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Esta es la película que pone punto y final a la trilogía de los X-Men jóvenes. El director, Brian Singer respeta la historia original y prosigue la trama de los mutantes de forma más o menos fidedigna. Aunque la primera de esta saga, es la que está mejor, para servidora la que nos ocupa se pierde demasiado en otros personajes.

Con guión de Singer, Simon Kinberg, Michael Dougherty y Dan Harris la película cuenta como un malo malísimo llamado Apocalipsis se quiere hacer con la Tierra. Vamos, nada del otro mundo. Los mutantes deberán unirse contra Apocalipsis, que más que un mutante parece un dios, porqué el bicho va ahí,  acumulado poderes de otros a cascoporro y claro, después se le indigestan y se tiene que tomar una manzanilla y medio kilo de sales Eno y eso no puede ser bueno porqué es posible que después se vaya por la patilla. Oscar Isaac, da vida a este animalillo del bosque con mala leche, actor al que el espectador pudo ver como piloto rebelde en ‘Star Wars, el despertar de la fuerza’ (crítica aquí). 2 horas y 24 minutos de acción superheroica. Y como las pelis de superhéroes no dan para más, voy al turrón.

En un principio el film se iba a llamar ‘Era de Apocalipsis’, porqué es el título del cómic en el que se basa. Pero oigan, pensaron, ‘Era’ no mola, los espectadores deben estar hartos de ‘eras’: ‘Era de los dinosaurios’, ‘Era de la extinción’ (2014), ‘Era de Ultrón’ (2015), ‘Erasmo de Rotterdam’…Pero vamos, que al final le cambiaron el nombre porqué ‘Apocalipsis’ les sonaba más siniestro. Y claro, al pollo ya le dicen que es siniestro de buenas a primeras, y no se da cuenta que le han metido un tongo. Sino vean, vean: A  poca lipsis (en medicina, sufijo que quiere decir 'fuera', traducido, 'un poco fuera'), la evidencia lingüística y dice que le van a dar pa' el pelo, y no finamente.

Decir que en los cómics se lió parda, es quedarse corto, porqué la Era Apocalipsis afectó al Universo Marvel. En otras palabras, se cargaron a Peter Parker (¿en serio, en qué estabais pensando para cargaros al adorable vecino?), Ojo de Halcón, Thor (por este no siento pena alguna, que fijo se pasa a hacer anuncios de L'Oreal), Carol Danvers (snif, snif Miss Marvel nooooo), Victor Von Doom (ídem que Thor), Susan Storm (Mujer Invisible), Ben Grimm (La Cosa), etc. Vamos, que se quedaron a gusto. Pero antes de que monten un motín y vayan a decirle, con el cariño correspondiente, lo que piensan a los guionistas que crearon el cómic, les debo decir que esto pasa en una realidad alternativa conocida como Tierra-295 y que la película se ha pasado por el forro la historia original. Así, que reine la calma.


Mercurio/Quicksilver (Evan Peters) haciendo un Barry Allen © 2015 20th Century Fox

En la producción se añaden nuevos mutantes, como Cíclope, Jean Grey (Sophie Turner, me gusta especialmente porque no había visto ningún trabajo suyo hasta la fecha), Mercurio (Evan Peters, alias Quicksilver), que se sigue llevando la palma en cuanto a calidad del personaje: es un roba planos profesional y siempre que sale a escena, el espectador tiene a buen seguro unas cuantas risas. También porqué la escena en es una maravilla técnica: el plano de la Mansión dura tres minutos, pero se tardaron nada más y nada menos que tres meses en rodarla. De hecho, Peters es el actor que más tiempo pasó en el set. Respecto a la técnica, la escena fue rodada con varias cámaras Phantom 3-D, que trabajan a cerca de 90 mph, y disparan 3.100 fotogramas por segundo. Unas bestias de potencia, vamos.

El film se grabó en Montréal, Greenfield Park y Oka, los tres situados en Québec, Canadá mediante las cámaras Phantom Flex, Leica Summilux-C, Red Epic y con las lentes Zeiss Master 8si les pica la curiosidad, pueden consultar par aué sirve cada una en el buscador del blog). No es de extrañar que tirasen la casa por la ventana con un presupuesto estimado de 178.000.000 dólares (a 3 de junio recuperados en taquilla) yo también me iría a vivir a las quimbambas con ese pastizal.
Singer dice que el malo malísimo, Apocalipsis es una mezcla de diferentes sonidos
Es que lleva las almas de muchas vidas y muchos personajes Ha contenido dentro de él muchas voces, todas tomadas de diferentes gamas y tonos.
Para obtener esa voz tan rara, el equipo de sonido utilizó tres micros (uno bajo, uno de bombo –esos que son redonditos- y un Sennheiser, por eso de hacer publicidad gratuita) para que Isaac grabase su parte de guión y que posteriormente, la mezcla quedase ‘de otro mundo’.


Apocalipsis (Oscar Isaac) nivel 'se me ha ido la olla a base de bien' © 2015 20th Century Fox

Si tengo que ponerle un pero a este filme es que se centra demasiado en Mística. Pero no en la mística en forma de mutante (azul, con escamas y pelirroja), sino la mística humana con el cuerpo de Raven, que da vida la actriz Jennifer Lawrence. En este sentido, la película se debía dándole mayor protagonismo del que debería tener. Lo entendería si su versión mutante fuese la que proliferase en la mayoría de escenas, pero el fallo está precisamente en que se aborda su versión humana (y no su ‘mutant and proud’ de la primera película) lo que humildemente hace pensar al espectador que Lawrence a parte de vender, tiene una maravillosa campaña de marqueting detrás.


Aunque aquí servidora hubiese propuesto algo distinto, ya que Patrick Stewart (Charles Xavier, en las primeras de X-Men) le dijo medio en broma a Singer que estaría dispuesto a interpretar a Mística con un
Estoy muy dispuesto a estar desnudo, pintado de azul, y el mundo está preparado para ello también.
Pues oigan, yo voto. ¿Dónde hay que firmar?

En esta peli también vemos a una más que convincente Tormenta (Alexandra Shipp se afeitó la cabeza para lucir un peinado mohicano) y a Psyckelocke (alias, Mariposa Mental/ Betsy Braddock, interpretada por Olivia Munn). Esta es la primera aparición de Mariposa a lo grande, aunque ya se había dejado ver en ‘X-Men: la decisión final’ (2006). Y por supuesto, vuelve a repetir Moira MacTaggert (Rose Byrne), que se nos suelta que tiene un hijo y aunque no tenga protagonismo, el crío en cuestión es Kevin MacTaggert, alias Proteus –mal rollete, que es otro al que se le va la bola-. A Ángel (Ben Hardy) no se le veían las plumas desde ‘X-Men: la decisión final’, en aquella lo interpretó el actor Ben Foster. Lo que hace pensar que parece que haber una cierta tendencia a que los actores de Ángel tengan el mismo nombre.


Psylocke/ Marip
osa Mental (Olivia Munn) mostrando su pechonalidad © 2015 20th Century Fox

A parte, hay un homenaje a Patrick Stewart, el actor que interpretó a Charles Xavier en las primeras pelis de X-Men (esas en las que el título se podría haber cambiado por 'Lobezno' y no se habría notado la diferencia) cuándo James McAvoy, el actor que hace la versión joven de Xavier, se afeita la cabeza en directo por Skype con Stwart delante . ¡Con el pelazo que tenía! Supongo que fue un acuerdo del plan:
-Mira James, tu te afeitas el cabolo y yo te cedo la silla de ruedas que usé en el año 2000 con la primera de ‘X-Men’ para que te pasees por el tráiler.
-¡Hecho! ¡Dame la podadora!
¿Y la ilu qué? ¿Eso no se lo quitan a McAvoy, eh?

Esta es la primera vez que los hermanos Summers, Scott Summers (Cíclope) y Alex Summers (Havok), aparecen juntos en una película de Marvel. En los cómics, había otro hermano, Gabriel Summers (Vulcan), pero no ha salido en ninguna producción porqué decidieron que dos, vale, pero que tres son multitud. Por otra parte, Havok en la peli es el hermano mayor de Cíclope, cuando en los cómics es al revés.

En fin, la amistad entre Charles y Erik (Magneto, al que da vida Michael Fassbender, que tiene en ello el próximo estreno de Assasins Creed, y que se le ve saltando en el tráiler desde la Giralda, cuando en esa época faltaban 5 años para su construcción), pasa así como por encima. Tan por encima que algunas líneas de dialogo son muy similares a las de ‘X-Men’ cuando se encuentran en la prisión de plástico.

El guionista, Kinberg, dice que es la culminación de la relación entre el Xavier y Lensherr
X-men: Primera generación’ se centraba en las facultades de Erik, la historia del origen del poder de un hombre. ‘X-Men: Días del Futuro Pasado’ iba sobre el empoderamiento de Charles, un tipo que es un desastre, pero autor intelectual de un evento masivo. En cambio, en esta película ambos tienen su mejor momento y finalmente, ¡ambos se unen!
Esta película es más oscura que las anteriores, y abunda en la psicología de los personajes respecto a sus antecesoras.

Lo que puede poner los pelos de punta al espectador es el hecho que en la escena post-créditos, después de una desagradable escena violenta de Lobezno y totalmente innecesaria, aparezca un señor que coge un frasco que pone Arma X, y en la cartera del individuo se ve Essex Corp., es decir, que es una referencia a Nathaniel Essex, alias Mr. Siniestro. Un pirado de tomo y lomo, vamos. Por otra parte esto hace sospechar a servidora, que pronto veremos a X-23, la versión femenina de Lobezno, que se ve, se rumorea y se comenta, que Singer está trabajando en alguna cosilla para integrarlo en las próximas de Marvel.


Jean Grey/ Fénix (Sophie Turner) y Scott Summers/ Cíclope (Tye Sheridan) © 2015 20th Century Fox

Otra que da en la nariz es que la aparición de Psylocke en esta película puede dar lugar a la implantación de toda la serie (empezarán por el tercer equipo) X-Force , que actualmente está en proceso de pre-producción, lo que a la vez, daría filón para que Deadpool, Tormenta y Lobezno se uniesen. Faltaría eso sí, la introducción de Fantomex, Arcángel (que o lo resucitan o adiós muy buenas), Deathlock, Puck, Espiral y Cluster para tener el equipo completo. De todas formas, Hugh Jackman anunció que la última película que haría como Lobezno será la prevista en 2017, después se retiraría.

Por poner unos ‘peros’, si la película tiene lugar por los voltios de enero de 1983 (teniendo en cuenta que es el deceavo aniversario de los acontecimientos, ‘Los acuerdos de Paz’ de la película anterior) ¿Qué lechugas hace un grupo de mutantes yendo a ver ‘El retorno del Jedi, si no se estrenó hasta mayo de ese año? y también ¿Porqué Ángel en la escena de piripi está escuchando ‘Los cuatro jinetes’ de Metallica si el single no salió hasta julio? Y otra cosilla que me tiene en ascuas, en El Cairo, en esa fecha dudo que hubiese una gran cantidad de televisión por satélite. No hace falta ser un friki de la historia para saberlo. Por otro lado, Quicksilver lleva una camisa de Atari que salió a la venta a finales de 1990. Y Magneto debió haber hecho miguillas el avión de los superhéroes porqué está hecho de metal, pero no. Eso se le llama hacer un Ferrán Adriá.

En lo que respecta al poderío de los países en aquella época de los 80, excluir a Francia e incluir a la India (entró en los 90) en cuanto a la tenencia de armas nucleares es un error tan garrafal de guión que se podría haber resuelto con una búsqueda rápida en Wikipedia. Lo mismo que con el Gran Buda de Hong Kong. ¡Se empezó a construir en los 90!  Pero a ellos les da igual:
¿Qué la construcción está ahí? ¿Qué es potita y queda boniquilla en la película? Pues la dejamos, que total, diez años pa’ arriba y diez pa’ bajo nadie lo va a notar. Si fijo que eso está ahí de cuándo Dior perdió la chancleta, Paco..
Otra cosilla, ya por meter el dedo en el ojo ajeno. En esta peli se activan con una facilidad los misiles que da miedo, con cameo de Stan Lee en medio. Yo ya lo veo:
-Paaaaco, que tenemos otro problemilla de guión.
-Que no, Gumersindo, que no. Que aquí ponemos que los actores le den al play, y ya si eso, los misiles salen disparados como si hubiesen tomado Dulcolaxo.
Imagínense, están de repente amodorrados en el váter y les sale de la taza un pepinazo en forma de misil nuclear de no se meneen. Hombre, eso no queda serio. Que esas cosas hay que tratarlas con cariño. Al tazón del váter, a las hemorroides y a los misiles, digo. Que los trabucos militares se ponen en marcha después de obtener un código de los de arriba, del capitán y de algún mando más. Que no puede ser que los miembros de la tripulación tengan la llave de accionamiento al lado.
-Uy, no. Se ve que estas no son las llaves de casa, Paco.
-Venga, a tomar viento el continente.
Un apunte sobre Jean Grey: está siempre ahí, pero nunca hace nada, y se supone que es la más poderosa. En fin…

Nota: El seguimiento de las pelis de X-Men es el siguiente: ‘X-Men’ (2000), ‘X-Men 2’ (2003), ‘X-Men: la decisión final’ (2006), ‘X-Men Orígenes: Lobezno’ (2009), ‘X-Men: Primera generación’ (Ver crítica aquí, 2011), ‘Lobezno Inmortal’ (2013), ‘X-Men: Dás del futuro pasado’ (Ver crítica aquí, 2014). Seguido de: ‘Untitled Wolverine Sequel’ (2017) y ‘X-Force’.


4/5
★★★★
Ver tráiler
Fuentes: IMDB, http://www.foxmovies.com/movies/x-men-apocalypse, http://stargatemagazine.com/X-Men-Apocalypse/

Imágenes: http://www.followingthenerd.com/movies/check-out-the-x-men-apocalypse-launch-poster/#sthash.gd2xaCNb.dpbs, http://www.foxmovies.com/movies/x-men-apocalypse © 2015 20th Century Fox

Una preciosidad.

Así puedo resumir, sin más, está novela escrita con dulzura sobre tres mujeres que no pueden ser más heterogéneas,  en lo que a carácter se refiere, y que por un mal entendido, acaban compartiendo hogar.

Aunque el título original es ‘The Good Luck Girls of Shipwreck Lane: A Novel’ publicada en 2014 (solo ha tardado dos años en llegar aquí) y Harms ya tiene publicada su segunda novela de nombre ‘The Matchmakers of Minnow Bay: A Novel’ (que se entiende, adquiriré en cuanto se traduzca al español).

Harms es una escritora fresca, de narrativa ágil, que compone situaciones con la misma rapidez que un guionista de series de televisión. Esa fluidez en la escritura es uno de los puntos que se resaltan al leer su primera novela. Ella trabajó de editora y agente literaria antes de publicar el que nos ocupa. Su estilo recuerda a Anjali Banerjee por su capacidad de evocar al lector imágenes vívidas.

Las dos Janine Brown del libro son aceite y agua. Se repelen. No tienen absolutamente nada en común. Una de ellas, Janine (Janey) tiene urticaria cuando conoce o interacciona con personas nuevas y es incapaz de hablar con gente fuera de su entorno, desde que perdió a Ned, su prometido. También se dedica a cocinar cantidades ingentes de comida y es una obsesa de las recetas de cocina. Es como su lugar de paz, su santuario. La única que entiende la situación es su tía abuela Midge, una señora, alejada de la abuelita típica que estamos acostumbrados a que nos relaten. Midge lleva el pelo teñido de color chillón, está completamente salida y disfruta de la vida a su antojo. Que tiene 80 años, pero oigan, no le hace ascos a un chaval de 20, es nudista, sabe usar Internet mejor que cualquier de ustedes o yo, y los tiene tan bien puestos, que a ver quién es el guapo que le sopla.

De hecho, es la tía Midge la que apunta al sorteo de una casa de lujo en Maine a su sobrina Janine. Y gana. En la misma ciudad de Iowa, otra Janine con el mismo apellido, también cree haber ganado la casa. Esta Janine, apodada Nean, ve el último destello de esperanza para escapar de la violencia de género y dejar de ser de una vez por todas una sin techo.

Esta es la historia de tres mujeres sin nada en común, unidas por una equivocación, que acabarán compartiendo más que una casa de lujo marinera. La historia de tres mujeres destinadas a entenderse por las buenas o por las malas. Pero no es un drama. Ni tampoco un romance. Sino una novela 100% buenrrollera que se pasa en un suspiro.
Cierra el frigorífico y se vuelve rápidamente.
—Es sábado. No tengo turno el sábado. —Dice, cosa que sabía perfectamente. Pero no tenía ni idea del día que era hasta ese momento—. Necesitas un empleo urgentemente si no eres capaz de saber qué día de la semana es.
Puede que tenga algo de razón.
—Pero he visto a Janey marchándose a la hora de siempre —digo—. ¿Ha ido a comprar comida?
La tía Midge me mira a los ojos. (…)
—¿De qué me sirves si no estás pendiente de ella?—Pregunta.
—¡Ostras! No soy su madre —digo bruscamente, a pesar de que sus palabras solo confirman mis temores. Si no me necesita para sacar a Janey de su cascarón, ¿para qué sirvo exactamente?—En fin—explico, tanto para mí misma como para ella—, todas mis técnicas de interrogatorio habituales han fracasado. No sé que más hacer a parte de torturarla con ahogamiento simulado.
—Es una chica dura, ¿eh? —reconoce—. Bonito bikini, señorita Bardot.
La autora, no deja de lado la violencia de género y el sufrimiento y angustia que padecen las personas sin hogar ni lugar a dónde ir. Eso, aunque muy superficialmente, se muestra en el personaje de Nean, una chica de 24 años, que ve en el sorteo de la casa, el único rayo de luz para sacar la cabeza de su desdichada vida. De hecho, el personaje se nos presenta en una brusca escena de maltrato, por parte de su pareja. Aunque después, la Harms, coge el toro por los cuernos y hace que Nean, en defensa propia, lo deje inconsciente.

Debo confesar, que sufrí con esa escena, y que con la que más me he amodorrado ha sido con este personaje (pese a que ella y yo seamos como caramelo a refresco de cola). Pero es uno de esos a los que le deseas que las cosas le salgan bien. También me he sentido identificada con la tía Midge, que protege a quien quiere por encima de todo y que será el nexo conector entre Janine y Nean. Midge parece que no se entera ser nada, pero es un pozo sin fondo de conocimientos.

A la que más me ha costado entender es a Janey. La pobre no da pie con bola y esa necesidad de cocinar hasta reventar cantidades ingentes de comida, de obcecarse en un capítulo entero sobre qué cocinar en una primera cita con Noah (un agricultor) y obsesionarse hasta in extremis con él pues como que no. Que sí, que la pobre tiene un problema social peliagudo, pero a veces lo magnifica todo de una forma tan enfermiza que el lector no sabe por dónde pillarla.

Yo no sé ustedes, pero servidora, está hasta el píloro de que las protagonistas femeninas se tengan que enamorar sí o sí (hablamos de amor heterosexual, sin espacio para otros) de un chico como cúspide de su felicidad. Aunque ya les advierto que en este libro las dos se enamoran, Janine de Noah y Nean de J.J, alias el jardinero. Lo que prima en esta novela es el amor (de amistad) y la relación que se establece entre las tres mujeres pasando por la fase de odio y putadas inicial y desembocando en situaciones tan surrealistas como absurdas, que arrancan por lo menos la sonrisa al lector ( la tía Midge imitando a Fernando Alonso, o la escena del tiro de pato congelado). Pobre pato.

Eso sí, es imposible leer el libro y que no les entre un hambre atroz porqué las recetas y los platos, son parte esencial de la novela, así como también la ayuda mutua que las chicas Brown se acabarán dispensando unas a otras mediante el apoyo y la amistad. La obra está estructurada en 3 partes: mezcla, cuece y sirve, alegoría no solo a la cocina, sino también a las relaciones. Los capítulos son cortos, alternados desde el punto de vista de Janey y Nean, y van precedidos por una frase lapidaria sobre cocina, pero que se puede aplicar perfectamente para la vida.

Si tengo que ponerle un ‘pero’, a parte de la idioticia de Janine con el tema amoroso, son las faltas de ortografía presentes en las páginas 79, 126 y 172. En serio, editoriales ¿qué os pasa últimamente con los errores ortográficos? A veces es mejor publicar menos y publicarlo bien. Que a los lectores nos gusta la calidad.

Resumiendo,  si buscan un libro divertido, con el que aprender nuevas recetas (y algún consejillo de cocina), que les haga sentir bien, y además con un toque feminista en un homenaje a las segundas oportunidades, esta es sin duda, su lectura.

Pongan una pizca de encanto, dos de personalidades que chocan, una casa idílica y sazonen con una cucharadita de inteligencia, otra de amistad y superación. Remuevan y cuézanlo a fuego lento durante cientos de páginas. Deléitense.
 
5/5
★★★★

Fuentes: kellyharms.com/

Imagen: maeva.es

‘El libro de la selva’ es la mejor película que ha hecho Disney hasta la fecha en cuanto a virguería y belleza en animación se refiere. Es tan preciosa, tan perfecta, que el espectador se rinde ante tal exposición de detalle técnico, que hace de la casa del ratón, la mejor factoría de sueños.

No hace falta decir que es el remake de la película homónima estrenada en 1967. El único personaje actor que sale físicamente es Neel Sethi, actor protagonista, en el papel de Mowgli. A sus 13 años es un actorazo. Y solo se sabe que en 2013, participó en un corto llamado ‘Diwali’ y que ganó la audición a la que se habían presentado 2.000 niños. Cifra nada desdeñable.

El cachorro de hombre Mowgli huye de la selva después de una amenaza del tigre Shere Khan. Guiado por la pantera Bagheera y el oso Baloo (alias, 'Soy oso dichosooo, oso feliiiiz'), Mowgli se embarca en un viaje de auto-descubrimiento, que lo llevará a decidir entre si vivir con los humanos o en la selva.

En la primera escena, el nivel de alucine que servidora se llevó fue inmenso, junto con un 'hostia, está super bien hecha!' Casi dos horas de metraje en el que se respeta la BSO original (en créditos cantada por Bill Murray, que es el que pone voz a Baloo en la versión inglesa), y en el que es imposible que no se tararee eso de 'busca lo más vital no más, lo que es necesidad, no más...' durante, por lo menos una semana y media.

Por otro lado, la película es el perfecto ejemplo de como se puede hacer un producto audiovisual sin necesidad de la utilización de animales reales. Algo que no se debería hacer en pleno siglo XXI, pero que se sigue explotando como si sus vidas nos perteneciesen (los zoos entran dentro de esa industria). Esta película abre la puerta a la creación de animales por medio digital, con la misma pulcritud como si fuesen existentes.

Disney ha dicho que esta es su mejor película en cuanto a calidad técnica y no es extraño puesto que el croma no se ve por ninguna parte, que es lo normal, con el pedazo equipo de animadores que tienen y creadores de CGI (a parte que cada uno está especializado en una cosa, sombreado, color, texturas, etc.). Por cierto, un saludín a todos aquellos críticos serios que confunden CGI con animación, venga, el siguiente párrafo va por vosotros.


Bagheera (Ben Kingsley) y Mowgli (Neel Sethi) en ‘El libro de la selva’ © 2016 Disney Enterprises, Inc. All Rights Reserved

El CGI (Computer Generated Imagery) es la imagen generada por ordenador, mediante gráficos e incluye también infografía y son estáticas. Se podría decir, a grosso modo, que es ‘el concepto artístico’. En cambio, la animación es el arte de crear imágenes en movimiento y normalmente combina los vectores con un movimiento programado. En otras palabras, que da vida a ese ‘concepto artístico’ hecho mediante la renderización (alias, render).

La película tiene un ritmo trepidante, y acción, que ya es raro siendo una infantil. También puede servir para que los niños vean que los animales son alguien y no algo, al igual que nosotros. La conciencia ecologista y animalista es un plus que han sabido encajar sutilmente y que se agradece. Además se respeta la misma historia original escrita por Rudyard Kipling (1865-1936) en 1894 sobre el trabajo en equipo y la colaboración entre especies para hacer frente a un enemigo común. Un film delicioso, para deleitarse en el sinfín de belleza que posee. Nadie hace las cosas (ni tiene tanta pasta) como Disney.

Cada uno de los pelos de Baloo son maravilla porqué tienen movimiento propio (estoy segura que hay equipo de animadores solo para los pelos del osito). De hecho, el personaje de Baloo es tan enorme y peludín que tiene cinco horas de trabajo de renderización en cada trama. No cabe decir que todos los animales que salen el el film fueron creados a partir del movimiento de animales reales y después esos movimientos trasladados a una captura de VFX (efectos visuales).  Para captar el movimiento se contrató a los titiriteros de la Jim Henson Company, los mismitos que hicieron ‘Barrio Sésamo’ y ‘El show de los Muppets’. La compañía construyó marionetas de tamaño natural elaboradas para actuar con Mowgli, y ya de paso servir como línea ocular, por eso de saber qué plano grabar. La ayuda de imágenes de animales reales, hizo que los animadores pudiesen captar el movimiento de referencia, con el añadido de dificultad de que el equipo de producción tenía que transmitir de manera realista que los animales hablasen y que a la vez fuesen creíbles para el público. Para ello, el director tuvo que tomar de retrospectiva y basarse en películas que contenían animales antropomórficos además de ‘Blancanieves’ ( la de 1937 no la otra, que es infumable), ‘Bambi’ (1942, qué trauma con esta película ¡por Dior!) e incluso la preciosa y dulce ‘Babe, el cerdito valiente’ (1995). Como dijo el director:
‘Nosotros volvimos a películas como Bambi (1942) para ver la forma en que los elementos eran más utilizados (…) Yo quería aire, fuego, agua y tierra, y ‘Bambi’ utiliza las estaciones y el clima, y el uso de diferentes tipos de día. También  nos fijamos en las películas como ‘El Rey León’ (1994).’
El director es Jon Favreau, que seguramente les sonará el nombre, pues Favreau es el productor de la trilogía Iron Man (aquí crítica de Iron Man 3), pero sobretodo seguro que les sonará por la magnífica, preciosa y buenrollera película ‘Chef’ (de la que tienen la crítica aquí) y de la que fue director, guionista y además actor protagonista. En la peli que nos ocupa, pone voz a Pygmy Hog, una especie de jabalí enano que, por desgracia hoy en día, está en peligro de extinción.

Del guión, a partir del libro original, se ha encargado Justin Marks guionista conocido por ‘Street Fighter: La leyenda’ (2009) y ya está manos a la obra con la segunda parte de ‘Jungle Book 2’ y ‘Top Gun2’. Sí, ‘Top Gun’ segunda parte, la película que catapultó a Tom Cruise al estrellato, y que miedito me da.


Mowgli y Kaa (Scarlett Johansson) © 2016 Disney Enterprises, Inc. All Rights Reserved

No puedo evitar acordarme de la película que hizo Disney en 1994 (en 1995 se estrenó en España) en versión real, llamada ‘El libro de la selva: la aventura continúa’. Aunque versiones del libro en cinematografía se han hecho a cascoporro. Como sabrán, es un remake de la película de Disney de 1967, pero además hay otras versiones menos conocidas que también tienen su encanto. Por ejemplo, hay una versión producida en 1942 dirigida por Zoltan Korda, le sigue ‘Maugli’ (1973) que es una peli de dibujos animados para críos con musical incluido. En 1976 apareció Mowgli's Brothers, también de dibujos animados en formato televisivo. Hasta hay una versión anime llamada ‘Janguru Bukku shonen Môguri’ emitida por TV en 1989 con 52 episodios de 24 minutos cada uno. Para televisión también se hizo ‘Jungleboek’ (1992) y en 1995 a película de animación con el mismo nombre del libro. Tres años más tarde, ‘La historia de Mowgli’ producida también por Disney que se les fue a pique, supongo porqué en esa fecha se estrenó en TV ‘Mowgli: The New Adventures of the Jungle Book’ y además coincidió con la peli de ‘Jungle Boy’, así que ese año fue movidito en cuanto a aventuras selváticas.

Con un presupuesto estimado de 175.000.000 dólares (unos 156.879.000 euros de nada) y grabado en Los Angeles Center Studios de California (que no en la India), mediante el uso de las cámaras Arri Alexa XT M y las lentes Panavision Primo, les salió dada más y nada menos que un film de 1h y 46 minutos. Eso sí,  para las ubicaciones remotas de la selva, se utilizaron como referencia fotografías (aproximadamente unas 1.000) del país asiático. Por otra parte, se ha evitado el exceso de captura de movimiento para que no quedase algo muy trillado. De los efectos especiales se han encargado las empresas Moving Picture Company (MPC) y Weta Digital, por su parte, la primera –MPC- incluso desarrolló un software con el objetivo de hacer más realista la estructura muscular de los animales. Teniendo en cuanta que hay un promedio de 70 especies representadas es un faenón, eso sí, algunas las han hecho más grandes de lo que en realidad son. Este hecho, se ve claramente con Kaa, que se supone es una pitón india (6 metros de largo, 95 kg de peso) o birmana (5,8 metros) pero en el filme le han puesto una largada aproximada de 30 metros.  O que los elefantes sean demasiado grandes para ser elefantes indios, que los lobos tengan un pelo tipo alfombra de Ikea, (rollo lobo tibetano), y con el calor que hace en la India, los reales tienen más bien el pelo corto, porqué sino acabarían al vapor.

Los créditos del final muestran el logotipo de Fantasound, sistema de sonido que desarrolló Disney para su película de 1940, ‘Fantasía’, para mantener el clásico, y en los de apertura se muestra el castillo de Disney en un estilo animado que recuerda a las pelis de 1900 como homenaje al sistema multi plano (el de Disney, no el COMPSY de Trumbull, que hay dos). Es un aparato de control de movimiento para animación ‘que da lugar a imágenes tridimensionales y con perspectiva filmando a través de una serie de planos’, según el ‘Diccionario técnico Akal de cine’ (507:2004, Ira Konigsberg). La cámara multi plano es un tipo de cámara especial que a grandes rasgos, supuso un gran avance en materia de animación allá por el año 1933 y normalmente se utilizaba en la animación tradicional. Creado por Ub Iwerks, consistía en poner capas dejando un espacio entre ellas, a distintas velocidades, cada una, con el objetivo de generar una sensación de profundidad, en otras palabras, crea una sensación de espacio dimensional. Para ello, el director decidió tratar el 3D como multi plano, con el propósito de ‘ser tan efectista como Walt Disney habría sido’.  Este tipo de cámara fue utilizada por primera vez en el ‘El Viejo Molino’ (1937) y más tarde en ‘Blancanieves y los siete enanitos’ (1937).

Este remake  de ‘El libro de la selva’ también tiene otras inspiraciones cinematográficas como por ejemplo, ‘Raíces Profundas’ (1953), ‘Uno de los nuestros’ (1990) en lo referente a las normas en un mundo peligroso, y Apocalypse Now (1979) la primera vez que aparece el Rey Louie escondido entre las sombras y hablando con voz siniestra, como si se tratase de Marlon Brando en su papel de Coronel Kurtz.


Buscaaa lo más vital, no más, lo que es necesidad, no más, nunca del trabajo hay que abusaaar. © 2016 Disney Enterprises, Inc. All Rights Reserved

Por otro lado, en lo que respecta a banda sonora, destaca  ‘The Bare Necessities’ (interpretada por Bill Murray y Neel Sethi), ‘I Wan'na Be Like You’ (versión 2016) a la que pone voz Christopher Walken con letra adicional de Richard M. Sherman, ‘Trust In Me’ (The Python's Song) por Scarlett Johansson, ‘The Bare Necessities’ extra interpretada por Dr. John and The Nite Trippers y ‘Jungle Beat’, esta última no acreditada. Es la cuarta vez que Fabreau y el compaositor John Debney trabajan juntos, antes ya habían colaborado en ‘Elf’, ‘Zathura, una aventura espacial’ e ‘Iron Man 2’.

A destacar que esta es la primera vez que Kaa, la serpiente, se representa como personaje femenino (Bagheera era hembra en ‘La historia de Mowgli’). Esto se debe a que Favreau sintió que habían demasiados personajes masculinos en una misma producción. Tal cual, incluye varios huevos de pascua, como por ejemplo, que Mowgli tiene una cicatriz en el lado derecho del pecho en forma de ‘r’ minúscula y otra en el hombro izquierdo que es una ‘k’, también minúscula, en referencia y homenaje al autor Rudyard Kipling. O que el Rey Louie (que en principio era un orangután, y en esta lo han convertido en gigantopithecus, un primate que existió desde hace 1.000.000 años y se extinguió desde hace 100.000) tenga la lámpara de ‘Aladdin’ (1922)  entre sus ‘tesoros’. De un tiempo a esta parte, los cachorros de lobo de la película llevan el nombre de los actores de captura de movimiento y otros miembros del equipo, a los lobeznos les ponen voz, en V.O., los hijos del director.

En la versión original Giancarlo Esposito (el genio en la serie ‘Once Upon a Time’) es quién presta cuerda vocal a Akela  e Idris Elba vuelve a repetir por segunda vez (la primera fue en ‘Zotrópolis’ de la que pueden leer la crítica aquí) y la tercera en ‘Buscando a Dory’ (próximamente en el blog) como grandullón, en formato tigre con mala leche. Y sí, es el reencuentro entre  Scarlett Johansson y Bill Murray desde esa maravillosa película llamada ‘Lost in Translation’ (2003).

La película incorpora elementos de ‘El rey león’, como que en una de las escenas se puede ver un jabalí y una mangosta juntos, clara referencia a Timón y Pumba, o que Shere Khan tenga algunas similitudes con el malo malísimo de ese mismo film, Scar. Como por ejemplo, que tenga cicatrices en la cara, que se cargue al ‘padre’ del héroe y se quede con la tribu, que destierre al héroe o que lo intente chamuscar. Algo que se había visto antes en la película de 1994.

Pero también hay metidas de pata, como en toda buena peli que se precie, algo muy claro es que Mowgli necesita varios días de camino hasta encontrar a Baloo, pero después al volver con los lobos en plan ‘Fast & Furious’ hace el mismo recorrido en pocos segundos. Otro tema es el de las picaduras de abeja, que en una escena están y a la próxima desaparecen -el After Bite, fijo que en esa época funcionaba mejor-, o algo que no deja de sorprender: que los monos hagan ruido de chimpancé y que Shere Khan, al ser tigre, haga rugido de leopardo y otras veces de jaguar. El pobre bicho debe tener un conflicto de personalidad del copón.

Pese a estas nimiedades (ya saben, le saco puntilla a todo) la película es un gran remake la mar de disfrutable para niños de 7 a 99 años o más, aunque debo añadir que algunas escenas dan bastante acojone, sobretodo si van con críos pequeños, pero eso no quita, ni mucho menos, que no sea disfrutable o una explosión de bellos efectos visuales, tan enérgica como un protón. Recomendable regocijarse en el cine  para contemplar este portento de animación y disfrutar de su hermosura.

La sala se inundó de aplausos al final de la película, lo que se traduce en la ciruelita del pastel de una cinta magníficamente bien hecha. Y lo que para servidora no tiene precio: el director Jon Favreau, recibió el premio a la Innovación de PETA por no usar animales en la película y recrearlos con CGI. En otras palabras, por no dañar a otros seres vivos. Esto sí merece una ovación.

 
5/5
★★★★


Imágenes: www.hollywoodreporter.com, web oficial. © 2016 Disney Enterprises, Inc. All Rights Reserved.
Esta es la primera historia del reto a la que le pongo la máxima puntuación. Bien lo merece, y para servidora es una de las más ingeniosas, una crítica a los tópicos de los gitanos y una moraleja a que las malas personas tarde o temprano reciben lo que dan.

‘The Adventure of the Speckled Band’ , titulo original en inglés, se publicó por primera vez el feberero de 1892 en  ‘The Strand Magazine’ . Esta es la duodécima historia de Sherlock Holmes y está recogida en ‘Las aventuras de Sherlock Holmes’.

La historia empieza con las notas de Watson. Han pasado ocho años desde que comparten piso juntos, y a sabiendas que ningún caso es vulgar para Holmes, que trabaja más por amor al arte que por amor al dinero, el detective se niega a aceptar nada que no sea fantástico o insólito. En esta aventura se plantea el caso de la familia Roylott, de Stoke Moran. Todo empieza con al tranquilidad del mes de abril de 1883, con Holmes postrado delante de la cama de Watson, mirándole fijamente mientras le suelta un:
Lamento despertarle, Watson. Pero esta mañana nos ha tocado a todos. A la señora Hudson la han despertado, ella se desquitó conmigo y yo con usted.
Y se queda tan pancho, oigan. Holmes es un personaje que se levanta tarde y esta vez, lo había levantado a las siete y media de la mañana. Me hace especial gracia que por un lado el detective sea tan meticulosos en sus casos y por otro que gaste tan mala leche cuándo lo levantan temprano. Lo que da la sensación al lector que es un niño jugando a detectives. No es de extrañar puesto que hay historias y momentos en los que se comporta como tal mostrando un gran punto de inmadurez. El caso en cuestión lo propone una dama vestida de negro. La chica guardaba luto por la muerte de sus hermana en extrañas circunstancias.


Ella levantó el velo. Ilustración de Sidney Paget

SPOILERS COMO ACELERADORES DE PARTÍCULAS

La clienta de nombre Helen Stoner explica que vive con su padrastro, último superviviente de una de las familias sajonas más antiguas de Inglaterra y que el tipo estudió medicina en Calcuta. Para que se hagan una idea de tipo del sujeto que es, azotó a un indígena hasta matarlo. En la india , se casó con la madre de Helen. Helen tenía una hermana llamada Julia y eran gemelas. La madre de ellas tenía una buena renta y le confió el dinero al nuevo marido (ya hay que ser idiota) y se estipuló que en caso de que una de las gemelas se casara, debía recibir cierta suma anual de ese dinero. La madre falleció en un accidente de ferrocarril. Se trasladaron a la mansión de él, y el médico sufrió un cambio repentino, con temperamento violento incluido. Una joya de hombre, vamos. Incluso, se queja la muchacha, que había dejado acampar a gitanos errantes en el jardín y como le apasionan los animales exóticos tienen a sus anchas paseando por ahí a un babuino y a un guepardo.

Cuándo murió la hermana tenía 30 años y el pelo cano como el de la protagonista de esta historia. Julia iba a casarse y 15 días antes del matrimonio, murió. Antes le había dicho a su hermana estas palabras:
Dime, Helen ¿has oído a alguien silbar en medio de la noche? (…) Ha sido la banda, la banda de lunares.
Todo esto sucedió hace dos años y ahora que Helen es la que se va a casar, ha escuchando casualmente el mismo silbido que su hermana. Por si fuese poco, Holmes advierte que no se lo está contando todo.
Por toda respuesta, Holmes levantó el puño de encaje negro que adornaba la mano que nuestra visitante apoyaba en la rodilla. Impresos en la blanca muñeca se veían cinco moratones. Las marcas de cuatro dedos y un pulgar.
Es la primera vez que vemos al detective preocuparse por una mujer, en lo que decide pararle los pies al individuo ese mismo día. Al marchar la clienta, se nos presenta una escena que deja impactado al lector y que hace a Holmes blasfemar. El padrastro de Helen entra en la estancia de nuestros protagonistas y amenaza al detective, pero a él le importa bien poco su amenaza y se pone manos a la obra con el caso mientras recomienda a Watson que un ‘Eley Nº2 es un excelente argumento para tratar con caballeros que pueden hacer nudos con un atizador de hierro. Eso y un cepillo de dientes, creo yo, es todo lo que necesitamos’. Y encima, se lo toma a cachondeo. La razón es que el detective ha captado del padrastro que es un hombre impulsivo y poco diestro, por eso cuándo al llegar a la casa de los Stoke, Helen sale a recibirles y se entera de que la han seguido, Holmes trata de calmarla con un
Más vale que se cuide, porqué puede encontrarse con que alguien más astuto que él le sigue la pista.
Adiós, y sed valiente. Ilustración de Sidney Paget
La previsión de Holmes en esta historia no solo pasa por asegurar la integridad de su clienta, sino porqué el padrastro le ha retado, y no hay nada que le guste más a nuestro protagonista que un reto de inteligencia. Por supuesto, se le ha metido entre ceja y ceja que un individuo de esa calaña debería estar entre rejas (de lo que se va a encargar), es decir, que contra todo pronóstico el personaje tiene un sentido ético y moral, unos límites que le hacen ver lo permisible de lo que no.

Holmes y Watson se enteran que en la casa habían reformas y por eso Helen se había tenido que trasladar a la habitación donde su hermana había muerto. Todo olía a chamusquina pues reformar la casa no era necesario. En el dormitorio provisional de Helen descubren una campanilla, simulada, que conecta a la habitación del padrastro por un agujero de ventilación. Al examinar la habitación del padrastro, descubren algo insólito: un platillo de leche, una caja fuerte y un látigo para perros, atado formando un lazo corredizo. Holmes ya sabe por dónde van los tiros.
¡Ay, Watson! Vivimos en un mundo malvado, y cuándo un hombre inteligente dedica su talento al crimen se vuelve aún peor’.
Esta frase podría aplicarse después a Moriarty. Holmes y Watson deciden pasar la noche en la habitación provisional de la muchacha, mientras esperan el detective le comenta a su amigo:
-¿Sabe usted, Watson? (…) Siento ciertos escrúpulos de llevarle conmigo esta noche. Hay un elemento de peligo indudable.
-¿Puedo servir de alguna ayuda?
-Su presencia puede resultar decisiva.
-Entonces iré sin duda alguna.
Esta escena es un ejemplo de la confianza y de la bonita amistad que comparten ambos personajes. Puede resultar inverosímil, porqué son completamente antagónicos, pero se complementan la mar de bien en todas las historias. Holmes le comenta que ya sabía lo del orificio de la habitación antes de examinarla puesto que la hermana de la clienta le dijo que podía oler el tabaco que fumaba su padrastro, algo sospechoso si al inspeccionar la habitación encuentran que la cama de la muchacha está clavada en el suelo. De repente, se oyó en la habitación un sonido suave, como el vapor saliendo de una tetera, instante en el que Holmes empezó a apalear el cordel de la campanilla con un bastón de manera feroz.
Pude percibir, no obstante, que su rostro estaba pálido como la muerte, con una expresión de horror y repugnancia (…) De pronto, el silencio de la noche se rompió con el alarido más espantoso que jamás he oído.


Holmes atacó furiosamente. Ilustración de Sidney Paget
Al entrar en la habitación del padrastro descubren muerto con una ‘curiosa banda amarilla de lunares pardos que parecía atada con fuerza a la cabeza.’ Era una víbora de los pantanos, la serpiente más mortífera de la india, a lo que Holmes suelta como moraleja:
¡Qué gran verdad es que la violencia se vuelve contra el violento y que el intrigante acaba por caer en la fosa que ha cavado para otro!
Y dicha frase sirve también para la vida. Pero las perlas del detective no acaban aquí, porqué pese a su efectividad, el también se había equivocado en su conclusión. Lo cual demuestra que ‘siempre es peligroso sacar deducciones a partir de datos insuficientes’. Lo que le confundió fue el empleo de la palabra ‘banda’ y la presencia de gitanos, lo que demuestra que tiene una cierta tendencia a malpensar en función de la etnia de las personas. Esa reticencia es la que le ha llevado a interpretar equivocadamente el caso algo que reconoce con la frase ‘el único mérito que puedo atribuirme es el de haber reconsiderado inmediatamente mi postura’ y por supuesto el de acertar a arrearle a la serpiente que bajaba por el cordel de la campanilla. La pobre serpiente además de explotada y apaleada había decidido darle su merecido a su captor.
No hay duda que soy el responsable indirecto de la muerte del doctor, pero confieso que es poco probable que mi conciencia se sienta abrumada por ello.
Y aquí tienen el porqué Holmes tiene moral y no deja de ser otro personaje con dejes de humanidad.


5/5
★★★★

Fuentes: https://www.arthur-conan-doyle.com/

Imágenes:  https://www.arthur-conan-doyle.com/index.php?title=The_Adventure_of_the_Speckled_Band


Este escrito no es un libro. Bueno, sí, porqué viene con forma de e-book, pero se tarda en leer 30 minutos, tirando a lo largo, así que una de dos: o es el libro más corto de la historia de la humanidad o es una reflexión larga y en voz alta. Permítanme que apueste por lo segundo.

De hecho, Buenafuente, lo que hace es analizar el contexto socio-político de la España actual. Pasando por la crisis, la corrupción, el paro…Pero el humorista le saca hierro al asunto, o lo intenta, por lo menos, para que no nos hundamos más en la mierda, ardua tarea, pues los ánimos están cada vez más decaídos.

Es difícil ser optimista con la que nos está cayendo, también es difícil creer en la política, sobretodo cuándo esos políticos, son los mismos que nos han metido en semejante situación y los que además no permiten que los refugiados entren en el país. Muy bonito todo.
‘El optimista (un pesimista mal informado) se está perdiendo. Quedan ya muy pocos y son muy difíciles de encontrar salvo en las clínicas mentales y en los centros de desintoxicación’.
El autor expone con un lenguaje cercano, y llama a las cosas por su nombre. A veces, es mejor pecar de soez que andar con florituras, y siendo como está la situación, adornarlas es incluso una falta de respeto. Estoy de acuerdo con todo lo que propone, y no pongo objeción alguna que el retrato que hace es verídico y conciso. Solo hace falta escuchar los medios para que cada día surjan nuevos casos en los que políticos y empresarios han desfalcado y dilapidado millones de euros, sin que les caiga pena ninguna. Incluso los hay que hasta los han subido de puesto. Si tenían razón cuándo decían eso de ‘Spain is different’. España es el jolgorio de eso que se nos ha vendido como Europa. Somos la bicoca, el cachondeo. Aunque para cachondeo, el que hay que echarle para aguantar el chaparrón. Porqué si algo sabemos es reírnos. Claro que tampoco podemos hace otra cosa. Como bien cuenta Buenafuente:
‘No se entiende que un tipo expolie una institución y no vaya a la cárcel, ni que un tesorero de un partido confiese que pagaba extras bajo mano y no ocurra nada. (…) No se entiende que los bancos continúen con sus financias después de haber sido rescatados, y que todavía no se hayan bajado del burro (el burro somos nosotros).
Es un despropósito porqué aquí los que viven por encima de sus posibilidades son los que se niegan a dejar la silla:
‘Sería mejor que algunos dirigentes intentaran estar a la altura de los ciudadanos y no a la de la poltrona que ocupan. (…) Rajoy se ha convertido en un presidente virtual, como de Play Satation (…) ¡Si todos los que tenemos preguntas por contestar, pusiéramos un euro, acabaríamos con el déficit público en cinco minutos!’
Para quién no lo sepa, aquí tenemos un presidente –ahora en funciones- que hacía sus apariciones públicas mediante una pantalla de plasma y sin dejar hacer preguntas a los periodistas. Decían en un programa satírico, muy famoso en Cataluña llamado ‘Polònia’ que el ex presidente hacía todo eso para que nos riésemos, al no haber manera de solucionar la crisis (pueden ver el vídeo aquí, que no tiene desperdicio). El autor afila el humor, la arma más fina que existe contra la incertidumbre. No deja títere con cabeza, incluso con la economía. Y tiene razón en eso de que en este país hemos convertido a los economistas en lo más parecido a celebrities, volviéndolos mediáticos. Eso sí, siempre salen hablando los mismos, véase ese señor de las americanas chillonas, que con la excusa que da clases en Oxford, oigan, no vean lo siguen como si fuese el Biebier ese. Realmente se nos ha ido la bola.
Lo cierto es que en plena crisis, aquí aflora el típico recurso español para la supervivencia: la picaresca.
‘El trapicheo nos ayuda en el día a día, gracias a nuestros maestros, los directivos de la banca y los gerentes de los partidos políticos. Los admiramos tanto que queremos seguir su ejemplo. Y cuándo ves que los que están salpicados por los casos más feos son los que deciden los recortes, te entra la risa’.
Aquí nos cosen a impuestos. Teníamos una buena sanidad pública, ahora las personas mueren en los pasillos de los hospitales. No hay suficientes maestros, porqué también han recortado en educación. Eso sí, el despido libre y la ley mordaza que no queden.
‘La cultura está castigada, seguramente porqué se ha portado mal. Y con razón ¡a quién se le ocurre expresar claramente lo que piensa! (…) ¿Han visto alguna vez a un político que diga lo que piensa o que piensa lo que dice? Pues eso. (…) Hay que actualizar los cuentos. La princesita ya no tiene príncipe azul, sino marrón. Es el cuento del príncipe que quería ser hada: intentó convertir las calabazas en carrozas , pero convirtió las carrozas en calabazas (aunque eso sí, consiguió que le pagaran por ello). Pero que conste que el malo era él ¿eh? Ella no. Ella, pobrecita no se enteraba de nada, pero de nada en absoluto, de lo extremadamente bondadosa que era. Miren si era bondadosa que trabajaba en La Caixa’.
Si se están preguntando si el sitio más famoso de España es la Sagrada Familia, van muy equivocados. ¡Es la rampa del juzgado de Palma! El autor también toca el tema de Cataluña. Verán, aquí en España se hablan cuatro lenguas: Castellano, Euskera, Gallego y Catalán. Servidora solo domina dos de ellas: la primera y la última de las mencionadas, por desgracia. Cataluña viene siendo como Escocia (a grosso modo, que no es así) hay un sentimiento independentista que se va engrosando gracias al bombo y platillo de los medios, cuando la realidad es otra muy diferente. Tiene un 50% de sentimiento y otro tanto de capa de humo, para tapar los problemas sociales –esto se me ocurrió decirlo en un debate en clase y casi se me tiran encima-. Los políticos de aquí les echan las culpas a los de allí, y los de allí, hacen ídem con los de aquí, y así andamos, mientras ellos se lo pasan pipa discutiendo, la pobreza cada vez a peor, mientras los otros se entretienen con milongas. No les voy a decir que pienso de ambos porqué subiría el pan. La diferencia con Escocia (entre otras tantas) es que no nos dejan consultar si realmente queremos ese estado o no, sino que se hace especulaciones al respecto. Hay países que votan para todo, no veo problema en consultar siendo éste el pilar fundamental de una democracia. Total, de consultar a que se haga, hay un trecho.

Buenafuente se mete hasta con la dimisión del penúltimo papa y con el deporte o lo enganchada que está la sociedad con los smartphones, que serán muy smart, porqué nos hacen volvernos muy tontos. Todo este giro para volver al epicentro de la cuestión alegando no falto de razón que
‘No será una época filmada, sino fotografiada. Instagram ha conseguido que los que no valíamos para nada ahora valgamos para hacer fotos y compartirlas como si lo que no se compartiera no hubiese existido o no se hubiese vivido. Con Instagram incluso un vertedero de residuos tiene su aquél.’
El libro también toca lo sobreprotegidos y mimados que se tiene actualmente a los niños o la obsesión que parece haber dado a todos por salir a correr. Si en este libro tengo que ponerle un pero es que a veces se pasa de largo:
‘En estos inicios del siglo XXI, los cánones de belleza han variado. Antes había una servidumbre a la estética convencional que ahora ha disminuido. Yo lo llamo ‘efecto Slander’. Entre esa chica rara de la saga ‘Millenium’ y la chica rara de la saga ‘Eclipse’ los bestsellers han hecho que la exigencia de la belleza se relaje. Y que se valore el look de la normalidad. Vamos, lo que siempre había se había catalogado como ‘ser del montón’ ahora se sube un peldañito. Es una gran noticia que nos da esperanza a muchos.’
Andreu Buenafuente es el fundador de la productora audiovisual El Terrat, presentador, y humorista. Para resumir un poco su biografía, los de España lo conoceréis por los programas de TV ‘Buenafuente’, ‘Buenas noches y Buenafuente’, ‘En el aire’, y ahora mismo, en parrilla, ‘Late Motiv’. También ha actuado en pelis como todas las de ‘Torrente’ (las cuatro que hay, por desgracia), ‘Hellboy 2’, de Guillermo del Toro y en cartelera ahora mismo, tiene ‘El pregón’, junto con Berto Romero de coprotagonista y dirigida por Dani de la Orden.


3/5
★★★

Imágenes: casadellibro.com

Fuentes: http://www.andreubuenafuente.com/

Uno de los pocos libros que vale la pena leer en el mundo editorial actual. Y por supuesto, estar recomendado por una grande como Laura Norton hizo que después de hojear las páginas debidamente, se viniese a casa.

La historia explica cómo Anette, una mujer de 38 años que vive en un pueblo -inventado- llamado Skogahammar y trabaja en el súper de éste, ve que tiene demasiado tiempo libre después de que su hija Emma se marche de casa para ir a estudiar a la universidad. Frente a su vida monótona, decide entretenerse con algo y se apunta a clases para sacarse el carnet de moto de más de 125cc, haciendo caso a su amiga Pia que le aconseja que ‘se deje de chorradas y se busque una vida’.

Este libro tiene romántica, pero como sabrán si fuese empalagosa i/o pastelona ni me molestaría en recomendarlo, porqué para servidora esa romántica queda en moco de pavo de lo que para cualquier lector con dos dedos de frente, es la verdadera trama narrativa: la amistad.

La amistad está presente en todo el libro, de inicio a fin y es lo que lo mantiene dinámico con esa inercia en el argumento, en el que el lector asiste a un centrifugado al ralentí de la vida de la protagonista. Además de hermandad entre Anette y su cínica y feminista amiga Pia y la joven Nesrin debo destacar varios puntos que hacen de este libro una más que recomendable y fresca lectura inversamente proporcional a la falta de calidad narrativa que últimamente veo en estanterías de librerías.
-El verano que cumplí dieciocho años me prometí a mí misma que conseguiría las tres cosas que me harían ser fleliz en la vida. Primero: sería dueña de mi propia casa…
-Vives de alquiler —me interrimpe Pia.
-Iría en moto.
-¡Mola! — grita Nesrin.
-Ni siquiera tienes carnet de coche —dice Pia.
-Y me las arreglaría yo sola —digo triunfal sobre mi tercer sueño.
Pia se queda en blanco.
-Por lo menos eso último lo he conseguido —digo yo.
-No has tenido una cita de verdad desde que estamos en este milenio, así que se podría decir que lo has conseguido.
-Necesito sueños nuevos.
Vayamos por partes, punto por punto.

La protagonista trabaja en Extra-Alimentación un súper pequeño y de pueblo. Un trabajo digno y alejado de la típica prota que ‘es guapa y tiene un trabajo genial’. No. Ella, Anette, tiene un trabajo de lo más normal, y eso es un puntazo, puesto que no hay muchas protagonistas femeninas en narrativa que se pasen media vida currando como jabatas ahí. Un punto positivo por disgregar la dicotomía entre trabajo con cahé/ de bajo status, que prolifera en algunas mentes terciarias y ectoplasmáticas.

Otra característica: la protagonista es madre de Emma, una chica de 19 años, y sí, madre soltera, porqué así lo decidió. Me hace especial gracia esa reticencia social que hay todavía a día de hoy hacia las madres que deciden construir su vida y la de su hijo sin tener que aguantar a otra persona, normalmente de género masculino, que hace más mal que bien y que no aporta nada a parte de malos ratos y tocadas de ovarios constantes. Mi total respeto y apoyo hacia ellas. Al igual que también lo tienen aquellas que deciden darle una patada en el culo al estereotipo social y vivir como les da la gana. En el caso de Anette, ella decide que quiere vivir con su hija, que es también a su vez su mejor amiga, y prescindir de los problemas del sexo opuesto. De hecho, se lo deja muy claro a Lukas: su hija y sus amigas, pasan por delante de él, si no le gusta, se puede ir por dónde ha venido. Puntazo número dos del libro.

A destacar en hecho que la protagonista no es un pivón, sino ‘normal’ ¡Por fin un libro en que el criterio corporal femenino no es el de una modelo de Victoria’s Secret! (-que por cierto, está en quiebra-).

Siguiendo con el tema, Lukas –el amante instructor de moto-, es 10 años más joven que ella. Debe de ser de los pocos libros en que el chico con el que sale es más joven que la mujer, puesto que normalmente es al revés. Esto me lleva a preguntarme el porqué se considera normal que en una pareja la mujer sea más joven que el hombre, y en cambio si es al revés, que la mujer tenga más edad, se la tacha de aprovechada. Me encanta que en este libro no sea así, que Bivald, la autora, le haya dado una vuelta de tuerca a la cuestión. ¿Porqué no vamos a salir con tíos más jóvenes, eh? Si nos ponemos tontos, estadísticamente ellos viven menos, por si quieren una justificación científica.

Otro punto es la relación madre-hija. La protagonista se lleva fatal con su madre, antes de que tuviese demencia. Si alguien ha pasado por esa enfermedad, se le van a hacer durillos algunos capítulos, y puede que alguna lagrimilla aflore. A parte, Anette comparte una preciosa relación con su hija Emma, además madre-hija Emma y Anette, también son el mejor tándem que una se pueda imaginar. En este sentido, no puedo evitar mencionar el precioso libro titulado ‘Parella de dames’ (Núria Pradas, ed: Baula), en que la relación entre ambas se parece mucho en ambos casos.

Siguiendo con ello, la relación de amistad es el punto fuerte. A ver qué harían sin la amiga que escucha, consejera, a las veces cínica, aquella que tiene los pies sobre la tierra y que es capaz de coger a quién sea por los huevos si te hieren. En este caso, el personaje lo encarna Pia, su compañera de trabajo y mejor amiga, que es todo un mundo en si misma, y que suelta las frases más realistas y mordaces para poner recta a la protagonista y a sus locuras. Aunque estoy segura que cada persona tiene una Pia en su vida.

Por ponerle un ‘pero’ al libro, las faltas de ortografía –debido a una mala corrección, supongo- de las páginas 67, 93, 168 y 275. Por otro lado, hay un capítulo que se nota de relleno, y como a servidora no le van los derroteros mentales sobre el análisis comportamental de cualesquiera que sea el sujeto masculino en cuestión –me la repampinfla bastante en ficción y en la vida real- que se precie, pues ese capítulo de ‘no sé si piensa que le quiero, pero es posible que sí, pero mejor no se lo digo, pero a lo mejor él no lo ha notado y no sé que hacer’ me ha parecido que sobraba.

Katerina Biviald (Suecia, 1983) es autora de ‘La librería de los finales felices’ (2014). Librera de profesión, todavía no ha decidido si le gustan más los libros o las personas. ‘Déjate de chorradas y búscate una vida’ es su segunda novela (en catalán traducida como ‘La vida i altres projectes impossibles’).

Durante la lectura el lector verá la evolución del personaje, el ir haciendo cosas, salir de la zona de confort y relacionarse con los demás. Los personajes están MUY bien construidos, de tal manera que una se puede identificar fácilmente con ellos. Novela 100% buenrrollera que te dejará una sonrisa

Lectura fresca y divertida, con toques de humor y duchas frías de realidad. Porqué nunca se es demasiado mayor para salir de la monotonía y buscar lo que te hace feliz. 440 páginas que se pasan en un suspiro, con una narrativa ágil y diálogos cuanto menos ingeniosos. Si te gusta Laura Norton, Katerina Bivald, te encantará.

4/5
★★★★

Imágenes: novedadesplaneta.es

Follar. Tetas. Culo. Sexo. Masturbación. Mujer. Les acabo de ahorrar 360 páginas.

Tengo que respirar profundamente un par de veces para 1) no soltar alguna palabra soez que haría caer el pelo a más de un miembro de la RAE, y 2)analizar con suficiente perspectiva para no ponerme a discutir de forma unidireccional con Moran. Este libro lo analizo desde diferentes facetas: como mujer, como periodista y como feminista que ha dedicado parte de sus estudios de investigación a las teorías del género.

Hay varios puntos a comentar (y les advierto, va a ser largo) con los que podría estar de acuerdo y otros con los que disto de ella completamente. No se piensen que por solidaridad de género le voy a dar una palmadita en la espalda y a decirle ‘muy bien, compi’. No voy por ahí. La primera duda que me suscita es cómo leches está Moran dónde está, cómo ha subido tan rápido de trabajar en una revista de música a trabajar para la BBC (aclaro que esto lo dice ella pero no explica el cómo), sin siquiera tener carrera de periodismo. ¡Joder, que el resto del mundo, menos a los enchufados no nos han regalado nada! La segunda, el libro te hace sentir a nivel profesional como una auténtica mierda. Parece que si entre los 18-25 no has tenido éxito o entrevistado a media farándula vas a ser una pringada, una mindundi, porqué no deja de refregar  sus contactos durante toda la novela. ¡Qué subidón de autoestima, oigan! Para mí eso ya dice mucho de la persona.

Otro punto es que no entiendo la exaltación que ha llevado consigo la publicación de este libro. Sonrisas pocas y carcajadas, todavía las estoy buscando. El título del libro no se resuelve en el interior de las páginas, básicamente porqué nadie te puede explicar cómo ser o no mujer, lo que sí que hay son cánones y tópicos entre lo masculino y lo femenino.

La novela se asemeja más a una revista ‘Cuore’ que a una novela propiamente dicha. Me explico: Caitlin Moran se dedica a contar su vida desde los 13 a los 35 años. Y si usted, querido lector es de los que le importan un comino la farándula y la vida de los demás, ahórrense el dinero y el tiempo. En la sinopsis pone con grandilocuencia desmesurada, y cito textualmente
‘(Moran) se propone responder con inteligencia, desvergüenza e ironía y también saludable franqueza los principales aspectos de la condición femenina (…) Así, alternando provocativas observaciones sobre la vida de las mujeres con historias ferozmente divertidas sobre sí misma, desnuda, deconstruye y arroja al fuego la imagen políticamente de la mujer del siglo XXI’.
Dicho de otro modo, si no te gusta el libro no eres lo suficientemente feminista o eres una auténtica carca tradicionalista. Qué bonito que te digan ya en la sinopsis lo que debe pensar o no el lector antes siguiera de leer el libro. Tendría que haber desconfiado al ver debajo que la revista ‘Woman’ la ponía por las nubes. En serio, cuando vean que en la sinopsis de la contraportada citan a una revista femenina (que son las que básicamente promueven los tópicos sociales en cuanto a como debe ser y comportarse una mujer) o un blog, dejen el libro en su sitio y huyan de él como si les persiguiese hacienda.

Dicho lo cual, ilusión la mía, creía que contra todo pronóstico sería un libro que explicase los tópicos de lo que tenemos que aguantar las mujeres por vivir dentro de una sociedad patriarcal, la imposición de los medios y la presión político-social que conlleva tener un par de ovarios o simplemente, sentirse como tal.  Pues no. Acomódense que esto va para largo.

El otro día hablando con una compañera comentábamos que lo ideal contra el machismo es señalarlo con luces de neón fosforito y decir ‘ahí, ahí está. Esto es machismo’, por eso de ayudar a abrir los ojos a personas que puede que les haya pasado desapercibido.  Yo lo llevo haciendo hace 4 años (creo, no cuento cuánto llevo con el blog) infatigable, así que lo que ahora me propongo es desmenuzar este libro de pe a pa. Para ello hay que tener en cuenta algo: Moran vende. Ella es puro márquetin, en este sentido no queda lejos si la comparas con el mismo proceder –que no mismo cerebro- que, por ejemplo Belén Esteban, pero con menos ego. Vende su imagen, vende sus escritos y vende parte de su vida privada. En este sentido, nada que objetar, cada uno que viva como pueda o quiera.

Hay bloggers que también hablan sin tabú sobre feminismo –pocas, con neuronas, pero haberlas haylas-. Y hablar sobre feminismo, no tiene que ver con saber cuándo fue la primera vez que te masturbaste, que tipo de porno consumes o si te pone leer libros guarros, como nos cuenta la autora. La decepción ha sido grande. De acuerdo que hablar de liberalización femenina incluye hablar abiertamente sobre sexo –un saludín todos aquellos guionistas que incluyen el cardar a cada uno de los capítulos de una serie de TV para tener audiencia- y otras cuestiones mundanas como depilarse los pelos de las ingles (es todo un debate permanente que tengo con mis amigas, no se crean que no da para horas de charla intensiva) u qué tipo de aplicador de tampón es mejor.

El problema con este libro es el tono. Utiliza la blasfemia para provocar la carcajada, y eso para servidora, lo aleja del humor inteligente que predica con orgullo la sinopsis. Otra cuestión es la portada. Ahí tienen el ejemplo de porqué vende. ¿Lo ven? Sale ella. Digo yo que en qué porcentaje ¿los autores salen en las portadas? Sino es que cuando pasas por delante dices eso de ‘uy, este autor lo conozco por la cara’. Díganme a cuantos reconocerían en una foto. Yo ya les digo que solo a dos. Eso nos lleva al punto que Moran ha llegado al nivel de lo que se diría como ‘personaje público’, como son los actores, los políticos o el gato que lleva en la cabeza Donald Trump.

El libro data de 2013, pero no ha pasado de moda. El que la sigue ‘¿Cómo ser una chica?’ es más de lo mismo. Leído este, leídos los dos. El que nos ocupa ha estado escrito en 5 meses. Eso no puede ser bueno, contando que Mendoza y Safier tardan 7 meses más en completar un libro con cara y ojos, que es lo normal. ¿Están sentados, no? Porqué esto solo ha sido una introducción y me preocupa seriamente la salud de sus riñones si se quedan de pie con la parrafada que está por venir.

Sumerjámonos pues en este mundo de sexo, masturbación, rock y drogas. Y fíjense que no lo parecía.
Puede que sea que su ritmo de vida se me escapa, que no entienda como alguien puede encontrar placer en meterse estupefacientes o a ir pedo. Es un tipo de ‘diversión’ que no me entra en la cabeza, básicamente porqué hay que ser muy tonto para divertirte haciendo daño a la salud. Pero en fin, cada cual con su cuerpo, que para eso es suyo. Respecto a su visión del feminismo, no queda resumida, sino que va saltando de un punto a otro cual canguro. Debo decirles que entiendo el feminismo como lo siguiente: la igualdad entre hombres y mujeres. No es la superioridad (esto sería hembrismo) es la igualdad. Igualdad es poder decidir sobre nuestro cuerpo, como lo hacen los hombres (esto incluye abortar sin tener que dar explicaciones, estar gordo y delgado sin que constantemente te pregunten el porqué, el poder decidir si dejarte pelos o cómo quieres vestir sin ser juzgada, el ir o no maquillada…), el cobrar igual que ellos, no tener que trabajar el doble para demostrar lo que valemos en puestos de trabajo considerados como ‘masculinos’ (altos cargos, finanzas, política, construcción…), que no nos violen, secuestren u agredan –física o psicológicamente- por nuestro género o el poder viajar solas sin ese temor. Básicamente es poder hacer lo mismo que un hombre sin censura ni dilación. Algo tan sencillo como decir tacos, dejarse pelos en las piernas o decidir si tener un hijo o no sin tener que ser tachada por la sociedad como jamás se atreverían a tachar al otro sexo.

Moran en una promo
El feminismo incluye a hombres y a mujeres. Hay hombres feministas y hay mujeres feministas. No depende solo de un género sino que incluye a ambos por igual, sin diferencia de sexo, etnia edad o lugar. Dicho esto y habiendo dejado clara desde el principio la postura que concierne al movimiento (nada de feminazis, esa palabra contiene un significado despótico), la historia sitúa al lector en el año 1988, el 5 de abril, en la familia en la que se crió la autora (7 personas en un piso de protección social, 5 hermanos) y sigue con el capítulo ‘¡Tengo la regla!’ Antes de decir nada, les constato que en pleno siglo XXI todavía ha tabú en eso de ‘tengo la regla’. Las adolescentes lo dicen por lo bajini: ‘pssss…tía, tienes compresa, que me ha bajado’. La diferencia es que cuando una crece, esto te importa un pito y puedes decir en voz alta, a tus amigas que van contigo en el tren sentadas eso de ‘JODER, JODER, OTRA VEZ LA REGLA. JODER SOLO LLEVO UN TAMPÓN ¡QUÉ MIERDA!’ y que se entere todo el vagón. He aquí la diferencia. Si están pensando que digo tacos es porqué esta situación lo merece. Y mucho, que los siete días de granos, inflación en modo botijo, retención de líquidos y pinchazos en las prostaglandinas no nos los quita nadie. Pero a lo que voy. Cuándo una se hace mayor (o no tanto), lo habla con naturalidad. Con tanta naturalidad que hasta –y esto es completamente real- suscita un profundo debate con el profesor de tesis mientras le explicas indignadamente la estigmatización social que hay hacia la menstruación pero en pleno siglo avanzado, porqué tener la regla no es más que un proceso fisiológico de descamación del endometrio, más similar al sudar. Como comenta Moran:
No me sorprende que las mujeres hayamos estado tanto tiempo oprimidas por los hombres, pienso restregando mis bragas con un cepillo de uñas y jabón de brea en el cuarto de baño. Estábamos tan ocupadas frotando y frotando que no pudimos hacer campaña a favor del voto femenino hasta que aparecieron las primeras lavadoras.
En lo que no coincido con Moran es en lo referente en que’ la pornografía no sea el problema. Las feministas no tienen nada en contra de la pornografía’. No claro, que no. Varias cosas: que nos traten como a un agujero, a mi, personalmente, me cabrea. Que seamos un objeto sexual o un florero, también, que es precisamente lo que hace el porno. Pero que la autora hable en nombre de todas las feministas, me indigna. Se supone que si estás en contra del porno, también lo estás contra la lucha por la igualdad? Vamos, ¿qué sentido tiene eso? Es ilógico y carente de rumbo postularlo así. Según ella:
Empecé a pensar que necesitábamos más pornografía (…) Algo que muestre el sexo como una cosa que hacen dos personas juntas , más que algo que sólo se le ocurre a una mujer cuando tiene que ganarse un sueldo. Sospecho que la pornografía femenina, cuándo empiece a andar, será algo muy distinto: cálido, humano, divertido, peligroso, psicodélico, con parámetros completamente diferentes a la pornografía masculina.
Vale. ¿Alguien cree que una industria que genera millones de dólares a cambio del sometimiento sexual de uno de los géneros va a cambiar?   Es como pensar en un unicornio. No tiene ningún sentido. Es economía, como pedirle a la industria armamentística que en vez de armas venda flores. El problema es que la gente, no quiere ver eso, porqué sino a más de uno se le caería la machorilidad a cachos. Y en una sociedad costumbrista educada en valores de patriarcado eso es algo que no se va a permitir.

El segundo capítulo ‘Me vuelvo peluda’, es como dije al inicio, el gran tema de conversación a parte de la regla. Los pelos son eso, pelos. Y quien piense que las mujeres no tenemos o que vamos siempre de punta en blanco, sin un folículo que asome, va muy equivocado. Los pelos son un temazo. Un tema divertidísimo, que da para largas y prosaicas conversaciones. Yo ahora mismo voy en modo osezno (o iba). Y sí, me siento cómoda con ello. Los pelos son calentitos. Es como llevar unos leggins: calentitos y adaptables. Los únicos que se adaptan de maravilla al cuerpo. Puede que sea el capítulo en el que más he coincidido con Moran:
El pelo es una de las grandes preocupaciones de la mujer (…) Es lo que más dinero y atención exige. Pelo en el lugar ‘equivocado’: piernas, axilas, labio superior, barbilla, brazos, pezones, mejillas y diferentes zonas alrededor de la pelvis. Contra ese pelo se libran guerras de desgaste que duran toda la vida. Influyen en los altibajos cotidianos, en la proliferación de los acontecimientos. A veces, en el cuero entero de la vida de una mujer. Un hombre piensa: tengo una fiesta dentro de una semana. Será mejor que me pase una toallita antes de presentarme allí. Una mujer, por el contrario, revisará mentalmente su agenda, como en las pantallas flotantes de Minority Report, y empezará una planificación furiosa centrada en la gestión del pelo.
Pero lo que más fastidia de todo el pelo es la zona del vello púbico. Tiene que parecer toda nuestra vida que no tenemos, que somos una plancha fina y lisa porqué nos lo han marcado así. Casi como un sacrilegio, si se sale uno o una no va depilada como se marca en el estamento de lo que significa ser mujer. Como cuenta la autora, y ahí le doy toda la razón del mundo…
El vello púbico debe limitarse a una zona muy pequeña o de forma preferente desaparecer totalmente. Las tomas de entrepierna de las chicas de los vídeos musicales lo dejan muy claro: ahí no debe haber nada. Tiene que ser sueva, una superficie lisa, no puede haber ningún pelo. Descubrir un solo pelo rizoso asomando por un lado sería tener a todo el mundo diciendo ¿Es un pelo púbico eso que veo? ¿ES UN PELO PÚBLICO, LADY GAGA?
Y así vamos, gastándonos el poco sueldo que cobramos en depiladoras –la tortura del siglo XXI- láseres y luces pulsadas todas con la intención de acabar con el maldito vello. Si bien es del todo cierto que:
Hay sólo cuatro cosas que una mujer adulta debe tener: un par de zapatos amarillos, un amigo que aparezca y pague la fianza a las cuatro de la mañana, una receta infalible de pastel y un buen felpudo. Un gran sexo peludo. Un estupendo pubis velludo que, cuándo esté sentada, desnuda, parezca un pequeño titi en su regazo. Un titi domesticado que pueda mandar a birlar cosas cuando lo necesite (…) Ahora se asume que las mujeres tienen que depilarse. Nunca tuvimos un debate sobre el tema. Simplemente ocurrió y ni se nos pasó por la cabeza discutirlo (…) ¿Te imaginas si pidiéramos a los hombres que soportaran toda esa mierda? No nos dejarían ni terminar la primer frase.
La autora en un photoshoot

Las mujeres tenemos un problema con eso. Nos han enseñado que si una mujer no se depila es una indeseable para el otro sexo. Pero eso sí, ellos pueden tener barriga de 8 meses y parecer un oso, que no pasa nada porqué eso es de macho. Se nos ha enseñado que para atraer tenemos que estar perfectas, minuciosamente depiladas. En otras palabras, se nos ha enseñado a ser un mero objeto de satisfacción al que usar y tirar. Entre nosotras, nos da igual ir depiladas o no. Recuerdo a mi amiga M., que hará unos dos años me soltó al tomar el sol en la playa un ‘no voy depilada’ y le respondí ‘pues vale’. No es ningún drama, y una puede tomar el sol con o sin pelo, sin que nos juzguemos. El problema viene por la instauración social de la mujer perfecta para beneplácito masculino, como dice Moran (y tiene en este capítulo más razón que una charla TED):
Corremos el riesgo de caer en una situación en la que cada chico espere desvestir a una chica y encontrar un minucioso trabajo de depilación, y en la que cada chica, horrorizada ante la idea de verse rechazada o de parecer anormal, se depile para ellos.
Lo bueno de tener vello púbico es que, como ironiza la autora (o no):
En los auténticos días de SPA, puedes ponerte un poco de acondicionador y disfrutar de la consabida suavidad de cachemira, con la seguridad de que no solo has revindicado una parte del feminismo que había desparecido bajo el turbulento mar de las gilipolleces, sino que además, a lo largo de la vida, vas a ahorrarte tanto dinero en depilaciones como para poder largarte a Finlandia y contemplar la aurora boreal desde un hotel de 5 estrellas mientras te emborrachas de brandy (…) Así que sí, tenlo recortado, tenlo limpio, pero tenlo como se supone que es: un auténtico felpudo de mujer adulta, caliente, con solera y nacido para reinar.
Sigo diciendo que la raíz está en que todo lo asociado con la mujer se sigue viendo como sinónimo de debilidad: todo lo femenino es endeble, desde la menstruación, menopausia, que nos llamen niña o pequeña pese a tener dos ovarios como el acueducto de Segovia..No. Ni de guasa. Dice Moran que la mayor palabrota que tienen los hombres de sus partes es polla y ‘resulta francamente insípida’. A la autora le gusta más ‘coño’ como palabra ‘suprema e invencible’. La verdad es que imponer, impone lo suyo, sobretodo cuándo una está cabreada y la añade al final de la frase. Tenemos una colección de palabras horribles para denominar vagina, incluso hay originales y cada mujer le pone la que más le gusta, que a inventiva no quede. Lo mismo pasa con los pechos, otro factor distintivo.
Una vez me entrevistaron en la épica en que llamaba a mis tetas ‘cántaros’, y como era de esperar, el artículo se publicó al día siguiente con un ‘Me encantan mis melones’, dice Caitlin Moran. Personalmente no tengo melones. Me pareció tan extraño como leer ‘Me encanta mi cola prensil a rayas de lémur’. Pechos tampoco sirve. Nunca escuchas la palabra ‘pechos’ en un contexto positivo. Pechos son malas noticias. Como le pasa a la vagina, los pechos están para que los médicos los examinen y para tener cáncer y es la palabra que eligen los pervertidos.
A ver, hija. Que no. Que esto es sacarlo de contexto. Que los pechos también sirven para dar de mamar y hasta para dar palmas. No le veo el inconveniente a llamar pecho al pecho y vagina a la vagina. Tampoco es para tanto, aunque como digo, cada mujer es libre de apodar ambas partes como le dé la gana, que yo los seguiré llamando por su nombre porqué lo merecen y es contundente. PECHO. Ambas palabras son inofensivas y no crean una disyuntiva social en lo que a igualdad de género se refiere. En este punto, también aprovecho para matizar las siguientes palabras de la autora:
Es muy importante decir estas palabras en voz alta: SOY FEMINISTA. Si os cuesta hacerlo, incluso con los pies en el suelo, yo me preocuparía. Decidlo. ¡Decidlo! ¡DECIDLO AHORA MISMO! Porqué sino podéis, estaréis en el fondo inclinándoos y diciendo ‘dame una patada en el trasero, y quítame el voto, por favor, patriarcado’.
Dígame si usted pensaba que servidora era feminista antes de que lo dejase escrito en esta reseña. Si es que no es que no se ha leído las anteriores, porqué el tono lo deja bien claro. Lo que pasa es que hay maneras y maneras de decirlo. En este caso Moran, lo anuncia con luces de neón. Para mi eso es algo que se dice cuándo toca y si viene al caso. Se habla con hechos porqué no sirve de nada decirlo y quedarte ahí sentada en el sofá. O decirlo y ser una machista o una hembrista de tomo y lomo. O decirlo y apoyar mierdas como ‘Crepúsculo’ u otros productos culturales de cine, televisión, narrativa que expanden la misoginia.

Sonrisa feminista en 3...2..1
La última vez que vi a alguien escribir ‘feminismo’ en la bio del pajarito fue una ‘blogger literaria’ (no lo digo yo, se autodenominan así, es recomendable correr cuándo vean ambas palabras juntas) que se había leído cierta novela que incita al odio hacia las mujeres y la ponía –cito textualmente- ‘hypermega bien’.  Me entró la risa. Esos libros son la antítesis del feminismo, igual que ella por dar bombo y platillo a algo que incita a la sumisión de la mujer y exalta al patriarcado. Eso en mi pueblo lo llaman incoherencia y postureo. Hechos, no palabras.
Aquí tienes el modo más rápido de averiguar si eres feminista:
a)¿Tienes vagina?
b) ¿Quieres responsabilizarte de ella?
El caso de esta bloggera (sigo con el ejemplo, que me viene de perlas), con más de 15.000 seguidores tan nefastos como ella, la opción a) es afirmativa (supongo) y la b) negativa, en el sentido que acata lo que le dicen los demás de cómo debe comportarse y qué hacer una mujer en pos de la satisfacción masculina. Acata y exonera que estos libros (en este caso, pero pueden ser otros formatos) le digan cómo ser mujer y qué hace una mujer (esperar, complacer, ser dulce, pelearse por un tío, hablar de tíos con otras mujeres, ir de compras…). Para mí eso es protestar contra la igualdad, la poca ganada con tanto esfuerzo y sangre, está gritando que le quiten todos los ‘privilegios’ conseguidos hasta ahora, incluyendo el poder estudiar (si ustedes han podido formarse, es gracias la lucha que tuvo lugar siglos atrás). Rehúsa de un mundo en el que sea igual tanto para hombres como para mujeres. Y este es un ejemplo sencillo y tonto, pero podría poner más.

Otro problema en el que concurre el feminismo es la palabra en sí. Feminismo se ve como algo
de misandria, amargura e hipocresía, partidaria de la ropa fea, del mal humor y de que no hubiera sexo.
Esto se ha rodeado de una aura que ha hecho que ha hecho que quién no estuviese al tanto de los objetivos del feminismo lo viera como más cercano a satán que como una corriente que lo único que busca es la equidad de género. Tampoco hay que relacionarlo con cualquier cosa relacionado con la mujer. Y no deja de ser curioso como esta palabra se ha hecho servir para menospreciarnos y desautorizarnos. Es una vara para que las mujeres dejen de comportarse libremente, para que no tengan el mismo comportamiento que los hombres, llegando a decir que comportarse de este modo destruye a otras mujeres. Pueden leer cualquier periódico de tendencia retrógrada si quieren confirmar a lo que me refiero en este párrafo. Siguiendo con el tema y citando a Moran (más adelante les pondré un ejemplo surtido e indiscutible)
¿Por qué demonios, por el hecho de ser mujer, tengo que ser amable con todo el mundo?  ¿Y porqué las mujeres, para colmo tienen que esmerarse en ser cariñosas y comprensivas siempre entre ellas? Esta idea de solidaridad femenina es absurda.
Porqué básicamente si una persona es imbécil es imbécil con independencia del género (y los estudios), y no porqué sea mujer me van a dar una bonificación del 20% en Hacienda. Llevamos años de misoginia. Misoginia social, económica, política y empresarial. Y la misoginia y el machismo no dependen del género. Hay mujeres muy machistas. Mucho. Y hay quién no se declara machista pero se ve a la legua que lo es. Que viene a ser lo que les contaba antes sobre el ‘decir bien alto que se es feminista’. No lo digo, pero se me ve a la legua que lo soy.
¿Van a hacerlo los chicos?
Es la pregunta estrella. Si ellos no lo hacen ¿porqué debemos nosotras? Un ejemplo muy tonto –volvamos a los blogs, que son un portento para ejemplificar situaciones a más de un recetario social-. La mayoría de mujeres leen romántica, juvenil y erótica. Los hombres aventura, thriller, negra o ciencia ficción. Es abismal. Esos libros nos ‘educan’ en como debemos ser, en el caso femenino. ¿Para cuándo una blogger que lea sobre nanotecnología? Me hace especial gracia que si eres mujer y te sales de lo ‘normal’ (recordemos que la normalidad es una palabra subjetiva destinada a servir de encabada en la herramienta social), esto es, leer sobre Copérnico, sobre la teoría de la relatividad o sobre medicina o psicología cognitiva entras dentro de la anormalidad. De hecho, algunas personas no han tenido reparo en recordarme que eso ‘para las mujeres es muy chungo’ o del tipo ‘es que no me llama porqué hace pensar’. ¡Cuidado! Pensar es malo. Corrompe seriamente la ignorancia. Es mejor que las ideas sobre cómo comportarte, lo que se espera de ti o lo que hacer te las impongan otros.

En otras palabras, esos temas están considerados como masculinos y no se da más allá de la repetición: la fotocopia de la fotocopia del mismo libro misógino y machista. El amor pinchado en vena como forma de éxito social, como la cocaína de la mujer. Esnifado a base de repetición, incapaces de decidir, de pensar por si mismas, de levantarse, señalarlo y decir ’¡BASTA!’.
El propósito del feminismo
no es hacer un tipo determinado de mujer (…) sino la comunicación de que las mujeres deben ser tan libres como los hombres.
Otra cosa que se asocia a la mujer es el ir de compras. No. Es frustrante. Tenemos más tipos de bragas que de zumos de frutas. Comprar unas bragas y que sean de tu tamaño es harto complicado. Les pasa como a las prendas de algodón: cada vez más pequeñas. Los superhéroes no tienen que aguantar que sus calzones se les metan por el culo, en cambio, las súper heroínas ven en ¿bikini? ¿Porqué ovarios ellas van semi desnudas y ellos tapaditos?
Batman no tiene que aguantar esta mierda. ¿Porqué tenemos que hacerlo nosotras? (…) Soy partidaria de las bragas grandes. El feminismo exaltado necesita bragas grandes. Bien grandes.
Pues sí, para qué leches nos va a servir un tanga ¿de tirachinas? ¿para saltar en jabalina? El feminismo necesita las bragas con las que cada mujer se sienta cómoda. No por llevar bragas enormes serás mejor ni peor que una mujer que se ponga tanga (mi total admiración hacia ellas por soportar esa prenda). Ahí es uno de los puntos en los que no estoy de acuerdo con la autora. Cada mujer es libre de llevar lo que quiera. Yo soy fan de las bragas de panda. Hay quién es fan de los culotte que pone ‘kiss me’ o de las brasileñas con estampados de florecillas y encajes. Cada una a lo suyo. Lo inaceptable es vestirse pensando en ‘qué van a pensar si tengo un encuentro sexual y no voy conjuntada’. ¡Vaaaaaaaaaaaaaaaaa! Venga, tira millas, chica.

El sujetador es otra prenda con la que tenemos que lidiar. Nunca sabes lo que es la libertad hasta que un día decides no salir con él y dejar que tus chicas campen libres por dónde les dé la gana. Y si quieren mirar el paisaje, pues que miren. Total, lo van a hacer con o sin sujetador. Porqué nada jode más que estar haciendo transbordo de metro y notar que se te salen de la cazoleta. Entonces una va caminando a toda pastilla mientras las intenta volver a meter en el recinto amurallado. Al igual que otro resquicio de libertad es llegar a casa y desabrocharlo, dejarlas sueltas como si exclamasen ‘uf, ya tocaba’. Es como ir a evacuar al baño: te desinflas.
Moran dedica otro capítulo a la ‘gordura’.
La palabra gorda es una palabrota. Es una arma. Una subespecie sociológica. Una acusación, un rechazo, un repudio (…) En las dos últimas generaciones se ha convertido en una palabra con una carga abrumadora (…) La recriminación es tan potente que funciona aunque no exista una base real (…) Deberíamos ponernos de acuerdo en lo que es gorda, realmente. Los patrones de belleza van y vienen. Así que no merece la pena ser demasiado estrictos con el término normal. No gorda significa: con aspecto humano. Si tienes un aspecto clara y reconociblemente humano, entonces estás bien. Podrías pasar el resto de tu vida obsesionándote por tus muslos, tu barriga, tus glúteos…pero hacerlo sería actuar bajo el supuesto subconsciente de que en algún momento te verás obligada a desnudarte delante de otras personas y esto no ocurrirá a no ser que participes en Miss América.  Lo que ocurre dentro de tu sujetador y tus bragas, se queda dentro de tus sujetador y tus bragas. Si puedes encontrar algún vestido con el que estés mona y puedes subir tres tramos de escaleras corriendo, no estás gorda. (…) Un mundo en el que la talla 40 es una XL es otro ejemplo que las feministas exaltadas pueden técnicamente rechazar como una gilipollez total.
Hay personas que se pasan la vida permanentemente haciendo dieta. Es frustrante. Servidora la empieza un lunes y la termina un martes, por eso de aprovechar el tiempo. Y la mar de feliz, oigan. Lo que no te cuentan en toda esta presión social que se ejerce contra el cuerpo de la mujer es que el 80% del cuerpo no se puede modificar. Solo un 20% es moldeable, el resto, pura genética. Así que obsesionarse no es nada bueno además del desgaste psicológico y del estrés que causa. Cada mujer tiene el cuerpo que tiene, y mientras una se sienta a gusto –total, vas a vivir ahí te guste o no- al resto le pueden dar uvas.
En nuestros días el machismo es un poco como Meryl Streep en una nueva película: a veces, no la reconoces enseguida. Ahora hay mujeres que son unas cochinas machistas. El machismo moderno se ha vuelto muy astuto. Casi todo el machismo se debe a que los hombres están acostumbrados a que seamos las perdedoras. Este es el problema. Están acostumbrados a que lleguemos en segundo lugar o seamos completamente descalificadas.
Pues eso
 Moran expone que ‘somos físicamente el sexo débil porqué no somos tan buenas levantando piedras, matando mamuts o remando’. No Caitlin, somos tan buenas como cualquier hombre. Podemos levantar piedras si nos metemos hasta el culo de hormonas, matar mamuts y también remar como diosas. Solo que estas actividades están asociadas a ‘lo masculino’, porqué fuerza, a menudo no es sinónimo de fortaleza o inteligencia. Pero la fuerza la tenemos. Solo hay que ver cómo cargamos las bolsas del súper, o cómo levantamos la persiana entera cuándo se escoña. De hecho, la persona que conozco que tiene más fuerza es una mujer. La he visto levantar una base de cama de madera maciza como si se tratara de papel cebolla.
No es una coincidencia que los intentos de emancipación femenina consigan avanzar solo con el doble exégesis de la industrialización y la anticoncepción: cuándo las máquinas nos hicieron iguales a los hombres en el trabajo, y la píldora nos hizo iguales a los hombres a la hora de expresar nuestro deseo.
En el libro también hay una gran crítica a los libros y a las películas:
Los libros y las películas están llenos de esos hombres gay y esas mujeres heterosexuales inventadas, diciendo lo que creen que diríamos y haciendo lo que creen que haríamos. (…) Todas las mujeres son siempre buenas y sensatas, y enderezan a los hombres con sus ideas alocadas y su idealismo infantil. Y no son nunca divertidas.
Esta frase resume todo lo que pensamos lo que me gusta nombrar como ‘nueva ola’, también referida al mundo de la bitácora. Mujeres, que lejos de conformarse con lo establecido, lo que les dicen las pelis y los libros los analizan del derecho y del revés potenciando la crítica a ese machismo sutil que comenta Moran. A la memoria me vienen unas cuantas chicas. Ellas saben quienes son porqué las entradas y los comentarios las delatan. Me gustaría pensar que todo esto va a cambiar, poco, pero menos que una piedra. Porqué si de algo hemos tenido que sufrir las mujeres es de que nos digan que nuestra vida gira entorno a tener una ínfula amorosa con alguien. Si eso es el éxito, prefiero hacerme la láser en las ingles. Como bien dice Moran:
Junto con la ropa interior, el amor es una tarea de las mujeres. Las mujeres se tienen que enamorar. Cuando hablamos de grandes tragedias que pueden ocurrirle a una mujer, una vez descartadas la guerra y la enfermedad, la idea que más nos estremece es la de no ser amada, y por lo tanto, que no nos necesiten. (…) El lenguaje nos dice exactamente lo que pensamos sobre las mujeres sin pareja, todo está ahí, en la diferencia entre ‘solteros’ y ‘solteronas’.
En este, si me permiten, haré un inciso. Hace años me encontré a una compañera con la que compartía clase en primaria –es lo jodido, que la cara no cambie con los años- y lo primero que me soltó después del ‘hola’ fue un:

- ‘¿Sabes? Me voy a vivir con mi novio? Ya tenemos piso. ¿Y tú qué haces?.
-La carrera, después un máster y un doctorado.
-¡Ah! Pero ¿y tienes novio?’

A parte de las ganas de ahogarla que me dieron, es un ejemplo de ese ‘amor en vena’ que les contaba antes o la cita anterior a la que hace referencia la autora. Ya puede una mujer ser catedrática en tres universidades que si no tiene pareja es un fiasco social. No deja de ser curioso que se juzgue a una mujer por el hecho de tener o no compañero sentimental –hablando siempre desde la perspectiva heterosexual, en el caso que seas bi, trans o gay, lo tienes igual de chungo- y se relacione con el ‘pobrecilla, ¿ves? Sola toda la vida.’ La sociedad tiene todavía en mente esa puñetera frase (curiosamente la misma que te dicen cuándo decides mandar a tomar espárragos a tu pareja), mientras te miran con cara de pena. Ni se plantean algo tan sencillo como que esa mujer libre e independiente con su propia vida laboral y social no tiene la mas mínima intención de querer tener novio/a. No tengo porqué no quiero. ¿Es fácil, no?

Es horrible que las mujeres piensen en la idea del amor todo el tiempo. Es una gran paja mental. Eso no puede ser bueno para el coco.

La autora dice que ‘hay dos tipos de mujer que funcionan con un sistema binario: stripper, puta. No hay otro tipo de mujer’.  Pues sí, yo sí que añadiría otro: bruja. De hecho, los resumiría en dos: bruja y puta. Solo hay que echar una ojeada algo tan mundano como los disfraces de carnaval para que uno se de cuenta que hay algo en esta sociedad que no funciona. A ellos no los ponen con minifalda, ni el apodo de ‘sexy’, por ejemplo, ‘disfraz de enfermera sexy’, o el que acabo de ver ahora: ‘disfraz de mujer bruja sexy’. ¡TOMA YA! ¿Se imaginan un disfraz para hombre que ponga ‘disfraz de hombre brujo sexy’?  Lo tacharían de como mínimo de ‘maricón’, como palabra suave.
Las mujeres, no tiene vuelta de hoja, han estado realmente puteadas por el hecho de gustar a los hombres. Ha provocado cosas terribles, terribles, porque los hombres han sido la fuerza dominante, sin nada que regulara o controlase su comportamiento. No es exagerado hablar de una ‘tiranía sexual’ y de una ‘completa mierda’. Todavía vive gente en este país que recuerda cómo los hombres podían violar a su mujer: no se consideraba que ésta tuviese una identidad sexual propia, el derecho de negarse. Alemania sólo lo declaró delito en 1997; Haití, en 2006. (…) Existen muchas zonas del mundo donde las mujeres –con la aprobación explícita o no explícita del Estado- están consideradas poco más que juguetes sexuales retocados para los hombres.
Véase Japón y Polonia dónde está penado pero les da igual, porqué casi no procesan por delitos sexuales. Todavía es legal en Kenia, Bahamas…y otros tantos. Así que es totalmente ilícito, por ejemplo, el striptease. Un local de esos no lleva a ninguna parte en una sociedad moderna, dónde las mujeres son vistas precisamente como, juguetes al servicio masculino, y por lo tanto, la ‘versión light de la historia de la misoginia’. No es moral ni ético. No resulta extraño, por tanto que la ‘adición al porno y a los clubs de striptease sean la tercera mayor causa de endeudamiento de los varones’.

Si en Islandia, en 2010, los han prohibido –deberían subir más primeras ministras feministas al poder- no veo por qué razón el resto de países no pueden hacer lo mismo con semejantes antros de detrito social.

Otra cosa muy distinta es que las mujeres aprendan pole-dancing, porqué les apetece, porqué quieren hacerlo, o por diversión, en un lugar dónde no pueda ‘malinterpretarse’. Ahí hablamos de un contexto distinto. Por ejemplo, en la discoteca, cuándo una chica escucha la canción que le gusta, tiene derecho a bailar cómo quiera, sin por ello tener que sentirse acosada o intimidada. Una mujer tiene derecho a elegir qué quiere hacer, actuar o cómo vivir su vida, sin por ello ser menospreciada o ninguneada. Acabo de leer una columna –mierda pura, por cierto- en un periódico tradicionalista de una chica que decía literalmente ‘el feminismo no consiste en enseñar las tetas ni en amenazar. ¿Has visto alguna vez a Eva Levy levantándose la camiseta o ni tan siquiera la voz? Ni lo verás. Y su lucha feminista lleva décadas consiguiendo cosas para ti y para mí. Pero de una forma mucho más, digamos, elegante, más femenina’. ¡OJO! Debemos ser femeninas sobretodo. Sigilosas, dulces, silenciosas, sumisas. Antes les hablaba de aquellas que se disfrazan de feministas y que son unas asquerosas machistas. Este es el caso.

Feminismo, resumen

Otra de los postulados con los que me he identificado con Moran es el tema de las bodas. Un ‘nido de vívoras, despilfarro y desesperación’, que se relaciona automáticamente con la mujer.
Porqué aunque haya un montón de cosas horribles achacadas a los hombres (guerras, violaciones, bombas atómicas, quiebra de la bolsa, Top Grear, meterse la mano por la parte delantera del chándal y recolocarse los sudorosos huevos en el autobús y luego agarrar la barra que yo tengo que agarrar también, cubierta ahora del sudorcillo de sus pelotas) las bodas indudablemente son responsabilidad de las mujeres.
Traducido. Un asco por varias razones: con lo que cuesta una boda me puedo ir a las Maldivas a nadar con tiburones. Ya se dice, ya. Ser mujer sale muy caro: depilación, manicura, vestiditos, peluquería, belleza, así en general, ropa más cara (el doble de cara que la de hombre), tampones, compresas, salvaslips. Casarse cuesta una pasta, esto es así, pero si encima te lo venden como ‘el mejor día de tu vida’ ya te huele así como a chamuscado. ‘Seamos realistas, desde tiempos inmemoriales al novio le ha importado una mierda esta celebración, del principio al fin’. Por no hablar de lo que les importa a los invitados, que son los aguanta velas. Todos sabemos que vienen para comer, para nada más. Deberían desconfiar de esos días en los que ya se ha predeterminado que ‘van a ser los mejores de tu vida’, porqué a menudo resultan decepcionantes y vomitivos. Confabular la vida de la mujer alrededor de tener pareja/ marido es exasperante. Es poner demasiadas expectativas en el asunto, además de no ser bueno, ese deseo casi loco, para nuestra imagen. Después está el tema de las despedidas de soltera, que es el despipolle, literalmente. Yo lo tengo claro, solo me pongo una gorra de pito en la cabeza si tengo que animar a alguien, por ejemplo, en una maratón. Es útil: me aseguro que no me pierdan de vista.

Deberíamos dejar de lado la idea de pareja, la de casarnos, créanme, se vive más feliz. Aquí no pasa, pero en países en los que la mujer tiene que cambiar su apellido por el del marido…¿qué mierda es esta? ¿Quiero decir, renuncias a tu identidad por otro? ¿Y a quién se le pide esa renuncia? A la mujer, claro.

Otro caso que nos ocupa es el de la moda. Ustedes seguramente ni les consta, pero aquí servidora ha sido ex fashion blogger, y ahora es un ex, que quiero bien lejos. Es asqueroso lo que mueve toda esa parafernalia. Las revistas de moda conforman el prototipo de mujer que debes ser, lo que debes llevar, vestir y cómo actuar. Por ejemplo, te dicen que debes llevar tacones. Ajá. Les propongo algo: cómprense unos tacones y cuenten los días que los van a llevar. Yo tengo dos pares que no me pongo ni por asomo, y estoy segura que más de la mitad de los zapatos que tenemos están en la colección de ‘Tacones que no me voy a poner nunca jamás’. El pie no está hecho para caminar con eso, y para andar como un pato, tambaleándote, con daño en los pies –lleno de tiritas- y con gesto de dolor, pues qué quieren que les diga, me paso la moda por el forro, y ¡vivan mis bambas! Pero volviendo a los zapatos de mujer, si hay algo que a los veintitantos he entendido es que los zapatos que hacen para nosotras hacen daño. Así que me he pasado a los de hombre. Tengo botas de hombre, zapatos de hombre, bambas de hombre, zapatillas de hombre y unas DocMartens que son la leche en bicicleta. Como cuenta Moran con un deje de ironía:
Si voy a despilfarrar 500 libras en un par de zapatos de diseño tienen que ser unos con los que a) pueda bailar ‘Bad Romance’ y b) me permitan huir de un asesino si éste decide súbitamente empezar a perseguirme. Es lo mínimo que le pido a mi calzado. Poder bailar con él y no ser asesinada por su culpa.
A parte de los zapatos, los bolsos son el complemento perfecto. Y comparto perfectamente la postura de la autora:
Mi postura ante los bolsos de inversión ha sido siempre que, de invertir seiscientas libras, lo haría probablemente en bonos de Correos, y no en algo que, por lo general vive en el suelo de los pubs, o que algunas veces utilizo para llevar dos quilos de patatas a casa.
Voy a sincerarme y a decir, que el bolso lo uso exactamente para lo mismo. Es decir, para llevar la compra. Que compras un kilo de puerros, una lechuga y kilo y medio de tomates (ya saben, una es vegetariana), pues en vez de pedir bolsa de plástico que cuesta 5 céntimos y además colaboras a contaminar el planeta, te lo metes todo en el bolso, que es al fin y al cabo una bolsa con glamour y santas pascuas. Sí, vas con al mitad del puerro saliéndose, pero eso es de ‘it girl’, y lo demás tonterías.  

El resumen del resumen
Por supuesto hay una feroz crítica a las revistas de moda y tendencias. Esas que te dicen precisamente cómo ser mujer, por ejemplo, y esto es completamente real, en un escrito de ‘Cosmopolitan’ (sacado de mi tesis) decía que –atención- ‘si tu no puedes clavar el parasol en la fina arena de la playa, puedes pedirle a algún chico que lo haga por ti’. Cuidado. Que una cosa es que intentes clavar el parasol en roca basalto (la que se utiliza para las vías del tren), máxime consiguiéndolo con una perforadora hidráulica, y otra que NO PUEDAS CLAVAR UN PUÑETERO PARASOL EN LA ARENA. Eso ya es de hacérselo mirar. Y digo que y si en vez de pedírselo a un chico se lo pides, no sé, qué se yo, a una mujer, ¿eso ya no cuenta? ¿El parasol lo detecta y ya no se clava igual? Y matan árboles para imprimir eso.

Hablando de revistas femeninas, es imposible no sacar el tema con el que me gusta apuñalarlas de manera mordaz (a parte de la belleza, claro está): la ropa. Nos dicen que la ropa es importante. Es vital. Y les diré porqué: en esta sociedad se juzga a las mujeres por la ropa que llevan, algo que nunca se ha hecho ni se hará con los hombres, de ahí que encuentre una falta de respeto los típicos posts de ‘analizamos los looks de la gala X, las peor y mejor vestidas’. Ajá. Los hombres nunca sentirán esa presión de que la sociedad mire y evalúe cada centímetro de su cuerpo con lupa y le de al zoom a ver si se han depilado las patas enteras o si se han dejado pelos en las axilas. Nos dicen que un modelo equivocado puede destrozarte la vida. Que serás un truño si no sales perfectamente conjuntada, depilada, maquillada y perfumada. Para una mujer, la ropa que lleva puesta es capaz de influir en el resto del día, de ahí que no se extrañen si existen las horrendas revistas de moda:
No es extraño que la industria de la moda se valore en novecientos mil millones de euros al año. Cuándo una mujer dice ‘no tengo nada que ponerme’, lo que está diciendo realmente es ‘no tengo nada que me haga ser quién se supone que debo se hoy’. Las féminas saben que una mujer vestida cómoda, informalmente, incluso con cierto desaliño, lo más probable es que sea considerada profesionalmente mucho menos seria que un compañero varón que vista exactamente igual. Chicas en vaqueros y deportivas no so promocionadas. Los hombres en vaqueros y deportivas, sí. En el caso de las mujeres, lo que parecemos se considera generalmente sinónimo de lo que somos. Así que, cuándo las mujeres se preocupan por la mañana de qué ponerse no es porqué queramos ser un icono de la moda internacional. (…) Es una de las presuntas Habilidades De Una Mujer junto con ser ‘mejor’ haciendo la colada o con un bebé.
El problema con las grandes marcas es que ‘fabrican para una mujer completamente imaginaria y a menudo nada sirve para la mujer de carne y hueso. Las mujeres reales se compran la ropa para tener buen aspecto, mientras que la industria de la moda compra a las modelos para que la ropa tenga buen aspecto’.

Otro tema que se toca es el del aborto. De hecho se resume en dos capítulos, uno sobre ‘porqué deberías tener hijos’ y otro ‘porqué no deberías tener hijos’. La autora deja que sea la mujer –como debe ser, algo que parece lógico pero que no todos entienden que nuestro género no está obligado a procrear- la que decida, y narra su experiencia en el parto, por un lado y en el aborto, por el otro.
A decir verdad, el parto da a la mujer un buen par de pelotas. La felicidad que te invade al comprender que todo ha terminado y que no has muerto, puede durarte toda la vida. (…) Tener hijos es en muchos sentidos, la alternativa más fácil para una mujer. ¿Porqué? Porqué si tienes hijos, al menos la gente dejará de preguntarte cuándo los vas a tener. Siempre se pregunta a las mujeres cuándo van a tener hijos. Y si una mujer afirma que no quiere tener hijos, el mundo puede ponerse decididamente molesto.
Se tiene la percepción que ser mujer es sinónimo de acabar en Prenatal. Porqué claro, a todas nos gustan los bebés, de la misma forma que los zapatos de tacón o los bolsos de Chanel o el Clooney. Yo no soporto a los bebés, los tacones ni al Clooney, y ¡todavía tengo ovarios! ¡No ha sido el apocalipsis!

Lo que me fastidia es que esa maldita pregunta no se la hacen nunca a los hombres, sobretodo en lo que se refiere al trabajo. En realidad que te pregunten en el trabajo si tienes intención de tener hijos, lleva ya un machismo implícito que da asco, porqué en realidad esa pregunta lleva escrito ‘si te vas a quedar preñada y a tirar tu carrera por la borda no te voy a contratar porqué vas a tener que coger la baja y no me sale rentable’. AJÁ. En estos casos, yo opto por coger el bolso y largarme. Que se busquen a otro pringado que les saque el trabajo –si puede- mejor que yo.

Me da cierto mal rollo que nos digan a las mujeres lo del ‘reloj biológico’, en plan, ¡sólo te quedan dos años para tener niños! Oh, qué horror. Cuándo pasen esos dos años ¿dejaré de ser mujer? ¿me convertiré en una alpargata? ¿en un mango? ¿en un donut de chocolate? Si decides no tener hijos eres vista como una mujer egoísta, en vez de como una mujer que ha decidido sobre su vida más allá de su capacidad reproductora. Es como si nos dijeran que las mujeres estamos ‘incompletas’ sin bebés. ‘Como si una mujer de alguna forma, siguiera siendo una niña hasta tener sus propios hijos’. Es asqueroso el machismo que se deriva de todo esto.
Seamos realistas, la mayoría de las mujeres van a seguir teniendo niños, el planeta no se va a quedar vacío, así que al mundo le da igual que tú tengas o no. (…) Batman no quiere un bebé para poder sentir que lo ha hecho todo. El feminismo necesita tolerancia cero con la angustia de tener hijos.
Algo que me ha escamado es el siguiente párrafo:
Fui uno de los periodistas que la prensa serie envió para averiguar si Price era un buen modelo para el feminismo. En 2006 me pasé media semana pegada a sus talones para escribir un artículo de portada en la revista Elle.
Si ‘Elle’ es prensa seria, apaga y vámonos. Igual de serio que es que Moran le dedique ocho páginas de publicidad gratuita a Lady Gaga. Quién quiera saber su vida y milagros puede buscarlo en Wikipedia, no en un libro sobre feminismo.

Se que lo he repetido, pero si hay algo que me jode es que se considere debilidad las fotos de las mujeres, una foto mal hecha, o un look no apropiado. Se juzga y prejuzga por una mierda de fotografía. Siempre tenemos que estar prefectas, no importa cómo nos sintamos por dentro, y ese hecho se hace extensible a todas sólo por poseer el cromosoma XX. La ropa no es más que eso, ropa: sirve básicamente para no ir con hojas de parra en metro o persiguiendo al bus.
Otra afirmación con la que no estoy de acuerdo con Moran es:
‘No quiero que mis famosos sean más humanos (…) No quiero un montón de gente normal arrastrándose por ahí.’
La idealización de los famosetes es una auténtica gilipollez. Son farándula, de la misma especie que tu, no son seres de Júpiter, ni aliens, y sudan, y cagan y cumplen las mismas funciones orgánicas que cada uno de nosotros, y por lo tanto merece el mismo respeto una persona anónima que una que tiene cierta capacidad mediática. Ponerlos en un pedestal mientras les recuerdas lo guapos que son y lo bien que lo hacen todo es rebajarse. Eso debe ser muy bonito, cientos de personas que les recuerden lo genialérrimos que son, deben tener una autoestima orbital, pero que son incapaces de darles un baño de realidad.

Respecto a los abortos, es un tema que por desgracia todavía sigue siendo tabú. Se idealiza tanto la maternidad que la idea de que una mujer decida no tener un hijo, y poner límites a su capacidad se considera obscena. Para muestra, aquí está la ‘ley del aborto’, que es un truño pinchado en un palo. No se preocupen, si las mujeres no podemos abortar en España, lo haremos en otro país. El problema es que se teoriza sobre ‘cuando empieza la vida’. Hay miles y miles de debates sobre cuál es el punto exacto en el que se inicia, miles de debates con más religión que ciencia. Depende de ello tienes un ‘aborto bueno o un aborto malo’. Vamos a ver, por esa misma razón las células también están vivas, se nutren de vitaminas y oxígeno ¿son el origen de la vida? No me voy a enrollar, ya conocen mi posición respecto a mezclar hechos empíricos con otros ficticios. Si bien es cierto que ello no nos lleva a ninguna parte, creo que el debate se debe mirar desde otro ángulo: el ángulo de si una mujer quiere/ puede tenerlo.
Si las mujeres tienen biológicamente el poder de acoger, albergar, nutrir y proteger la vida, ¿porqué no deberían tener también el poder de acabar con ella?
Me hacen mucha gracia los argumentos contra el aborto que dicen que ‘la vida es sagrada’. La historia nos dice que no lo creemos así: miles de guerras sinsentido, de muertes y de hambruna lo demuestran. Un poco de ‘hemeroteca’ no les iría mal.

Convertirse en madre sin quererlo es vivir como una esclava. Lo veo cada día, madres que pasan de sus hijos, que los tienen ‘porqué han venido’. Se pongan como se pongan irrumpir un embarazo es más ético que traer al mundo un niño que te va a importar un pimiento.

También hay un debate sobre la edad de las mujeres: se supone que cuándo dejas de tener capacidad reproductora, languideces cuán acelga, como si ya no sirvieses para ello. Es irónico, porqué precisamente es a partir de los 45 cuándo se tiene la experiencia, la fuerza y la sabiduría. Pero no, las mujeres viven con un miedo constante a envejecer, nos enseñan que la vejez es mala porqué ya no somos deseables. Como dice Moran: ‘que el patriarcado deje en paz mi cara y mis tetas’.
Finalmente, la autora expone que
Creía que en cuanto fuera delgada, bella, elegante, serena y refinada, todo lo demás vendría solo. Que el verdadero trabajo de mi vida no era una carrera profesional, sino yo misma. Que si me esforzaba a ser agradable, el mundo me adoraría y entonces sería recompensada. (…) ¿Se habrían pasado los personajes de Jane Austen hablando páginas y páginas sobre las relaciones de su círculo social si no hubiesen tenido un poquito más de control sobre sus propios destinos? ¿Se preocuparían las mujeres tanto de su aspecto, y de a quién gustan, si este no continuara siendo el principal punto para valorarlas?
Respecto a los hombres:
Si yo fuera el patriarcado estaría francamente entusiasmado con la idea de que las mujeres consiguieran al fin la libertad de oportunidades. Seamos sinceros, el patriarcado tiene que estar hecho polvo a estas alturas. Han sido cien mil años sin tener poco más que un descanso para merendar: los hombres se han agotado gobernando el mundo. (…) Podrían levantar un poco el pie del acelerador, tomarse esas vacaciones de las que lleva tanto tiempo hablando, acabar de ordenar el cobertizo de una vez por todas.
Si me preguntan, el libro no me ha aportado mucho, puesto que una tiene las pestañas quemadas de leer tesis, estudios, reportajes, columnas y artículos sobre feminismo e igualdad de género. Por lo tanto, todo lo que explica, lo tengo más amasado que una pizza. Pero si bien, encuentro,  es imprescindible para aquellas personas que se quieran enterar de qué va eso de la igualdad de género y que a menudo no es sinónimo de ‘no debemos pegar a las mujeres’.

Si han llegado hasta aquí, hasta el final de tan arduo escrito, mi total admiración hacia ustedes y su infinita paciencia. Con ello espero haber aportado mi granito de arena a la concepción del género como mujer. Si quieren también pueden leer, ‘Mi cuerpo es mío, GRACIAS’, artículo que escribí hace ya algún tiempo pero que sigue de plena actualidad.

3/5
★★★
Fuentes: yo misma

Imágenes: casadellibro, www.miss.inform.kz, fuckyeahcaitlinmoran.tumblr.com, egpsiteso.wordpress.com, la merea.com