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Esta es la primera lectura de la LC Cuatro Gatos (click aquí para apuntarse) que organizamos servidora y Mari de Bohemian Creative. A la que primero de todo, debo agradecer por ser tan buena amiga y compañera de -tremendas- batallas bloggeriles. ♥ Dicho esto, pasamos a lo que vamos: el libro.

Legardinier tiene mente de mujer.

Hemos tenido que esperar dos años, después de deleitarnos con ‘Días de perros’ a que ‘Como el perro y el gato’ llegase a las librerías de España. Además, con esas portadas en las que los felinos son los protagonistas. Eso se debe a que el editor le ofreció en primera instancia una portada con una chica que parecía sacada de una novela chick-lit. Se ve que al autor no le gustan este tipo de portadas porqué ‘la imagen de la mujer que transmiten estos dibujos es irrespetuoso con lo que realmente son’. Así que eligió a un gato. Los gatos tienen chispa. Los gatos van a lo que les interesa, como sus personajes.

Este autor es uno de mis escritores favoritos, véase 'Días de perros' (ver reseña) pues siempre crea historias con alma y dosis increíble de sentimiento. Si en su segunda novela, 'Días de perros' se metía en la piel de un hombre de 60 años multimillonario que se va a trabajar de mayordomo, en esta tercera, se mete en la piel de Marie, una mujer a la que acaban de dejar y que ha decido vengarse de los hombres.

Con un humor muy suyo, parecido a David Safier, Legardinier expone con brillantez el trago de la separación desde una perspectiva femenina, que es algo por lo que hemos pasado todas, lo que hace que nos sintamos identificadas con la protagonista y que nos caiga bien a la primera porque ¿quién no se ha querido vengar de algún tío por mamonazo? Pues ahí lo tienen. Pero ¿de qué va el tinglado?

La dulce Marie está hasta la coronilla de los hombres. Después de que su novio Hugues la deje tirada, le haya puesto unos cuernos como un miura, hecho añicos su autoestima, y echado de casa, nuestra protagonista decide que van a sufrir. Todos ellos. Que está hasta los ovarios de sus golpes bajos y toma una decisión: ‘no les voy a pasar ni una. Pongo los contadores a cero, les voy a hacer pagar todo lo que hacen; me voy a vengar’. Y el proceso de venganza es arduo, porqué la venganza es un plato que se sirve frío (y a poder ser, caducado) y ella está congelada.

Si hay algo característico en Gilles Legardinier es que construye unos personajes con encanto, a la par que extravagantes, y con los que es imposible no cogerles cariño. Sus historias nacen de una emoción: ya sea la soledad (como es el caso), la frustración, la rebelión…siempre los construye a partir de un punto en el que su vida parece desmoronarse. Decía el autor que le ‘encantan esos momentos en la vida en que se  decide dónde se trazan destinos’.
Gatete

Lo mejor que nos ha dado esta novela es, sin duda, el personaje de Marie. Ella no es una pavisosa tonta, inmadura, e irreflexiva como las que abundan en otras novelas, no. Marie es una mujer que está hecha un lío, que tiene sus monólogos y pensamientos interiores, así como unas idas de olla descomunales, y ataques de rabia, como todo el mundo, vamos. No es perfecta, ni pretende serlo. Con 35 años llega un momento en que le importa todo un pito todo, y se deja levar por lo que siente. Está hasta el colondrio de ser una buenaza, así que decide hacer lo que le marcan los sentimientos, básicamente para ella quitarse la piedrecita y sentirse mejor con sí misma. Y vaya si lo hace.

En esta novela de humor contemporáneo una empieza ya a descojonarse en la página 14, con una escena tan surrealista, y rara que por este motivo puede ser perfectamente real. Recuerden, si ven a una muchacha en el metro, descuajeringándose sola con un libro, probablemente sea servidora.
'Ya estoy más que harta de los tíos! Estés en el estado que estés, se las arreglan siempre para sacar provecho sin ningún escrúpulo. Eres mona: ligan contigo. Estás medio ahogada ¡Te desvalijan! Como con el cerdo ¡lo aprovechan todo!'
Marie, después de que un mendigo le mangue el bolso mientras se está ahogando en un canal.

Pero ¡ay!, si fuese solo eso, la reseña ya estaría lista. No se equivoquen que hay más, me ha encantado como Marie, que trabaja en una fábrica de colchones de lujo (Dormex) y se encarga de recursos humanos, planta cara al machista de su jefe y defiende a los trabajadores frente al contrato abusivo que este los quería hacer firmar. Con un par.
'No soy 'maja' y tampoco soy 'mona' y no me gusta que me pongan entre la espada y la pared’. 
Esta frase es para enmarcarla. No solo supone el punto de partida a la transformación que hace nuestra protagonista en cuanto a cambio de defender lo suyo, sino que es algo que pasa continuamente a las mujeres. Que nos llamen ‘monas’ o ‘majas’ es decir que nuestro primer cumplido recaiga sobre nuestros atributos físicos y no sobre nuestra inteligencia. Marie saca los dientes. La vida le cambia cuando después de dejar deprisa y corriendo el piso de su ex, la amiga de su hermana le deja un apartamento en el barrio rico. Este es un primer paso en el que el lector va a ir viendo como evoluciona, como prepara su tan ansiada venganza y como la lleva a cabo, de una forma divertidísima, por cierto.
'-Hola, estoy buscando a la portera del edificio, ¿es posible que sea usted su marido?
-No, soy la cuñada del Papa. Y usted ¿Quién es?’
Entre medio se irán encontrando a personajes odiosos y otros que no lo son tanto: Hugues, el ex idiota, Deblais y Nothello , los jefes abusadores, Émile, la amiga, las compañeras del trabajo, el portero del edificio o incluso un minino con muy malas pulgas.

Paracetamol ♥
Hablando del gato, a ese felino mangado dan ganas de adoptarlo. Un un gato blanco, con mala leche y ojos verdes al que pone el nombre de Paracetamol. Podría haberle puesto el nombre de Micralax, Viagra o Acitato de Ciproterona. Tal y como a Marie se le va la bola, ninguno de los tres hubiese resultado extraño. Es imposible no encariñarte con Paracetamol: lleva a Marie de cabeza como buen gato que es. La lía parda y le pone la vida patas arriba. Pero también es su confesor, su amigo y su cojín de lágrimas en los momentos en los que se hunde. Porqué Marie no es una superwoman. Ella tiene sus momentos álgidos, pero también bajos.
(sobre el gato) 'De cada rincón puede surgir la fiera, seguramente ávida de venganza por haberla mantenido prisionera. El combate se avecina violento. Va a abalanzarse sobre mí y vamos a rodar por el suelo mientras peleamos cada uno con nuestras armas: él con las garras extendidas y yo con mi spray nasal de eucalipto.'
Lo bueno es que con este libro el lector también aprende cosas esenciales. Como por ejemplo qué tipo de patata es mejor para hacer que un coche se vaya a tomar por Plutón. Eso no te lo enseñan en el cole ¿eh?

Aunque la trama del admirador secreto ya está muy manida y vista en novelas como ‘Me encntrarás en el fin del mundo', de Nicolás Barreau (ver reseña aquí) o 'En los bolsillos de mi chaqueta', de Regina Matari (ver reseña aquí) la forma de narrar de Legardinier hace que sea un libro 1) 100% buenrrollero y 2) 100% disfrutable. Y sí, se ve a años luz quién es el admirador de Marie.
Esta es precisamente la única pega que le podría discutir a Gilles Legardinier. Si Marie está hasta el choto de los hombres ¿porqué sigue el juego del admirador con las cartas? Supongo que por curiosidad. Aunque eso depende mucho de la persona, pero vamos, que la gente normal, lo primero que hubiese hecho es pasar del tema.
'Creo que las mujeres pasan toda la vida aguardando, y generalmente a un hombre'. (...) 'No me envidie, Marie, todas somos iguales ante los hombres. Usted tiene bazas con las que yo no cuento y , si pudiese, me quitaría sin dudar lo que todo el mundo toma por ventajas....Todas estamos convencidas de que los tíos son lo mejor que nos puede pasar en nuestra vida. Pero no siempre es verdad. Esta es nuestra maldición'.
A Marie me dan ganas de cogerla, abrazarla, darle una mantita, una caja de pañuelos y planear la venganza juntas. Y si me lo preguntan les diré que sí, que me he sentido identificada con el personaje, no solo porqué es tan humana que parece real, sino porqué eso de cortar la electricidad a tu ex, es algo que compartimos. Hugues, el ex, la apartó de sus amigos y de su familia y al final Marie sólo salía con los amigos se él. Lo jodido es hay personas que han sufrido la misma situación.
'A menudo me digo que a ellos también les obliga la vida a adoptar cierta actitud, a comportarse de una manera muy estandarizada. Nosotras tenemos que estar delgadas, ellos deben ser fuertes. A nosotras nos condenan a garantizar la rutina. A ellos los condenan a triunfar'.
Este es el estándar con el que educan a las mujeres. Pero también hay una parte de crítica social respecto a la educación en función del género. La mejor escena es sin duda, la venganza de Marie. No exagero si les digo que reí hasta llorar y que en el momento de leerla casi me caigo del sofá. Con las abdominales que hice ese día me han convalidado el spinning durante tres meses.
'-Una buena diarrea no ha matado nunca a nadie.
-En serio, ¿te estás oyendo? Te das cuenta de lo que planteas hacer?
-Perfectamente y fíjate que me ayuda a sentirme mejor. Para dormirme cuento las cisternas...’
En el libro no hay personaje cliché gay ni personaje cliché femenino. Es más, promueve la igualdad de género. No sólo habla del tema amoroso, sino de la sublevación que se lleva en la empresa contra un jefe tirano. Y aunque es una novela que no pretende tomarse en serio a sí misma, toca de varios tipos de amor, al igual de que hay varios tipos de familia. Émile la amiga, es genial. Me ha recordado mucho a la relación que tengo con Eli (a su favor diré que ella está menos loca. Te arropujo mucho, puñetera). El amor de la amistad está muy, muy presente.

Las otras chicas del trabajo, Válerie sobre todo, es un amor. En cualquier novela de chick lit la hubiesen puesto como 'la tonta' pero no lo es en absoluto. Al igual que Pétula, dos mujeres que cuando hay que echar peras al asunto, se les echa, literalmente. Y más cuando peligra el puesto de Virginie una chica con dos críos, a la que le es imposible conciliar trabajo y niños. Es una crítica a la conciliación familiar, sobretodo en mujeres. La escena en la que aérea tablazos al subdirector, me ha encantado.

Legardinier sabe ponerse en la piel de una mujer. Como dijo en una entrevista:
‘Su fragilidad me afecta, su poder emocional me impresiona, la capacidad de la esperanza me fascina. Este mundo tiene valor porque están ahí. Cualquier persona que quiera entender tiene que escuchar. Esto, creo, es una buena manera de amarlas. El hecho de que tantas personas se hayan sorprendido de que un hombre pueda ‘entender a las mujeres’ me hace sentir triste. Todos debemos llegar allí. No es tan difícil.’

¿Es o no es para hacerle un monumento al autor?

El libro hace reflexionar sobre las relaciones y el querer estar solo. Legardinier es experto en recrear situaciones cotidianas que instan a pensar: las primeras impresiones, el amor, la soledad, la amistad, el trabajo, la venganza e incluso el bullying. Pero también la capacidad de levantarse tras haber caído muy, muy hondo. La capacidad para salir del agujero, por muy mal que lo hayan pasado sus personajes, con esa dosis enérgica de optimismo. Personajes que son tan imperfectos y locos que son perfectamente reales, todo aderezado con gotas de mala uva. No hagas cabrear nunca a una mujer.

Los libros de Legardinier son positivistas, alegres, un chute de felicidad, que hace abrir los ojos, y demostrar al lector que el cambio está dentro de uno, y que para aprender a volar, a ser feliz, primero hay que cagarla una y otra vez. Legardinier levanta la moral en los malos días. En otras palabras, es un autor que enseña a volar a sus personajes a la par que lo hace con el lector. Sonrisa asegurada.

El autor expone en los agradecimientos varias familias 'no oficiales' y emociona por ello. Además ya nos pone la miel en los labios pues, según cuenta, está trabajando en su próximo libro.
 
4/5
★★★★

Bonus ‘Como el perro y el gato’ 

Durante este mes se ha podido comentar la lectura mediante twitter con la etiqueta #LC4GatosComoElPerroYElGato y tanto Mari como yo hemos decidido plantar una barra libre de mojitos para que puedan disfrutar del despipote que ha suscitado la novela. He aquí los que más han gustado a servidora. Y en serio, para la próxima lectura –pueden ver el fiestón que nos hemos montado aquí y apuntarse- no se corten ni un pelo (#LC4GatosMiListaDeDeseos), que esto lo vamos a hacer en cada LC y los más originales van a acabar aquí.  









Nota: ejemplar cedido cortésmente por la editorial Planeta, a la que las administradoras Mari, de  Bohemian Creative e Iris, de El Blog de Hydre Lana agradecemos con la iniciativa  LC Cuatro Gatos . Es una editorial con la que probablemente volvamos a colaborar, pues se han portado súper bien con nosotras y con todas las participantes.

  Lista de participantes 

Estamos muy orgullosas de que tantos lectores se hayan apuntado a la LC Cuatro Gatos. A continuación, pueden ver un listado con los blogs de cada uno, para pasaros a ver que opinan de ‘Como el perro y el gato’, y sí, echarnos unas risas, que es al fin y al cabo de lo que se trata. Conforme nos pasen los enlaces iremos actualizando hasta el día 22 (hoy) que es el último para subir entrada. ¡Os arropujamos!

♥ Chari del blog Rincón Revuelto (Ver reseña)

♥ Irene del blog Películas de libro (Ver reseña)

♥ Olga del blog El páramo de los libros (Ver reseña)

♥ Alexandra del blog Dónde está mi lápiz (Ver reseña)

♥ Inma del blog Leemos en casa (Ver reseña)

Os lo vais a pasar pipa leyendo cada entrada que han hecho nuestras lectoras gatunas. Todas son un auténtico amor. 


Imágenes: casadellibro

Cuándo servidora se descargó y acabó de leer los capítulos de muestra de ‘El día de la luz’, se fue cuál flecha a escribirle un mail a la autora diciendo que estaría más que encantada de leer su libro. Si llevan unos cuantos meses por aquí les parecerá raro que me haya tirado a la piscina de repente, pues las colaboraciones, es una forma de trabajo de la que acostumbro a huir y como sabrán, una de mis máximas es la sinceridad en pos del lector. Pero este libro en concreto –pueden pensar que se me fue completamente la pinza- no lo podía dejar escapar porqué contiene una de mis pasiones: el amor por el antiguo Egipto.

En estas, al llegar el paquete –precioso, envuelto con mimo, una delicia que me hizo quedar ojiplática- mi sorpresa fue que a parte del libro, había un bolígrafo y una libretita. Y pensé ¿para qué servirá esto? Pues ahora se lo cuento.

Este libro lo he leído de una forma diferente a la que acostumbro a proceder con los demás: apuntando las pistas que iba dando la autora en la libretita que me envió, para resolver el misterio a la par que lo iba desentrañando su protagonista. Así que si deciden leerlo como yo, es decir como un juego –me lo pasé pipa- van a disfrutar el doble entre enigmas y jeroglíficos. Si se fijan, las columnas egipcias de la portada, incluso las letras, por dentro, las compone la escritura jeroglífica. No sé si he sido yo la que he flipado o qué pero, a primera vista me pareció que las columnas egipcias de la portada correspondían al templo de Karnak, dedicado a Amón.

Ruby Meyer es la protagonista de esta historia. Han secuestrado a su hermana Anabella y su única pista para encontrarla es un escarabajo metálico con inscripciones jeroglíficas que le dio su tío Víctor antes de fallecer. Ruby descubrirá, junto con Will, que nada es lo que parece en una serie de tramas, conspiraciones, acción, aventuras y un secreto que ha preservado su familia durante más de 3.000 años. Un secreto que ha puesto en peligro la vida de Anabella…y la del resto de la humanidad.

Cartuchos, jeroglíficos, faraones, sumos sacerdotes, mitología, dioses. Y a mi ya me tienen ganada de mano. Aunque la cosa ya se la imaginó servidora al ver el nombre de...
 
Akenatón 

Amenothep/Amenofis VI/Akenatón, alias el faraón hereje para el mundo y el Benedict Cumberbatch egipcio, para servidora (busquen en Google, y vean, vean el parecido razonable). Hereje porqué la lió parda en Amarna con el politeismo y se le ocurrió decir que Amón sustituiría a Ra. Y cuándo se le toca lo suyo a los sacerdotes, se cabrean muy mucho porqué ellos ya veían que el faraón les iba a dar una patada en su sacerdotal trasero. En fin, que quién sepa una miajilla de la historia de Egipto ya saben como acabó la cosa y saben también que este señor tuvo descendencia. Así que la dirección de la trama no me pilló por sorpresa porqué sabía que Tut, acabaría saliendo por la novela. Lo que no me imaginaba es que Hernando me las daría con queso.

Como les adelanté en párrafos anteriores, soy muy fan de descifrar jeroglíficos egipcios (o intentarlo, no se piensen que una es un portento), así que al ver la Lista Gardinier incluida en la novela como punto para resolver el misterio, me alegré un montón: podía hacer lo mismo que la protagonista e intentar seguir al mismo tiempo el misterio que envuelve el libro. La lista Gardiner es la clasificación de jeroglíficos en 26 subgrupos ideada por Alan Gardinier. Si uno es un poco avispado, ya puede deducir que el último signo del jeroglífico de la página 58 advierte al lector por donde van a ir las cosas. Empezando por Mulligan Towers que se olía a gato encerrado a kilómetros.

La acción oscila entre dos tiempos: el actual londinense, con Ruby, y el Antiguo Egipto, aventura que empieza mediante flashbacks con el Faraón Dyosher (a este señor no lo conozco yo, a no ser que sea una variante del nombre de Djoser, pero él gobernó en el 2665 a.C)  en el año 2620 a.C en Menfis. Abundan los diálogos rápidos y si tiene este libro un sello personal es la capacidad narrativa de la autora para mantener siempre un equilibrio entre misterio y acción, además de una forma grácil de palabra.

Si con la parte histórica he disfrutado como una enana, debo ponerle un pero a este libro. Es algo que últimamente sucede en las novelas juveniles y que me da una rabia tremenda: el enamoramiento instantáneo, amor a primera vista ( o instalove), en este caso del protagonista masculino, Will, con Ruby. Lo que tiene este chico no es ni medio normal.

Respecto a ello, en las páginas 111-112 Hernando deja caer por boca de su protagonista que ‘tampoco le puede olvidar’. Pero no tiene nada que ver con Will, sino con el lago. Esta forma que tiene de engañar al lector con el instalove en estas dos páginas es grandiosa. Por suerte Ruby no es tan enamoradiza como Will y se mantiene firme en su decisión con la prioridad clara de encontrar primero a su hermana Anabella, y lo que pase después, ya se verá. Además Ruby tiene ese empuje que toda protagonista femenina debería tener, da buenas patadas en la entrepierna y una obsesión por el olor a tilo.
¿Quieres un consejo, hijo? No esperes a mañana para hacer lo que amas, para decir a tus seres queridos que los quieres, para divertirte. Y sobre todo, no esperes a mañana para ser feliz, mañana podría no llegar nunca.
Templo de Karnak
Si hay algo que destacar de la novela es que contiene algunas frases de ‘vive hoy’. No es necesario leer a Cohelo para encontrar filosofía para nuestro día a día, con ‘El día de la luz’ también hay perlas escondidas. Perlas que por la forma en la que están escritas, son fruto de haberlo pasado mal, muy mal. De haber pasado por un proceso traumático e intentar inyectar al lector fuerza y sobretodo, esperanza.

Además he aprendido, por ejemplo que la tasa por meter el coche en Londres es de 10 euros por día, dato que desconocía. Para los fans de la Segunda Guerra Mundial, la máquina Enigma (inventada por Alan Turing) hace un pequeño cameo. Añadir que hay una pequeña falta en la pagina 105: ‘tardó’ lleva acento.

El libro va guiando al lector por joyas del antiguo Egipto, a día de hoy conservadas: el anillos de oro de  Amenhotep IV en el Liverpool Museum ( lo pueden ver por internet, como hacen Ruby y Will en globalegyptianmuseum.org), el Libro (papiro) de los muertos de Hunefer, que hizo para el faraón Seti I (ignoraba también que hiciesen suvenires de este libro como trapo de cocina), las agujas de Cleopatra (Tutmosis III) e incluso van a poder pasear por el National Museum de Londres mediante una descripción muy bien conseguida. Aunque debo añadir que en la sección egipcia había más polvo que en los aposentos de Napoleón III del Louvre. Que eso ya es decir. ¿A ver qué les cuesta a los de mantenimiento del museo, pasar un poco el trapo del polvo y el aspirador, eh? Y ya que están un poquito de ambientador, también. Y unas velitas aromáticas.

Lo que sí se toma Hernando, son algunas licencias históricas como el origen de Tutankamón, la muerte de Akenatón (que no está confirmada, aunque a mi me da en la nariz que lo enviaron a tomar por Horus), o Ay de sacerdote y no como faraón. Por ejemplo (pongan la oreja que esto es cotilleo egipcio) Anjesenamón, hija de Akenatón y Nefertiti (o eso se rumorea), se casó con su padre y hasta tuvo un hijo con él. Como Tutankamón murió en el año 9 de su reinado, entonces Ajensenamón se casó con Ay, su abuelo y penúltimo faraón de la dinastía egipcia. Los Tudor, los Romanov, los Médici y Calígula, comparado con esto, eran simples aprendices.
Pero un buen día llega la vida y se da cuenta de que no te estás enterando de nada. De que lo que haces no es vivir, sino pasar por la vida como un mero espectador, preocupándote constantemente por los detalles más irrelevantes e insignificantes sin darte cuenta de lo que de verdad importa. Y dispuesta a enseñarte la lección, desenfunda las armas más crueles a su alcance: te arrebata lo que más quieres.Solo así reaccionas. Solo así te das cuenta de lo que tienes y de lo importante que es disfrutar de ello antes que la vida decida arrebatártelo.
Los personajes tienen su evolución, esto se ve más en Will, que es un niño pijo que quiere libertad y se enfrenta por ello a su propia familia porqué le obligan a vivir bajo las condiciones sociales de la hipocresía. Y es Ruby la que le hace ver que hay mundo más allá. Incluso algo que me sorprendió de la novela es que Will llora. Lo que no es muy habitual en un personaje masculino y que es de agradecer, porqué a veces meten unos machos alfa en algunos libros que no hay por dónde cogerlos. Lo que no me hizo tanta gracia es que a parte de ese amor a primera vista, a Ruby se la describa como un bellezón. Ya vale de protagonistas femeninas salidas de un catálogo de Victoria’s Secret, y de que encima por ser mujeres se tengan que enamorar. De hecho, la parte del filtreo es la que hacía caer la historia.


Máscara de Tut
Contraponiendo la parte floja del romanticismo, que es dónde el libro se queda en aguas templadas, la autora premia al lector con escenas de acción, que recuerdan a pronto a las novelas de Clive Cussler y Andy McDermott. De hecho, es en esas escenas, dónde la escritura de Hernando brilla, en las de acción y en el amor que siente por las dinastías egipcias y toda la mitología que las envuelve.

Y aunque hay un personaje secundario sospechoso desde el principio, que se veía a kilómetros que no era trigo limpio, algo que se observa claramente en la página 209, no le ha restado momentazos a la lectura. El personaje de Víctor tiene suficiente plantel y profundidad como para comerse él solito la saga de ‘El día de la luz’ y protagonizar otra de detectives.

Lo que más me ha gustado, y ahí como buena friki de la historia servidora reconoce que ha sido un filón, es la parte de la excavación de Howard Carter y su encontronazo con la momia de Tutankamón. En esa parte, está lúcidamente bien narrada, hasta el punto que me dije eso de ‘pues oye, bien podría ser verdad’, pese a que no hay lugar a dudas que es ficción. De todas formas entre lo divino de Tutankamón y lo de su momia en la excavación de Carter yo ya no sabía si sorprenderme o aplaudir a Hernando con las orejas. Incluso sale por ahí Lord Canarvon (el mecenas que facilitó la excavación). Bien hilado con la historia principal.

He disfrutado mucho porqué a medida que Ruby iba avanzando en la investigación, mediante pistas de arte egipcio y jeroglíficos, una también ha ido haciendo sus investigaciones paralelas en la libretita que la autora me envió junto al libro. Es un juego de misterio en el que si el lector es un poco avispado, también puede participar como si se tratase de una mezcla entre Trivial y Cluedo.

El final deja un sabor agridulce. Es más, en una de las hojas casi al finalizar la novela, se hace difícil creer la rapidez con la que Ruby se repone de un fuerte palo, y al poco, ya se está morreando con Will. Sobretodo teniendo en cuenta que con 17 años, a esa edad, todavía se es una cría.

‘El día de la luz’ forma parte de una trilogía. Espero con ganas la segunda parte de la saga.

Biogrfía: Ainara Hernando nació en Bilbao en 1981. Tras licenciarse en framacia y cursar un master en I+D+i de medicamentos en la Universidad de Navarra, co-fundó una empresa biotecnológica en la que ejerce desde entonces como directora general. En el año 2012, cuando un cáncer de mama pone su vida patas arriba, decide que es el momento de formarse en técnicas de escritura creativa y escribir esas historias que llevaban años revoloteando en su cabeza. ‘El día de la luz’ es su primera novela.

4/5
★★★★


Imágenes: http://ainarahernando.com/ (en su web también tenéis disponibles sus redes sociales y los primeros capítulos del libro), weheartit. 



Vaiana tiene los ovarios bien puestos.

Con espíritu 100% Disney dirigida por nada más y nada menos que Ron Clements  y John Musker, –si les suena vagamente el nombre es porqué ambos escribieron ‘La Sirenita’ (1989), ‘Aladdin’ (1992), ‘Hércules’ (1997) y ‘Tiana y el sapo’ (2009)-. Así que en otras palabras, ambos son unas superestrellas dentro de la magnánima factoría de sueños. Y además, la cinta ha contado con dos co-directores como Chris Williams (‘Mulán (1998), ‘El emperador y sus locuras’ (2000) y ‘Bolt’ (2008)) y Don Hall (‘Tarzán’ (1999), ‘Hermano oso’ (2003)). Todos ellos también inmersos en el guión.

Así, que a bote pronto, no puede ser mala. Partamos de que Disney no hace cosas malas, porqué sino el negocio se les va al garete, incluido el mercadeo. Lo que sí que hay que tener en cuenta es que ‘Vaiana’ sigue el espíritu clásico de las primeras películas de ‘princesas Disney’. Déjenme que les cuente de qué va y después les explico el porqué del entrecomillado.

Hace 2.000 en la antigua Polinesia, el pueblo de Motunui se queda sin recursos. La culpa es de una terrible maldición que ha incurrido el semidiós Maui –que existe en la mitología real- al robar el corazón de Te Fiti, la diosa de la naturaleza. Vaiana, la hija del jefe del pueblo se lanzará al mar para encontrar a Maui y evitar la hambruna que se cierne sobre los suyos.

Con ‘princesa Disney’ no quiero decir que lo sea. Últimamente se usa en un gran abanico de significados la palabra ‘princesa’, pero Vaiana es la hija del jefe. No una princesita de esas que se les caen los anillos. Ella tiene un objetivo claro que va a cumplir. Cueste lo que cueste. Aunque no tenga ni idea de navegación. Aunque arriesgue su propia vida.

Vaiana de pequeña, con su amigo, el océano © 2016 - Walt Disney Studios Motion Pictures

Lo que empezó como un acercamiento a la igualdad de género con Pocahontas, Mulán, Mérida ('Brave') –que demostró que las princesas no tienen porque ser pavisosas-, ahora ha evolucionado a personajes como la reina Elsa (¡y una mierda princesa!) de ‘Frozen’, Judy de ‘Zootopía’ (sí, sí, es de Pixar, lo sé: pueden ver la crítica aquí) y ahora Vaiana, una adolescente de 16 años que tiene como único objetivo guiar a su pueblo y completar una misión siguiendo la llamada del mar. Nada más. Con empuje y valentía. Con libertad. Vaiana destaca por su tenacidad: poder surcar los mares.

Es por ello, que la película es un triunfo feminista.  No solo tenemos a una protagonista que decide seguir su camino, sino que el amor heterosexual no se ve por ningún lado, y eso, ¡por fin! es bueno. Pero lo que sí se percibe es un inmenso amor por la naturaleza, por la tierra, por las tradiciones y por su pueblo. En otras palabras, que se representa otro tipo de amor igualmente necesario.
El ecologismo, –la película explora el agotamiento de recursos marinos- y la forma en la que se retrata a la heroína recuerdan a las películas de Hayao Miyasaki: una mujer capaz de agarrar sus objetivos sola, sin historia amorosa que chirríe por dentro.

Incluso hay una referencia a las antiguas princesas Disney, como si la omnipotente empresa hubiese decidido cerrar esa etapa, esto es cuando Maui le suelta a Vaiana: ‘si llevas vestidito y te acompaña un animalito, eres una princesa. ¿Qué vas a ser sino?’ o cuando simplemente le dice ‘si te vas a poner a cantar, poto.’ En este sentido tiene un punto de autoparaodia. De hecho, la película no se toma demasiado en serio a sí misma, pero es un elemento que tiene a bien dosificar entre escenas de humor, drama y acción.

La única pega que se le puede poner es que la trama puede pecar de previsible, pero eso no quiere decir que sea menos disfrutable. El aire nostálgico de los años 90 la impregna entera mientras el espectador navega por el escenario del Océano Pacífico (muy guasón Fernando de Magallanes al darle el nombre, porqué este océano es antónimo a pacífico) y las Islas de Oceanía. El mar es un personaje más y contaron con un equipo completo de animadores solo para el movimiento del agua y otro equipo solo para el movimiento del pelo de los personajes. Lo que no haga Disney…

Mención aparte merece Heihei, el gallo que tiene un ojo para Parderrubias y otro para Villapene (sí, en España tenemos pueblos que se llaman así, incluso uno que se llama, literalmente, Venta de Baños) es un auténtico amor y un roba escenas profesional. Está muy loco, pero es muy mono.
 
Pua, el cerdito y Heihei, el gallo loco, simpático y monísimo © 2016 - Walt Disney Studios Motion Pictures

Con música de Lin-Manuel Miranda, compositor Mark Mancina (‘El rey león’) y en la versión original las voces de Dwayne Johonson como Maui –su primera peli musical-, y la hawaiana Auli’i Cravalho como Vaiana. Cabe decir que en principio, Cravalho no tenía las de ganar, pero como el director de casting la recordó de haberla visto cantar en un concurso de talentos, le pidió que se presentase a la prueba. Y ganó convirtiéndose en la actriz más joven a poner voz a una protagonista femenina de Disney con 14 años (16 al estrenarse la peli).

El cambio de nombre de la versión original de ‘Moana’ a ‘Vaiana’ se debe a un problemilla de branding. Es decir, que el nombre de ‘Moana’ en España y en algunos países europeos ya estaba pillado y registrado por una empresa de fragancias Casa Margot S.A. que tiene un perfume con el nombre de Moana Bouquet. Moana, que en la maorí significa ‘mar’ -también se usa para denominar comúnmente el color azul- ha pasado a Vaiana, que en tahitiano significa ‘agua de cueva’, que así visto a ojo de buen cubero, pues el segundo muy glamoroso no queda. Italia tiene un problema mayor: allí la película se llama ‘Oceanía’, porque resulta que ‘Moana’ es el nombre de Moana Pozzi, una estrella porno italiana, y claro, podía dar lugar a confusión.

Moana es la segunda ‘princesa’ Disney que tiene una historia que no se basa en un cuento de hadas, una leyenda y para colmo tampoco tiene interés amoroso. La primera fue Mérida, de Brave (2012) hace cuatro años. Y parece que la cosa en este aspecto va a mejor. Desde ‘Lilo & Stich’ (2002) que no nos presentaban una película de animación ambientada en la Polinesia.  Para que el film fuese fidedigno, el equipo de Clements y Musker visitaron las islas del Pacífico Sur para obtener referencias artísticas con tal de que quedase lo más auténtico posible a la par de hacer una película respetuosa con la cultura y la mitología de los habitantes de la Polinesia:
Cuando visitamos las islas, John [Musker] y yo estábamos especialmente interesados en conocer a personas que vivían allí, donde habían crecido rodeados por un océano. Nos preguntamos cómo podría afectar a su punto de vista. (…)Y hemos aprendido cómo el mar y la tierra son una y la misma. Cómo estas personas piensan en el océano como algo que une las islas y luego nos enteramos de la gran migración y cómo los habitantes de las islas se realizan gran orgullo en el hecho de que sus antepasados inventaron esta forma de navegación mucho antes de que los exploradores europeos o los Vikings. Estas personas tenían estas técnicas muy, muy muy avanzadas de la navegación.
Fue tal el entusiasmo y el cariño con la que está hecha ‘Vaiana’ que hasta Osnat Shurer, vicepresidente de desarrollo en Walt Disney Studios decidió producirla (poner el dinero).

La abuela de Vaiana, su maestra, con sabiduría, la empuja a descubrir quién es y lo que quiere ser © 2016 - Walt Disney Studios Motion Pictures
Con el lema ‘The ocean is calling’ (el océano te llama), y 1 hora y 43 minutos de metraje, acompañado del excelente corto ‘Inner Working’ (con el que se van a reír un montón, pues explica el funcionamiento de los órganos internos del cuerpo). Este film puede decir que es orgullosamente el primero en mezclar dos técnicas de animación: por un lado el 2D –dibujados a mano- que es la técnica que da vida a los tatuajes de Maui, y por otro, el 3D, es decir, la animación digital (por ordenador). Desde ‘Winnie the Pooh’ (2011) que no nos ofrecían algo de animación ‘artesanal’.

Como curiosidad, el primer borrador del guión lo escribió Taika Waititi, que será el director de ‘Thor: Ragnarok’ (2017), otra peli, que rizando el rizo, también tiene a una deidad empuñando una arma mágica.

Algo que llama la atención al espectador es el hecho que se presente a Pua, el cerdo-mascota de Vaiana como acompañante en sus aventuras: en el cartel promocional, en el merchandising, pero su papel es más secundario que otra cosa, puesto que es Heihei, el gallo loco, el que como personaje principal, acompaña a la protagonista. Decir de un tiempo a esta parte que a el pollo le pone voz Alan Tudyk, mientras que el sonido que hace Pua, es de cerditos reales. Y como cotilleo, deben saber que tanto el cerdito como el gallo son caricaturas de los directores Clements y Musker, respectivamente.

Pero no todo es positivo en la película. También hay metidas de pata, como la escena en la que Vaiana tiene el pelo lleno de tierra, y en la siguiente, lo tiene limpio y sedoso ¿Qué ha pasado aquí? ¡No tiene ni un granito!

Si se fijan al final de los créditos sale un dibujo de Rompe Ralph que se les ha ‘colado’ con traje polinesio incluido, se puede añadir la referencia a Sven, el reno de Frozen, en una de las transformaciones de Maui. Este sentido del humor realza el hecho de que los directores debutaron con ‘La sirenita’ y se han vuelto a reunir 26 años después para dar vida otra vez al océano, dejando embelesados a niños de 0 a 100 años ante la pantalla. Ahí es dónde se constata que una película funciona de verdad. De esta forma, se puede afirmar, por lo tanto que es ya un Clásico Disney como un pino.

                     La primera heroína en coger a un tío por la oreja y llevárselo a rastras © 2016 - Walt Disney Studios Motion Pictures

No hace falta añadir, que siendo Disney es un espectáculo visual y que, a parte de la escena del cangrejo Tomatoa con complejo de dragón Samaug, y una referencia a Mad Max con los cocos piratas Kakamora, que fue lo más surrealista que una se pueda echar en cara, el resto es una belleza. La técnica impecable (¡Por favor, que hablamos de Disney! ¿Cómo va a ser sino?), las líneas redondeadas de los rigs (personajes), como han dado vida a la naturaleza, el humor amable, las fábulas en forma de canciones y el rigor con el que está hecho hacen que una pague a gusto la clavada que te meten en el cine.

Disney tiene la particularidad de crear mundos, no en vano tiene el sobrenombre de ‘la factoría de sueños’, mundos que son memorables, capaces de mantenerse en la retina, llenos de magia, dónde lo imposible puede volverse real.

Como antes les decía, no hay romance, aunque se ve que los directores no declaran enterrado el amor en Disney, pero sí que creen firmemente algo mucho más importante: que se debe repensar su conceptualización.
Debemos reflejar nuestro tiempo, tendemos a pensar que las películas que hacemos son intemporales y que se verán igual en el futuro, pero luego resultan estar marcadas por su edad.
Incluso Disney en base a eso, considera primordial y factible que de aquí a próximas producciones podamos disfrutar de una película dónde dos personas del mismo sexo estén enamoradas y tengan una relación. ¡Gracias a Dior! ¡Por fin! Discúlpenme, que voy a por el champán para celebrarlo.
 Nadie nos daría una directriz contraria o nos detendría, siempre y cuando la historia tuviera corazón, humor e invitara a reflexionar.
Madre mía. Me va a dar algo de la emoción. Ahora solo les falta dar un poco de bombo a la familia monoparental. Que eso parece que también les cuesta.

Vaiana, como hija del jefe debe tomar decisiones que condicionan a su pueblo © 2016 - Walt Disney Studios Motion Pictures

Vaiana hace un viaje de autodescubrimiento interior y en ese autodescubrimiento un interés amoroso está de más: ningún tío va a ayudar a descubrir a una mujer lo que es por dentro. Vaiana es un canto a la liberalización de género, una mujer de armas tomar, de objetivos claros. Ella no se queda parada cuándo le dicen que no puede coger una barca y lanzarse al mar. Sino que lo hace, sin saber navegar con la valentía y a sabiendas que lo va a lograr, que va a encontrar a Maui –todo él fanfarronería y testosterona-, lo va a coger de la oreja y lo va a llevar a rastras a devolver el corazón de Te Fiti para poder salvar a su pueblo de Motunui, cuyos recursos se agotan.

Un personaje con el que las mujeres por fin nos podemos sentir identificadas. Un personaje que no espera a su príncipe, no espera nada de nadie, va a por ello, decidida, sin mirar atrás, con las estrellas como guía. No permite que nadie le diga lo que puede hacer y lo que no. Ella decide su vida, y lanzarse al mar, atendiendo a su llamada: lo lleva en la sangre, es una navegante. Atrás han quedado las damiselas desvalidas. Vaiana es el exponente claro de la emancipación femenina. No es una chica florero. Sabe lo que quiere hacer con su vida por y para su pueblo. Valentía, constancia, espíritu libre y guerrero. La prota no es una princesa, sino la hija del jefe de un pueblo. Disney debe pasar página de princesitas que necesitan un macho alfa para poder vivir.

Una heroína distinta (incluso en la forma del cuerpo), inteligente, tenaz, pero también insegura porqué todavía no ha encontrado lo que busca.

Es más, es una película que le da una patada en el culo a las figuras paternas. Es la abuela, la que lejos de ser una maestra, anima a la protagonista a seguir su camino. Incluso la madre de Vaiana, le dice que acepta lo que ella quiera hacer, porqué la ama. En otras pelis Disney las cosas se hacían por rebeldía, pero en esta son las personas cercanas a nuestra protagonista la que la animan a vivir una aventura y a seguir lo que cree que es correcto. Vaiana es un personaje nacido para ser libre. Para ser de ella misma, y de nadie más.

Ya no queremos princesas pavisosas y perfectas: queremos princesas despeinadas, con un par de trompas de falopio, que no duden en coger al toro por los cuernos, en perseguir lo que desean, en recorrer medio mundo para encontrarse a sí mismas. Queremos protagonistas femeninas que no se amedrantan, fuertes pero humanas, vivas, atípicas, porqué es precisamente esa falta de ‘perfección’ (física y psíquica) lo que las hace tan reales.

Vaiana es un film con alma, y además cuenta con ‘How far I’ll go’ que es casi un himno pegadizo como lo es ya ‘Let it go’.

En resumen, el solo hecho que sea una película con nombre de mujer, su colorido y que encima, desafíe los roles de género, conforma una buena inversión cinéfila. Quédense hasta pasados los créditos que hay una escena final muy divertida.

Una protagonista con la que las mujeres nos vamos a sentir reconocidas, empoderadas, y lo mejor, sin príncipe azul ni hostias en vinagre.

4/5
★★★★
Premios: Critics Choice Awards: Nominada a mejor película de animación y canción, Satellite Awards: Nominada a Mejor largometraje de animación, Globos de Oro: Nominada a mejor filme de animación y canción original.
Fuentes: IMDB, Filmaffinity, El País, nytimes.com
Imágenes: disney.es, theinsider.com © 2016 - Walt Disney Studios Motion Pictures

 


Dicen que en bote pequeño está la buena mermelada. Esta novela de apenas 86 páginas es ejemplo tácito de ello.

Pese a su escueto número de hojas, deja un regusto amargo, y el lector no puede olvidar el hecho de que días después de haberla leído, todavía se mantiene viva por su crudeza, a veces violencia.
Pero ¿de qué va el cuento?

Pues así, a grandes rasgos, podría decirse que es un re-telling (un repensar la historia) de la Cenicienta. Y digo podría decirse, porqué esta historia, corta pero de índole ideológicamente compleja, va mucho más allá de los replanteamientos de historias clásicas que pueden encontrarse en el apartado de ‘juvenil’.

Es una crítica bestial, brutal, sin remordimiento ni escrúpulos a la sociedad heteropatriarcal. Amaltea (alias, Cenicienta) no es la tonta pavisosa que nos propuso Disney en 1950, que es de hecho en lo que la mayoría pensamos en cuanto nos resuena el nombre en la cabeza: la chica rubia con vestido azul, amiga de los animalitos, puteada por su madrastra y sus hermanastras y enamorada de un príncipe que conoció en un baile y con el que se fue a vivir y a comer perdices (que ya hay que ser bestiaja, ya. Si te gustan los animalillos ¿para qué te zampas una perdiz?). Vale que esto eran en los años 50, y es lo que tocaba en la época, pero como ya han pasado unos cuantas décadas, si que es necesario el deconstruir dicha historia, y esto es precisamente lo que ha hecho la autora.

Aquí nuestra Ceni no es nada de eso. Lo que cambia principalmente es que es una historia escrita por una mujer y que va sobre mujeres. Es más, tres de los cuatro personajes masculinos que se encuentran en la historia son unos auténticos machistas. Concretamente el Príncipe. Pero la moraleja es que dónde las dan, las toman y que las mujeres cabreadas como Amaltea, sirven  la venganza muy, muy fría y a poder ser caducada, para que se indigeste.

A destacar, tenemos el hecho de que la protagonista es lesbiana (no voy a decir con quién) aunque su relación con la ‘pareja’ es poco sana y tirando a tóxica. Y de segundas, es una bruja un tanto sádica porqué se dedica a hacer encantamientos con sangre, o en otras palabras, se carga a ratones y pajarillos con tal de hacer sus prácticas de hechicería. En este punto, como animalista que es una, me pareció que sobraban esas escenas desagradables y que tampoco era necesario incluirlo.

Si bien la novela tiene un proceso de documentación desarrollada en pos de las pruebas de virtud para descubrir a las mujeres brujas que hacían antaño (y esto es completamente real, véase los juicios de Salem, El martillo de las brujas o la Caza de brujas). Las pruebas de virtud a las que eran sometidas estas mujeres eran: prueba de agua, que consistía en sacar un objeto del agua hirviendo o descender a la víctima atada a un pozo y si flotaba es que era una bruja (la mayoría se ahogaban). Prueba de fuego: andar sobre hierro o meter la mano en una hoguera. Prueba de aguja: pinchaban una marca del demonio con una aguja para ver si sangraba. Prueba de lágrimas: se creía que las brujas no lloraban. Prueba de peso: también se creía que no pesaban más de cinco quilos.

Este hecho es precisamente, lo que hace abrir los ojos al lector en que a las mujeres se nos sigue describiendo de la misma forma que en la Edad Media: como brujas o como putas. Añádase también adúltera para nuestra desdichada protagonista. Hemos evolucionado en materias de igualdad, pero la imagen misógina que se tiene de las mujeres no ha cambiado. Fíjense en el siguiente ejemplo: piensen en el máximo insulto que se le puede proferir a una mujer. ¿Lo tienen? Ahora piensen en el máximo insulto que se le puede proferir a un hombre. ¡Exacto! No se le insulta a él, se insulta a su progenitora, casualmente de sexo femenino.

Volviendo a la novela, la protagonista es luchadora, emancipada, totalmente independiente, en otras palabras, que sabe lo que quiere y no es precisamente a un tío. A destacar es el hecho de que Carmen ha enlazado el final de esta obra con el comienzo de otro cuento de hadas mundialmente conocido, así que es un final con el que el lector se encuentra de sopetón y por eso mismo, es agradecido de leer. De momento, es autoconclusivo, pero el final es tan abierto que puede dar juego a otra historia más.

Los personajes están construidos desde cero: Amaltea (la protagonista tiene el mismo nombre que la unicornia de la novela ‘El último unicornio’), la hada madrina, las hermanastras, la madrastra, son en las que más profundiza. Los personajes masculinos son en este caso, secundarios. Muy, muy secundarios. Porqué de hecho, no nos interesan ni tampoco aportan nada de valor, excepto el que el lector quiera arrearles una leche con toda la mano abierta.

La narración transcurre en las memorias de Ceni, desde su vida con su familia biológica, pasando por su vida con la familia que no lo es, la caza de brujas que asola la sociedad y finalmente, su decadencia.

Resumiendo, un libro que debe leer si es una mujer, si es un hombre o si es usted un sapo. Una novela bien narrada, que conforma una crítica mordaz a la homofobia, la misoginia, al machismo y al heteropatriarcado, como si se tratase de un jarrón de agua fría, y que tristemente, no deja de ser un reflejo de la sociedad actual y una llamada al empoderamiento femenino.

Deja los zapatitos de cristal, Cenicienta, y atrévete a lanzárselos al Príncipe en todo el colondrio.

4/5
★★★★

Nota: Agradecer a Triskel Ediciones la amabilidad, rapidez y el buen trato dispensado. Si ellos, y sin la recomendación de Mari, de Bohemian Creative, no habría la tenido la oportunidad de leer esta maravilla, ni de que me calara tan hondo. Sin duda, es una editorial con la que vale la pena colaborar, y que les recomiendo con los ojos cerrados.



Imagen: triskelediciones.es

Esta es la primera lectura de la LC Cuatro Gatos que organizamos servidora y Mari de Bohemian Creative.

Con lo primero con que se encuentra el lector al abrir el libro es una dedicatoria dirigida, precisamente a nosotros, el usuario que tiene en las manos la novela. Esto es un punto positivo para las autoras, porqué ya directamente, desde el inicio, se te meten en el bolsillo. Saben lo que se hacen, pues tanto Mitchael como Sassa se dedican al mundo de la publicidad, así que lo de persuadir, lo tienen por la mano.
‘Sé tú misma porqué es una pena no utilizar ese cerebro tan brillante que tienes’
Pero lo que empezó como una buena lectura, ha ido derivando una serie de bajos tópicos y clichés que recuerdan a cualquiera de las novelas menos agraciadas con la igualdad de género.
Pese a que las autoras han querido plasmar sus experiencias como una crítica al sector publicitario candente de testosterona, el resultado, ha sido muy distinto a la intención. Decía Michelle Sassa en un artículo publicado el 23/09/2015 en ‘The Huffington Post’ que su inspiración no fue ‘Mad Men’, sino ‘Ad Women’. Y añade críticamente que
‘la verdadera Peggy Olson tenía que trabajar dos veces más duro que los hombres, a menudo por la mitad de la gloria y el pago. Realmente hemos recorrido un largo camino, pero incluso en las últimas dos décadas se sigue viendo un sexismo que incluso podría hacer que Don Draper se ruborizase.En mi primer trabajo publicitario, se esperaba que regase las plantas de mi jefe, comprase sus camisas de vestir y comprase regalos para su madre. Bien, yo estaba pagando mis cuotas como un asistente humilde, pero la última gota que colmó el vaso fue cuando me pellizcó el culo. No hace falta decir que dejé morir las plantas de ese cerdo. Es cierto que lo que dicen, el éxito es la mejor venganza. Porque cuando alguien nos dice que no podemos, sólo nos hace querer mostrarles que podemos.Dicen que es el viaje, no el destino, y una de mis partes favoritas de Copygirl es que es una celebración de las personas -hombres y mujeres-que ayudan a una heroína en su ascenso. Debido a que en el mundo de la publicidad y todos los mundos que hacemos llegar a funcionar con un poco de ayuda de nuestros amigos. Y la verdad es tan inspirador como un programa de televisión.’
Para que vean que no lo tuvo fácil. La historia está bien pensada, incluso el mensaje es bueno, pero insisto, lo que falla de este libro no es la idea –que en sí misma es buena, tiene potencial y se le podría haber sacar jugo- es todo el cliché que la envuelve empezando por la capacidad neuronal de su protagonista.

Les pongo en antecedentes: Kay trabaja como copy en una empresa de publicidad de NY, es buena y está enamorada de Ben, su compañero. Hasta ahí todo bien, incluso la sinopsis es genial, véase que lo comparan con ‘Mad Men’ y una mezcla de ‘El diablo viste de Prada’.

Pues no.

De hecho ha sido una idea mala, muy mala comparar ‘Coypyirl’ con ambas producciones porqué lo único que tienen en común es, en general, el sector publicitario. En este caso, un sector publicitario que actúa como conductor de trama pero en el que nunca se profundiza. No es de extrañar, pues siendo una novela del género chick-lit (novelas escritas por mujeres y dirigidas a mujeres de la que fue máxima precursora ‘Bridget Jones’). Pero esto no tendría cabida, de hecho es un detalle que no me escama en absoluto. Lo que de verdad me cabrea es la hipocresía.

Hipocresía dígase cuándo te intentan vender gato por liebre. En este caso, novela feminista por novela cliché (algo que se está dando mucho en narrativa, véase ‘Bella al desnudo’ que la vende la autora como feminista y no es nada más alejado de la realidad). Me explico: si vas a vender una novela de este tipo como una exaltación del feminismo, más vale que lo sea. Y en este caso, el feminismo lo debe tener en la dedicatoria inicial y lo que yo de conocimientos sobre física cuántica. Siéntense, porqué se lo voy a desgranar punto por punto.

Las autoras tenían la intención de exponer lo que es ser mujer-a partir de sus propias experiencias- en un sector a día de hoy todavía muy masculinizado, como es la publicidad. Y eso es loable. O lo sería si no quedase en intención y se demostrase con una protagonista que tuviese un rendimiento neuronal menos acorde a una ameba.

El libro vino acompañado de una fotocopia que ponía ‘Iris, no sigas al rebaño. Lee ‘Copygirl’. Es supongo, el eslogan del libro. Y Kay la protagonista, no sigue al rebaño empresarial (me recuerda a servidora en ese sentido). Pero en cambio, si que lo sigue en cuanto a prototipo de mujer cliché enamorada hasta las trancas sin ver más allá de sus narices. Y eso que es una crack en su trabajo, y al inicio del libro, una buenaza, de ahí que la puteen los marichulos con los que tiene que compartir lugar en la empresa - después ya pasa de buenaza a tonta, directamente y no hay quién la recupere-. Ella es la única copy (término que en publicidad es el que se dedica a crear la frase publicitaria, en otras palabras, se encarga del contenido textual de una campaña. Cuenta una historia para generar una respuesta emocional en el espectador o en el público al que va dirigida dicha campaña).

Lo primero que da a entender el porqué esta novela deja mucho que desear, es la obsesión casi enfermiza que tiene Kay, protagonista femenina, con su compañero de trabajo Ben. Pero la cosa no acaba ahí, sino que Kay se dedica a insultar y a prejuzgar a otras mujeres sin siquiera conocerlas y solo por su aspecto físico. Es más, la propia protagonista cae en los clichés machistas en pos de sus propias compañeras.
‘Hay algo peor que te llamen ‘señorita’? Me ha llamado ‘soltera’ y ‘mayor’ en una sola palabra, claro que señora habría sido mucho peor. Puestos a pedir, me habría gustado más ‘madame’, al menos suena sofisticado’ (p.41)
Porqué soltera y mayor es lo peor que le puede pasar a una mujer, ¿verdad? Ser una solterona y no ser joven. Porqué cuando se nos caen las tetas dejamos de tener valor. De tal palo tal astilla, porqué su madre tiene la misma mente retrógrada, véase: ‘¿Dónde vas a conocer a un hombre trabajador y cómo Dios manda si vives en un barrio como este?’ Asco puro.

Kay se queja de como es tratada en su trabajo pero aguanta cada día que le digan ‘Ven aquí gatita malona’, una y otra vez por parte de sus homónimos masculinos. Ella se encarga de la campaña de Little Kitty, una marca de comida para gatos (de ahí lo de gatita), pero también tiene el doble sentido de ser un insulto machista. Al igual que la llamen ‘Special K’, que puede hacer referencia a su complexión delgada, o simplemente un pitorreo por ser mujer. Así que dentro del libro podemos encontrar expresiones como ‘el club de los chicos’ (cuatro tíos llenos de testosterona, que se lo tienen muy creído por tener un par de huevos colgando), y otros como que al jefe lo apoden ‘El imbécil’ y eso es un apelativo descriptivo, que se puede corroborar, se cumple en la mayoría de los casos.
Una de las características del libro es que está plagado de marcas de productos de todo tipo. Gajes del oficio, supongo.

Al llegar a la página 25 ya se intuye con quién se va a quedar a nivel romántico Kay. Porqué no hay que olvidar, que si eres protagonista femenina en un libro chick-lit , es imprescindible que te enamores. Es una o-bli-ga-ción. Sería un sacrilegio que no lo hicieras. Las mujeres no tienen que enamorarse. DEBEN enamorarse como cúspide de su felicidad y sinónimo de éxito en la vida. Porqué ¿qué es en realidad una mujer sin un tío? Una solterona –esto nos lleva a la cita anterior-. No es que tú no quieras pareja, es que no te quieren. También está Kelly la amiga prototípica a la que le va todo genial y es la ‘consejera’. Kay está tan cegada por Ben, que ni se da cuenta que se está aprovechando de ella. Porqué las apariencias son eso, lo que parecen, pero no lo que son

En este libro también se encuentran ejemplos de masculinidad tóxica. Para quién no sepa de que va esto, les explico: la masculinidad tóxica es una de las formas de patriarcado y se refiere a actitudes socialmente construidas que describen el rol de género masculino como violento, no emocional, sexualmente agresivo. Entre otras características está el hecho de que se ve la interacción hombre –mujer como competencia y no como cooperación (Ej: Ben, El imbécil), que mostrar sentimientos es de débiles, entre demás.
‘Entonces dirige toda su mala leche hacia Ben.
-¿Qué clase de nenaza no puede beberse un par de chupitos de tequila y después ir al trabajo y hacer un anuncio de comida para gatos?’ (p.74)
Como si ser mujer o nenaza fuese un adjetivo negativo. Otro ejemplo de masculinidad tóxica:
‘(a Ben) –Y el calzonazos corre al lado de su gatita (Kay)’ (p.98)
Incluso la madre de Kay emplea psicológicamente este machismo patriarcal apreciando más a sus hijos que a su hija. ¿Porqué será que las madres babean y pierden el culo por sus niños de sexo masculino? Se aceptan hipótesis en los comentarios. Incluso Todd es un personaje gay cliché (le gusta todo lo de diseño, es un fashionista, tiene pasta y ayuda a Kay a ir de compras).

Pero no todo va a ser malo, el libro tiene dos cosas buenas. La primera es que la lectura es lectura ágil y fácil con personajes superficiales pero no por ello menos disfrutable y divertida. Y la segunda es que no se nota que está escrito por dos autoras y la historia está bien narrada.

Les voy a ser sincera y decir que la novela empezó con 5 estrellas, pero la protagonista lo ha hecho bajar en picado. No es que no empatize con Kay, no, es que Kay tiene una total y nimia falta de materia gris cerebral. Véase: ‘No soy una copygirl’ (aforismo que quiere decir ‘soy única y no sigo al rebaño’) pero me voy de compras a hacer un ‘Betty la fea’ a ver si un tío se cuela por mis huesos. Te dice que tienes que ser única pero la prota pasa de las sudaderas a los vestiditos y el maquillaje de marca. Es una hipócrita. Es más, en el inicio hay una dedicatoria preciosa a todas las mujeres y lo primero que servidora pensó fue ‘seguro que es un acto a ser única, a que no importa como sea tu cuerpo, tu forma de vestir, tu personalidad’. Pues no. La prota, Kay acaba siendo el prototipo de cliché normalizado que debe ser una mujer para ‘gustar a un tío’ (a Ben).

Otra cosa que chirría al lector es que en la campaña con ‘Kola’ (enemigo ficticio novelado de Coca Cola) ponen algo así como ‘No seas una copygirl’, es decir, sé tú misma. Muy bonito, pero para anunciarlo se lo ponen a una troupe de modelos. En este sentido, ya te están diciendo como tienes que ser, porqué sino hubiesen puesto esas camisetas con mensaje a chicas que una puede encontrar en el metro: mujeres con diferente constitución física, edad y fisonomía y no a modelos de 1,80 metros, delgadas, estupendas y perfectas.

En otras palabras, una cosa es como se nos ha presentado el libro y otra lo que servidora se ha encontrado dentro.

La trama secundaria por ejemplo, deja mucho que desear. Kay se dedica a hacer muñecas de cera y después a colgar vídeos que tienen de protagonistas a éstas. A parte de ser completamente innecesaria esta segunda trama, en la que nos ponen el guión del vídeo y todo, no se entiende que tenga tantas visitas de sopetón en su videoblog y de la noche a la mañana se vuelva viral. 

Novela narrada desde el punto de vista de la protagonista femenina. Y eso es un tostón porqué a parte de ser un tópico con patas, y de tener una trama que ya había leído antes en otros libros, o sino tremendamente parecida, Kay es un personaje que solo le cuesta 316 páginas entender que perder el culo por un tío no es bueno. Además es un personaje que no evoluciona para nada durante todo el libro hasta el punto que te dan ganas de entrar ahí dentro, zarandearla y decirle ‘¡¡espabila!!’

Kay no tiene personalidad. Es sosa, tonta, pánfila, sigue el rebaño al inicio del libro y lo sigue al terminar. Es el tipo de personaje tóxico en el que no debería fijarse a una mujer. Más bien es un ‘cómo no ser mujer’. Cualquier mujer con dos dedos de frente se pondrá las manos en la cabeza con lo hipócrita de este libro. Más que no seas una copygirl, debería decir ‘no leas copygirl’.

Kay tiene una opinión negativa de cada mujer que conoce. Por ejemplo juzga a Peyton llamándola ‘zorra’ sin conocerla siquiera, lo que ya dice mucho de la protagonista. A lo que a resultas, después de conocerla un poco suelta
‘(Sobre Peyton) La cantidad de información que esta chica guarda en la cabeza, que yo creía llena de aire, quita el habla. Es casi tan impresionante como su perseverancia.’(p.253)
No, si la única cabeza llena de aire es la tuya, hija mía.

Ni siquiera tenemos el nombre real del hombre al que ella denomina ‘Suit’ (‘traje’, en inglés) durante todo el libro. Es agotadora e irritante. Piensa que todas las personas a las que conoce son puro truño a excepción de Ben y Kelly, su amiga, que mezcla francés en sus frases en inglés porqué queda bien el postureo. Compararla con ‘El diablo viste de Prada’ es casi un insulto. Historia, que tristemente, resulta todo lo contrario al empoderamiento femenino. De hecho, lo único que podemos encontrar referenciado en este aspecto es la siguiente cita:
‘Las lavadoras y los tampones son dos de los motivos principales por los que me alegro de ser mujer ahora y no hace 100 años’ (p.133)
He aquí un especial momento de lucidez. Momento que páginas más adelante estropea con Ben al perdonarle todas las putadas que le ha hecho. Recapitulemos. Vamos a ver, te traiciona, te roba el trabajo, se aprovecha de ti y va y la muy pava le perdona porqué ‘anteriormente había sido su amigo’. Nivel neuronal ameba modo on. ¿Ven lo que les decía?

Respecto a la traducción del ejemplar, corre a cargo de Anna Casanovas, que es, entre otras, la autora de ‘Herbarium’.

2/5
★★★★★



  Bonus Copygirl

Durante este mes se ha podido comentar la lectura mediante twitter con la etiqueta #LC4GatosCopygirl y tanto Mari como yo hemos decidido plantar una barra libre de mojitos para que puedan disfrutar del despipote que ha suscitado ‘Copygirl’. He aquí los que más han gustado a servidora. Y en serio, Y en serio, para la próxima lectura –pueden ver el fiestón que nos hemos montado aquí y apuntarse- no se corten ni un pelo (#LC4GatosComoElPerroYElGato, es el siguiente hashtag), que esto  que esto lo vamos a hacer en cada LC y los más originales van a acabar aquí.  





Yo ya lo advertí.


Nota: ejemplar cedido cortésmente por la editorial Urano, a la que las administradoras Mari, de  Bohemian Creative e Iris, de El Blog de Hydre Lana agradecemos con la iniciativa  LC Cuatro Gatos .


De un tiempo a esta parte, es una editorial con la que NO volveremos a colaborar. Después de hablarlo Mari y yo, las dos administradoras, hemos decidido que no vale la pena. Les pongo en antecedentes: acordamos con la chica que lleva comunicación, Laia Soler que que cedería dos ejemplares de ‘Copygirl’ y dos de ‘Mi lista de deseos’ y al escribir para esta segunda novela, nos soltó que ‘no tenía ejemplares disponibles’, cuando a las administradoras nos consta que no es así, puesto que mantenemos contacto con otras bloggers ‘influencers’ a las que sí se lo han mandado. Consideramos que esta forma mal llevada de actuar es un trapicheo en toda regla. O todos moros o todos cristianos. Esto es algo que ampliaremos próximamente, pues consideramos que latransparencia y la sinceridad son vitales para el buen hacer de una bitácora. De esta forma, hemos tomado la siguiente decisión: solo colaboraremos con editoriales que se comprometan a enviar libros a todas las participantes, aunque sea en ebup. Encontramos factible, pues que ya que somos un medio de comunicación, y que las editoriales se llevan publicidad gratuita de nuestra parte, pasando del boca a boca, qué menos que se nos cedan los ejemplares sin 1) ponernos pegas y tener que sacar los dientes, como ha sido el caso, y 2) que el trato sea respetuoso sin recibir contestaciones fuera de lugar por reclamar lo negociado. Y menos teniendo en cuenta, que a quienes tienen una cantidad más alta de seguidores les envían incluso los libros por sorpresa y con un regalito (una camiseta). Lo dicho, un trapicheo.

 Lista de participantes 

Estamos muy orgullosas de que tantos lectores se hayan apuntado a la LC Cuatro Gatos. Porqué ¡Ya no somos cuatro gatos! A continuación, pueden ver un listado con los blogs de cada uno, para echar un ojo a ver que opinan de ‘Copygirl’, y sí, echarnos unas risas, que es al fin y al cabo de lo que se trata. Conforme nos pasen los enlaces iremos actualizando hasta el día 21 que es el último para subir entrada. ¡Os adoramos!

El Mundo De Los Sueños
 - Sheyla (Reseña 'Copygirl')
El primer capítulo - Aida y Lorena (Reseña 'Copygirl')
Beatrice Mercer - Bea (Reseña 'Copygirl')
El Rincón de Alice and Books - Alicia (Reseña 'Copygirl')
Obsesión por la lectura - Laura
El Club de las Sebaduras - Kassandra (Reseña 'Copygirl')
Rincón Revuelto - Chari (Reseña 'Copygirl')
Bibliotecaria recomienda... - Merche (Reseña 'Copygirl)
Películas de libro - Irene
El páramo de los libros - Olga
Locas del romance - Gabriela
Enredados en palabras - Sherezade (Reseña 'Copygirl')
Cazadores de Libros - María
Mundos literarios - Alexandra

Os lo vais a pasar pipa leyendo cada entrada que han hecho nuestras lectoras gatunas. Todas son un auténtico amor. 


Fuentes: Huffingtonpost, geekfeminism.com
 Imágenes: umbriel