lo que se explica, cómo se explica, de lo que se dice y de cómo se construye. La única diferencia entre un historiador y un periodista es que el primero estudia y analiza el pasado y el segundo el presente. Así que una apuesta por la ficción no es algo tan descarado, sino la mejor forma de contar y construir una historia, que es lo que al fin y al cabo pretende hacer un divulgador científico. Acercarnos un poco más a la ciencia para todos aquellos que no entienden ni papa. Y lo bueno es que lo consigue.

Es un libro que hay que releer por lo menos dos veces porqué hay tal aluvión de información contextualizada que es imposible captarlo todo con una sola lectura. Por lo demás, el autor consigue plasmar la sociedad, las costumbres y las gentes con las que Copérnico vivió rodeado. Una biografía novelada que permite entender de manera práctica el sistema heliocéntrico además de proporcionar datos curiosos sobre la vida del astrónomo. Y lo que es más importante: permite humanizar a los personajes, a menudo tan lejanos. La recreación libre del personaje hace que el lector se sienta más inmerso en la lectura, hace que se sienta más apegado a él, que lo comprenda mejor, siempre eso sí, basándose en el apoyo de fuentes fidedignas. Aunque si que es cierto que el autor da más importancia a la estancia que Nicolás Copérnico hizo en Italia (dónde se gestó la teoría), hay que decir que en los últimos años que pasa en su tierra natal sufre un declive de la historia. Ya no es tan emocionante y parece que las palabras van perdiendo fuerza –no sé si expresamente- a medida que Copérnico se va haciendo mayor.

Aunque se ve que los documentos originales sobre la vida de Copérnico ‘brillan pos su ausencia’. El autor también aprovecha para poner sobre la mesa que ‘de una manera insidiosa se ha montado en contra de Copérnico una especie de conspiración del olvido (…) sus compatriotas no se atrevieron a publicar una historia de su vida, o si la publicaron, la Inquisición romana encontró la forma de hacerla desaparecer’. Copérnico fue el primero en derribar 15 siglos de mala astrología y fue enterrado decentemente 467 años después en Frombork, su ciudad natal.

Leer para saber.

4/5

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Imagen: Megaidenti.com

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1 comentario:

  1. Interesantísimo análisis el del libro y, de refilón, el de la astrología y la figura de Copérnico. Quizás no sea mi fuerte esta rama de la literatura y es probable que este libro jamás acabe en mis manos, pero no deja de ser fascinante (basándome en tu último párrafo) la de veces que la historia (y las distintas sociedades) se han encargado de tirar por los suelos una vida apasionante, un personaje intelectualmente ilustre o una idea realmente revolucionaria.

    Fascinante y a la vez odioso, para qué negarlo. Hoy en día todavía a uno le rompen esquemas cada dos por tres... ¡vivimos igual del agua que del pesimismo!

    Feliz año nuevo te deseo, como hydrelaniano confeso ^^.

    PD: Creo que nunca has hecho reseña de nada de William Gibson y si es así se me ha escapado... ¿qué te parecería aventurarte con el cyberpunk?

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