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Este libro forma parte de la LC Cuatro gatos que organizamos Mari de Bohemian Creative –un amor, en todo su esplendor-, y servidora. Penúltima novela de esta tanda de cuatro libros que les hemos traído para que entre todas, podamos comentar y pasarlo pipa. Y sí, ya les advierto que estamos organizando una segunda edición de esta LC. Pero antes de ponerles los dientes largos, vamos a lo que toca: la reseña.

La novela, tiene varios títulos: si en inglés es ‘The life list’ (‘La lista de la vida’), en español se ha traducido de dos formas distintas. Por un lado, tenemos la edición titulada ‘Mi lista de deseos’ y por otra, siendo la misma novela, ‘Al encuentro de la vida’, también de Umbriel, que les ha dado por reeditar la obra y cambiarle en título. Algo raro, teniendo en cuenta que son los mismos editores.

No voy a mentirles, la historia empieza triste. Me pilló en un momento de bajón y tuve que parar de leer, porqué se me llenaban los ojos de lágrimas. Cuando conocemos a nuestra protagonista es el día del funeral de su madre. Brett es la que se encarga de todo. Porqué sus hermanos Joad y Jay parecen no dar nunca un palo al agua (¿Porqué la responsabilidad siempre recae en las mujeres? ¿Porqué parece que seamos nosotras las que tenemos la obligación de cuidar?).

Brett Bohlinger lo tiene todo: empleo, novio (-imbécil, pero novio al fin y al cabo, que parece que es lo único que importa, tener un nabo al lado- con el que comparte piso, para su desgracia), salud, dinero y 34 años. Pero no todo son flores: su madre, Elisabeth, acaba de fallecer después de un duro cáncer. Brett cree que nunca se va a poder reponer de la pérdida –cosa que es cierto, porqué una persona nunca se puede reponer de algo así-, ni siquiera volver a levantar cabeza, pues su mejor amiga, su confesora y su madre, la ha dejado en un mundo que es demasiado cruel para estar solo. La sorpresa se la lleva al ir a ver al abogado, Brad Midar, para la herencia: su madre ha estipulado que no cobrará hasta que complete una lista de deseos que ella hizo en su adolescencia.

Por cada deseo tachado de la lista, obtendrá una carta de puño y letra de su progenitora, que le dará el abogado, que también la ayudará con el tinglado de cumplir con todos los deseos marcados antes de 12 meses. ¿Porqué su madre quiere que complete esta tontería? ¿De qué le va a servir, por ejemplo, tener un caballo? ¿O cantar en público? Lo que no sabe Brett es que está a punto de vivir la aventura de su vida, y de replantearse todo lo que creía conocer sobre las sorpresas de la vida.
Siempre tuvo un sexto sentido. Cuando me preocupaba algo, nunca tenía que contárselo. Me lo decía ella. Y cuando intentaba convencerla de lo contrario, ella me miraba y decía: ‘Brett, olvidas que yo te parí. Soy la única persona a la que no puedes engañar.
Esta cita lo dice todo. Para mí resume perfectamente lo que significa ser madre. O tener la capacidad de serlo –que hay madres que las ves y piensas ‘¿porqué, Dior, porqué?’- que no es lo mismo.

Nuestra protagonista tiene un novio, Andrew. Seamos sinceros, tiene una mierda de novio. De esos que los mandarías a Plutón de una patada en el culo. Ese tipo de personas que mira las apariencias hasta tal punto que no soporta que Brett no tenga un cargo ‘con estatus’. Pese a todas las señales que le da, como no acompañarla al funeral de su madre –hay que ser cabrón-, pasar de ella cuándo está hecha un higo –hay que ser capullo-, y priorizar el trabajo y llamarle 'culo bonito' –hay que ser residuo de ectoplasma-. La protagonista no ve más allá de sus narices, con esa sangre de horchata que tiene al inicio del libro. Véase:
De repente, se apodera de mi una ola de pánico. El pobre niño rico se ha pasado toda su vida adulta acumulando símbolos de éxito con la esperanza de compensar sus raíces humildes y ahora me pregunto si seré sólo uno de ellos.
De lo que tiene miedo Brett, no es de dejarlo. De lo que tiene miedo es de no saber vivir sin una figura masculina. De sentirse desamparada. Pero si se fijan en los párrafos anteriores, ya está sola, ya está desamparada, y su ‘novio’ no hace más que tocarle los ovarios en una vida que ya le es
Mamá es nuestro superheróe
suficientemente complicada. Además, le tiene temor a su novio porque 'tiene miedo de defraudarlo'. Esto no es una relación sana. Esto es una mierda pinchada en un palo.  Muchas mujeres deberían aprender de Brett. A cortar por lo sano. A no enfocarse en relaciones que no les hacen felices solo por el hecho de estar por estar. Eso no es vida.

Además me gustaría destacar, antes de entrar en el meollo de la novela, una frase que me llamó la atención poderosamente:
-Jay y yo hemos decidido que lo mejor para los niños es que uno de los dos se quede en casa. Con la herencia de tu madre no necesitamos ese dinero extra.
-Pero ¡si te encanta tu trabajo!, ¿Y Jay? Porqué no lo deja él?
-La mami soy yo. Tiene más sentido.
Esto que Spielman ha escrito a modo de ejemplificación para poner sobre la mesa el tema de la conciliación familiar, y los roles de género da para un debate entero. ¿Porque siempre tienen que ser las mujeres? ¿Porqué no ellos? El desarrollo de este tema, que queda como secundario en el libro, no deja de ser un punto a destacar. A ver, que entiendo que si he parido yo al churumbel, prefiero quedarme –dígase que voy a ser una mamá oso- , pero lo que me molesta de esta actitud que se da tanto en la sociedad es que se de por sentado, de forma indudable, que es la mujer la que se tiene que quedar por obligación a cargo de los niños. Parece una frase muy tonta, pero da a un buen inicio de reflexión.

En si, la novela es un homenaje a todos los tipos de familia. Carrie, amiga de la infancia de Brett, que es lesbiana. Niñas con síndrome de Down, adopciones, familias ajuntadas, este libro pone en relieve que hay muchos, muchos tipos de familia, más allá de la biológica. Que familia pueden ser sencillamente dos personas que se quieren y no necesariamente, pareja. Que es algo que va más allá del tradicionalista estereotipo de madre y padre felices con dos críos, y eso en el siglo que vivimos hay que tenerlo claro. Vamos, es que a veces con la que se monta, parece que la homosexualidad sea algo nuevo cuando existe desde la mismísima evolución biológica del ser humano. Que tiene narices el asunto.


Pues eso
Homofobia, racismo se plasman también de forma clara como crítica a la sociedad. Los estándares sociales (el yo tengo más, y por lo tanto, soy más que tú) incluso el odio al diferente o a otras etnias (en el libro se hace servir mal el término: se usa raza, cuando raza humana sólo hay una: el homo sapiens), otras formas de vida. Y deja patente que el odio y el rechazo van ligados a la ignorancia de las personas.

Es una novela que llega al corazón, que está escrita con un cariño increíble. Garrett Taylor, el psicólogo, es amor. Deberían venderlo en el Carrefour o el Mercadona. Algo que me parece curioso es que cuando le presentan a un tal Herbert que es perfecto, físicamente y en todos los detalles, Brett intuye que algo falla en él. Es el tipo perfecto, pero tan perfecto que da asco. También iremos viendo quién es su hombre de Burberry. Aunque si en la trama amorosa me ha sobrado una escena, ha sido la parte romántica con Brad, su abogado. Incluso una escena erótica que me dio más risa que otra cosa.

En este libro prima el amor madre-hija. Ese amor indestructible, que va más allá del tiempo y del espacio. El amor de una madre lo puede todo. Y de eso va este libro. Elisabeth y  Brett. Brett y su hija Austin, neonata, como la experiencia que vivió la autora en su propia piel. Ellas nos conocen porque nos han parido. Así que más que un libro sobre reiniciar una vida rota, triste, infeliz y vacía, es un homenaje en toda regla a las madres.

Aunque Elisabeth, la madre de Brett, no aparece en esta historia como personaje en sí, por las cartas que deja a su hija hace que el lector se enamore. Que se enamore de ese amor que emanan, de ese amor de madre infatigable, contra viento y marea. Sabía que su hija no era feliz, y le da una patada en el trasero –con todo el amor de madre del mundo- para que reaccione.

Lo mejor que nos ha dado la autora ha sido la la evolución del personaje femenino principal, Brett, que no solo va abriendo su campo de miras frente a la vida, sino que aprende que lo que parecía una montaña inalcanzable, con perseverancia y paciencia, se puede ir escalando. Brett da un giro de 360º a su vida. Sus prejuicios, su terquedad, su asentamiento, quedan atrás. Empieza a moverse, a luchar por sus sueños, a hacer lo que le apasiona. Su madre la obliga a salir por la fuerza de su zona de confort. El lector la irá acompañando durante un año de parte de su aventura por la vida, comprendiendo sus miedos, sus dudas, sus disertaciones, hasta auto descubrirse, hasta encontrarse a sí misma, lo que es, y lo que quiere y puede hacer.

Esto puede parecer una tontería cuando muchas veces, miramos a los lados, y vemos que no somos más que hormigas en una playa inmensa, llena de dunas. Les diré una cosa: las hormigas son perseverantes, persistentes y trabajadoras. Van miguita a miguita. Se aceptan como son, pequeñas, pero más fuertes de lo que parecen (pueden levantar un peso equivalente a 100 veces ellas mismas). Para cuando decaigan, piensen en ellas.

La conexión única madres-hijas conduce a una historia que nos hace preguntarnos por nuestros de pequeños tenemos unos sueños, que el sistema educacional y la sociedad se dedican a moldear, a aplastar y a enterrar bajo tierra para que podamos ‘madurar’ y ‘ser adultos’ (cuando una cosa nada tiene que ver con la otra). En otras palabras, se nos educa para complacer a multinacionales una vez salidos de la universidad. Díganme que no es triste. No sé si ustedes lo han notado, pero yo cada año que pasa, tengo la sensación de estar perdiendo el tiempo. De no haber cumplido con lo que verdaderamente me apasiona. Así que en este sentido, es una historia que hace barruntar al lector de ¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿De verdad es esto lo que quiero? ¡Qué vida solo hay una!
Gracias, Mamá. Por quererme aunque sea rara


El 'pero' de este libro es que como solución a la enfermedad, o cuando pasa algo que mal logra el estado de salud de algún personaje siempre dice 'reza por él/ella'. Como si eso le fuera a curar o algo. No me cabe en la cabeza. Enviar energía positiva y buenos sentimientos, sí, pero ¿rezar? ¿En serio? En fin, que yo flipo. Que me parece genial que cada uno tenga su ideología, faltaría más, pero vamos, que la enfermedad la cura la ciencia, no la religión.

Además, a Brett la veo hecha un lío en la trama amorosa (que lo romanticón ocupa bien poco en la novela). Vamos a ver, muchacha, si sabes que estás por estar con alguien ¿no es mejor estar sola? Es un problema social muy gordo, y que por desgracia, se da en muchas mujeres. Añádase que hay faltas de ortografía entre las páginas 90-100 (no recuerdo bien el número exacto).

No recuerdo llorar con un libro desde 'Marina' de Carlos Ruiz Zafón -y de eso hace ya 10 años-, pero con la parte final de ‘Mi lista de deseos’ me ha llegado tan a la patata que ha me ha sido imposible frenar unos cuantos lagrimones. A todas esas mujeres desamparadas legalmente, con niños a su cargo, y con una mierda de ley nimia, vacua y vacía que no hace nada contra el maltrato y la violencia de género. Esa impotencia indescriptible hacia todas aquellas mujeres que lo pasan mal, porqué la legislación las margina. Ese sentimiento es el que he sentido yo con el personaje de Sanquita.

El final, nos la da con queso porqué el lector intuye una boda, pero no, es algo mucho, mucho más grande.

Me leí la novela en 3 días. Así que es adictiva, fácil de leer y sobretodo, preciosa. Una historia como la vida misma. Una historia que les va a llegar al corazón.

5/5
★★★★

   Bonus ‘Mi lista de deseos’

Durante este mes se ha podido comentar la lectura mediante twitter con la etiqueta #LC4GatosMiListaDeDeseos y tanto Mari como yo hemos decidido plantar una barra libre de mojitos para que puedan disfrutar del buen sabor de boca que nos ha dejado la novela. He aquí los que más han gustado a servidora. Y en serio, para la próxima lectura –pueden ver el fiestón que nos hemos montado aquí y apuntarse- no se corten ni un pelo (#LC4GatosElCírculoDelAlba), que esto lo vamos a hacer en cada LC y los más originales van a acabar aquí.  












Nota: ejemplar cedido A REGAÑADIENTES por la editorial Urano, a la que las administradoras Mari, de  Bohemian Creative e Iris, de El Blog de Hydre Lana agradecemos con la iniciativa  LC Cuatro Gatos . Es una editorial con la que, como saben, hemos tenido problemas porqué no cumplieron lo acordado y tuvimos que discutirnos por no mandar los ejemplares que tocaban cuando a sabiendas de otras bloggers, les habían enviado un pack completito con boli y todo. Muy profesional.

  Lista de participantes 

Estamos muy orgullosas de que tantos lectores se hayan apuntado a la LC Cuatro Gatos. A continuación, pueden ver un listado con los blogs de cada uno, para pasaros a ver que opinan de ‘Mi lista de deseos, y sí, echarnos unas risas, que es al fin y al cabo de lo que se trata. Conforme nos pasen los enlaces iremos actualizando hasta el día 24 que es el último para subir entrada. ¡Os adoramos!

-Sheyla de El Mundo de los Sueños (Ver reseña)
-Aida de El primer capítulo (Ver reseña)
-Laura de Obsesión por la lectura (Ver reseña)
-Kassandra de El Club De Las Sebaduras (Ver reseña)
-Chari de Rincón Revuelto (Ver reseña)
-Gabriela de Locas del romance (Ver reseña)
-Sherezade de Enredados en palabras (Ver reseña)
-Estefany de Más que solo libros (Ver reseña)

Os lo vais a pasar pipa leyendo cada entrada que han hecho nuestras lectoras gatunas. Todas son un auténtico amor. 


Imágenes: casadellibro



Todo lo que haga una mujer, si no es enseñar las tetas, es criticado. Y si es enseñar las tetas, también.

Paul Feig, el director, arrea con mala leche y garbo al sistema heteropatriarcal mediante esta película que es en sí una gran oda al feminismo. Muy necesaria, en los tiempos en los que estamos, que a veces, parece que vayamos para atrás, como los cangrejos. Con guión de Freig y  Katie Dippold, la producción se desarrolla mediante una trama claramente inserida en la crítica social.   

33 años después de la bomba que supuso la producción de Ivan Reitman, en 1984, con sus políticamente incorrectos cazadores de ectoplasma Feig (‘La boda de mi mejor amiga’, ‘Cuerpos especiales’) propone casi dos horas (al final se quedó en dos, porqué el material original duraba 4 horas y 15 minutos) de diversión a base de cuatro maravillosas actrices como son Melissa McCarthy, Kristen Wiig, Leslie Jones y Kate McKinnon, cuatro pesos pesados de la comedia americana. Vale decir que en la sala éramos todo mujeres, y recuerdo reír hasta llorar con algunas escenas, mientras daba palmas con las manos cuál gamba. Me declaro fan absoluta del trabajo de las cuatro actrices protagonistas, la química entre ellas traspasa la pantalla y se nota un montón que se lo han pasado pipa haciéndola. Son maravillosas. Conmigo tienen a una fan de por vida.

Erin Gilbert (Kristen Wiig) y Abby L. Yates (Melissa McCarthy) son dos físicas que vuelven a rencontrarse para resolver lo que en el pasado unió su amistad: su pasión por la ciencia y lo sobrenatural. Ayudadas por la ingeniera mecánica Holtzman (Kate McKinnon), la revisora de metro (Leslie Jones) y el chico florero Kevin (Chris Hemsworth) no cesarán en su empeño hasta demostrar que los fantasmas existen, usando, eso sí, la ciencia.

Siempre digo que no me creo a los actores hasta que no los veo trabajando en comedia, en este caso me ha sorprendido gratamente Chris Hemsworth. Es un actor que siempre había criticado por no saber actuar. Como cómico me lo he creído más que en sus papeles serios. Debería hacer más de éste tipo. Ya se sabe, es más difícil hacer comedia que drama.

Después de leer críticas sin sentido y estar tragando sandeces por doquier, servidora ha decidido resumir las críticas negativas que ha encontrado en varios puntos:
  • Las protagonistas son mujeres. No me siento identificado/a.
  • Son feas.
  • No están buenas.
  • Están gordas.
  • Yo no soy machista, pero la peli de los tíos era mejor.
  • No hacen gracia.
  • Los originales eran mejor.
  • No soy racista, pero la negra sobra.
  • No hacía falta cambiar el género a los personajes. Todo es culpa de las feminazis.
  • Han arruinado mi infancia.
  • ‘Estas tías feas necesitan que les echen toneladas de semen en la cara’. ‘Las pelis de chicas no son divertidas.’ ‘No es buena idea hacer pelis con protagonistas femeninas’, ‘Mujeres científicas? A ver si adivino…estudios de género’. (extraído, literalmente de Crave’ en pos de las reacciones del primer tráiler en youtube).


Entrevista al ‘buenorro’

Voy a decirles que he visto un montón de veces la película de 1984. Y he visto esta también.
Una vez dicho esto, espero que estén sentados y bien arrebujados en la silla, porqué ahora empiezo a cascar yo, e intuyo que más de uno va a sudar. Mucho.

Lo primero que llama la atención es que esto no son críticas. Sino opiniones en función del físico de las actrices. No se comenta, por ejemplo, el modo de interpretar, de hacer comedia, si tiene ritmo y empuje o si simplemente respeta el buen quehacer característico de la ciencia ficción. No va por ahí el debate, que sería lo normal en pos de cualquier producción audiovisual que se precie. Lo dejo claro por si después alguien cae en el susodicho error.

Los tiros van por otro lado. Van por el hecho de que un producto como es ‘Cazafantasmas’, inicialmente enfocado a la masculinidad, se ha convertido en uno femenino, dándole la vuelta a los estereotipos de la forma más feroz. Me explico: no solo en la trama se le da una vuelta de tuerca, sino que las actrices en sí ya forman parte de esa patada en la entrepierna al heteropatriarcado. Todas ellas son mayores de 40. No hay niñitas de 25 enseñando cacho, tetas, enfocadas a ser calientabraguetas, algo muy habitual en las producciones de superheróes. Una es negra. Otra lesbiana –se intuye, pero no se dice-. Y para más inrri, se pasan por el forro los estándares de belleza con los que nos acribillan diariamente a las mujeres gracias a la publicidad y a los medios de comunicación. Pero además, tres de las protagonistas son científicas, que también es un sector masculinizado.

Así que todas estas malas criticas no son más que una fanfarronada misógina. Planteémoslo de la siguiente forma: ¿recuerdan en otros reboots (anglicismo que traducido quiere decir: ‘me baso en una peli para hacer otra parecida pero como a mi me salga del bolo’) cuyos actores hayan pasado por ese repiqueteo de insultos? Yo tampoco. Ni en ‘Jurassic World’. Ni en ‘El planeta de los simios’. Ni ‘Star Trek’. Ni siquiera ‘7 Magníficos’. Esta película no es más que lo que llevamos años pidiendo las mujeres: igualdad de género, en esta ocasión, en un sector dominado por tiranosaurios terciarios y obtusos como es Hollywood. Ellos siguen a lo suyo y nosotras seguiremos a lo nuestro hasta que pasen por el tubo, a poder ser un tubo estrecho y recubierto de estireno, amianto y cloruro de vinilo.


El equipo Cazafantasmas de iza a dcha: Patty Tolan, Abby Yates, Erin Gilbert,  Jillian Holtzmann

Siguiendo con las críticas, lo de ‘yo no soy X (añádase racista, homófono, machista)’ ya es un argumento que tiene las de perder y más si ese argumento se utiliza para valorar un producto audiovisual. No solo no se valora dicho producto, sino que además se plasma de forma clara, cristalina y nítida la mente misántropa del que lo escribe. Esta característica en el sujeto se inscribe también por el uso de la  palabra ‘feminazi’ –creada por Rush Limbaugh, un tipo conservador, por decirlo finamente- término peyorativo para denominar el movimiento por la igualdad de género con el único argumento de que (esperen, tengo problemas técnicos por un ataque de risa) -cito textualmente- 'se quiere despojar a los hombres de su dignidad como personas como los nazis hicieron con los judíos'.
Hembrismo no es lo mismo que feminismo. Se ve que algunos no lo tienen claro. Eso sí, se jactan a criticar la película aludiendo que es totalmente innecesaria. Sobretodo porque su nivel neuronal no da para más.

El que aludan que las protagonistas ’son feas’ es para partirse. Teniendo en cuenta que los de la primera peli eran Adonis. Si fuesen tíos, no tendríamos esta discusión. De hecho, no recuerdo que nadie discutirse el género masculino de la primera película. Lo que demuestra a su vez, que el feminismo es el pilar fundamental. Necesitamos menos heroínas en bikini y más protagonistas normales, divertidas y patea culos. Como las que nos ocupan (Disney/Pixar lo está haciendo muy bien en ese aspecto, véase ‘Zootopía’, ‘Frozen’, ‘Vaiana’ o ‘Star Wars: El despertar de la fuerza’).
Pero si todas estas críticas vacías y sin sentido que han inundado ‘Cazafantasmas’ no son suficientes, he aquí la que se lleva el mérito a la vacua tontuna: ‘me han arruinado la infancia’. Pues vaya mierda de infancia has debido de tener si una peli te la ha arruinado, hijo mío.

Las reacciones de meapilas aludiendo a que les han destrozado la infancia como forma de justificar el insulto racista y misógino a las actrices tiene el mismo sentido que pedir un día del heterosexual o decir que los hombres también sufren maltrato. Esto es ni más ni menos un perfecto ejemplo del patriarcado en el que estamos sumidos, a la vez del que se podría sacar un buen estudio psicológico y sociológico.


Kevin, (Chris Hemsworth) el chico florero –secretario

Ya me lo imagino: cuarentones que vieron ‘Cazafantasmas’ en los años ochenta pensando que como las protagonistas son mujeres van a encontrar a bombones con trajes ajustaditos con las que se van a poder dar una alegría. ¡Uy! ¡Sorpresa! Que estas mujeres llevan monos, sin escote y encima, dos de ellas son lesbianas. ¡Esto no nos lo pueden hacer! ¡Sabotaje! ¡Vamos a dar dislikes en youtube y facebook! ¡Es el ARMAGEDÓN! ¡El mundo se destruye! ¡Van a venir con antorchas a por nosotros! ¡Encima hacen chistes graciosos sobre sexismo! ¡¡¡Ha cambiado el status quo, DESALOJAAAAAAD!!!! Y salieron en cuadrillaaaaa. Y tomaron la Bastillaaaa…

Pobres almas. Me pregunto qué clase de trauma tendrán para indignarse por una película.

Como ven, las críticas antes y después de su estreno no hacían referencia a por ejemplo, la necesidad –o no- de retomar la franquicia, sino que la gilipollez emérita venía en pos de que las protagonistas fuesen féminas. Eso es lo que hizo que se pusiesen las manos en la cabeza. El ejemplo más bestiajo  lo encontramos con el hecho que Leslie Jones fue el blanco de una ‘ráfaga de insultos machistas y racistas. El movimiento estuvo orquestado en gran parte por Milo Yiannopoulos, un conocido troll de Internet que ya participó en el Gamergate y que también escribe en el portal conservador pro-Trump’, según informaba El Diario.es en su artículo de fecha 21/07/2016. Jones tuvo que abandonar la red social. Incluso Paul Feig, el director dijo sentirse ‘extrañado ante tales alardes de misoginia’.

Feig es un experto en plantar cara
La cultura friki está llena de los mayores capullos que me he encontrado en la vida. (…) No me importa de qué talla o de qué color son las actrices, ni nada por el estilo. Sólo me preocupa si son graciosas y si la gente se lo va a pasar bien con ellas.
Y con ‘Cazafantasmas’ te lo pasas más que bien. Aquí no tenemos un enamoramiento, sino que en esta película se desarrolla la amistad. No hay peleas por tíos, ni bodas, ni nada. Pero sí que hay unas  ‘Cazafantasmas’ que se dedican a patear culos sin enseñar cacho (un saludín a Harley Quinn), ni con traje de lycra, spandex o cuero que marque sus cuerpos. Sinceramente cada vez que veo a una heroína con traje ajustadito y arreando cera con tacones no me lo creo. Imagino que el que pensó que sería buena idea que vayamos en modo morcilla y con tacones nunca a probado a correr con ellos detrás del metro o del autobús. O pasar por encima de las marcas de un paso de peatones un día de lluvia. Debería probarlo. Seguro que no repite y a las próximas heroínas nos las pondrán con botas de montaña, fijo.


Cazafantasmas en el metro © Sony Pictures

Y Dippold, guionista de la cinta tiene toda la razón del mundo cuando afirma que
‘Son cuatro científicas obsesionadas con fantasmas, todas ellas viviendo su propia aventura. Queremos inspirar a las jóvenes a estudiar ciencia, no a ver películas románticas’ (…)  Hemos hecho Cazafantasmas para los mejores cuatro cómicos que hay ahora mismo, y da la casualidad de que son mujeres.
Yo, como mujer, me ha encantado verme retratada en esta película. Ellas pueden construir lo que les dé la gana mediante la ciencia, a la par que son mujeres inteligentes, apasionadas e impresionantes.  Llevan mono porqué van cómodas ¿y qué? No hay nada malo en ello. No hay nada malo en que los niños y las niñas puedan ver que hay vida más allá del estereotipo y que existen otras mujeres que pueden ser heroínas o lo que quieran. Que pueden decidir sobre su vida. Que hacen y trabajan de lo que les gusta. Que son emprendedoras.

Son mujeres que ¡tienen deseos sexuales! Que tiran la caña, que no tienen ningún miedo a hacer el ridículo, que deciden dedicarse a lo que aman. Son amigas, científicas y frikis. Teniendo en cuenta que la amistad femenina sin desarrollar el cliché es un tema que se ha tratado muy poco en el cine, es todavía alucinante en pleno siglo XXI que haya marichulos que se dediquen a escupir sapos y culebras por que se haya hecho una película en la que no salen mujeres que hagan calentárseles el paquete.

Vamos a dejar claro, a estas alturas, que la industria no necesita buenorras enfundadas que sean tablas de surf. No lo necesita porqué las mujeres tenemos vida más allá de nuestro físico. Hay muchos tipos de físico y parece que solo se contemple uno. Es bueno un poco de naturalidad, de espontaneidad, de mujeres que se valgan por si mismas, que hacen lo que les da la gana, que son inteligentes, esporádicas y encima, graciosas. ¡Oh! Y que no necesitan un tío para que ‘las salve’.

Con la de críticas machistas que recibió –antes de ser estrenada, lo que no deja de ser sorprendente, eso ya dice mucho del tipo de público que vota-, vimos de vital importancia ir a verla al cine y comprobar con nuestros ojos si era tal y como la ponían de verde. No solo es una película reivindicativa, divertida y genial sino que encima es buenísima. Son necesarias más películas así, imperiosamente y con urgencia.

Los críticos (todos ellos muy machitos) se han retratado de una manera bestial. Berrean como un niño consentido que quiere que le compren algo en el súper. Se tiran al suelo, patalean, ponen morros. Dan risa. Risa por su complejo de inferioridad, incapaces de valorar algo si no es mediante la injuria a terceros. El mundo cambia.


La ingeniera mecánica Jillian Holtzmann (Kate McKinnon) - © 2016 - Columbia Pictures

La idea de Feig de crear un universo que no sea un remake o Cazafantasmas 3 (de Cazafantasmas se han hecho dos, una en el 84 y otra en el 89) y redirigirlo hacia otro enfoque, yendo al origen sin saturación tecnológica de por medio, gustó a la presidenta de Sony, Amy Pascal, que le dio luz verde al proyecto:
Sony nos ha dado un voto de confianza porque esta película no es barata ni ortodoxa. Presenta a cuatro mujeres en todas sus dimensiones y complejidades. Es una mirada nueva puesto que Hollywood sólo enseña una de sus caras, quizás por ello está fracasando, porque muestra su propia versión idealizada o cómo los hombres quieren que sean. La comedia ha sido durante demasiado tiempo un club masculino, lo cual ha generado relaciones insanas.
Incluso han acusado al director que querer hacer caja. ¿Ven lo que pasa por hablar sin pasar antes por el cerebro? Cualquier película hollywoodiense busca ganar pasta. Se llama industria del cine por algo. Pero como no coló, entonces los mismos machistas que criticaban el film lo acusaron de usar el feminismo para vender la película. 
Lo cierto es que a las mujeres en Hollywood nunca se les ha dejado interpretar a los personajes clave, sino a la chica que se cabrea con el héroe porque salva el mundo en vez de estar con su familia. ¡Eso, básicamente, es un villano! (…) La gente oyó que eran mujeres y pensó que la película iba a ir sobre pintarse las uñas. Fue lo más misógino que he visto en mucho tiempo.
Es una película que quiero que vean peques. Pocas veces podemos encontrar a un grupo de mujeres siendo protagonistas de una peli de acción o de ciencia ficción mientras se lo pasan teta mateta. Aunque como espectadora, me llevé unos cuantos sustos porque hay fantasmas que acojonan un rato largo. Otros, hacen reír. Y además hay secuencias complicadas de coreografiar.

El encanto de este film es que son mujeres normales y corrientes, con cuerpos normales, vida normal, con la que es imposible no sentirse identificada. En este aspecto diré que servidora se siente más identificada con unas protagonistas excéntricas y un tanto frikis, pero listas a rabiar, que no con el prototipo de mujer florero mona (ya se sabe, si no eres guapa, no sirves para actriz) con poca ropa y nulo cerebro.

En este caso, le han dado la vuelta, y el florero recae en un papel masculino, lo cual es un puntazo porque no deja de parecer extraño, que a nosotras se nos encajone ahí y cuando lo vemos en el otro género, parezca raro. Todavía tenemos mucho por lo que luchar en materia de igualdad.  Supongo que Hemsworth quería alejarse del personaje de superhéroe que está harto de interpretar y dedicarse a otro género. Y no se le da nada mal. Él ocupa el lugar de la actriz Annie Potts, que daba vida a Janine en la peli del 84. Se ve que Paul Feig vio a Hemsworth en un episodio de Saturday night live con McKinnon y le llamó al día siguiente.


La física Erin Gilbert (Kristen Wiig) Photo by Hopper Stone - © 2016 - Columbia Pictures

Rodada en Massachusetts, el film contempla localizaciones como el Higgins Science Institute, y el Boston University Castle (exterior de la mansión encantada). Y como cotilleo, el hotel donde aparecen los fantasmas es el mismo hotel utilizado en la serie de televisión ‘American Horror Story’ (2011).

Como coqueteo a los nostálgicos, se pueden ver una serie de cameos de los actores de la peli del 84 como Bill Murray (Peter Venkman), Dan Aykroyd (Raymond Stantz), Sigourney Weaver (Dana Barrett), Annie Potts (Janine Melnitz) y Ernie Hudson (Winston Zeddmore). Daniel Ramis, hijo de Harold Ramis –actor a quién se ha dedicado la película-, tiene un pequeño papel como heavy.

Y no solo eso, sino que se han encargado que el personaje de Holtzman (Kate McKinnon), lleve en su mochila de protones el número 2206, que es precisamente el mismo que figuraba en el número de apartamento de Dana Barrett en la película primigenia. McKinnon la lió parda al final de la escena del concierto heavy, cuándo su personaje agarra una guitarra y la estrella en el escenario. Esta escena fue totalmente improvisada y el director tuvo que detenerla para que no se cargase una guitarra de verdad (la sustituyeron al final por una guitarra falsa). Esto se debe también en parte a que Feig animó a las actrices a improvisar. De ahí que saliera tan natural.

Además, hizo que aunque sea una película de comedia, los personajes tuvieran relación directa con la ciencia. Véase que el personaje de Erin Gilbert (interpretado por Kristen Wiig, nombre sacado de dos personajes interpretados por Julia Roberts: Erin Brockovich, de la peli homónima y Elizabeth Gilbert, de ‘Come, reza, ama’) tiene premio Apker de la Sociedad Americana de Física en la pared de su oficina. Este premio se otorga –y esto es completamente real- a los estudiantes de pre grado por sus logros sobresalientes en física.  Su compañera Rowan  en cambio, tiene un certificado para una medalla Hughes –también es completamente real-. Este premio se otorga cada dos años por la Royal Society of London en reconocimiento a un descubrimiento original en física, concretamente, en el campo de la electricidad, el magnetismo o sus aplicaciones.


Melissa McCarthy, Kate McKinnon, Kristen Wiig y Leslie Jones © 2015 - Columbia Pictures

Tanto Wiig como McCarthy, actrices protagonistas, trabajaron juntas en ‘La boda de mi mejor amiga’ (2011), divertida película –la escena de la prueba de vestido de novia es brutal- también dirigida por Paul Feig.

El libro llamado ‘Fantasma de nuestro pasado’ que se menciona en el film, está realmente disponible para comprar en Amazon, con los autores marcados como Erin Gilbert y Abby L. Yates, que son dos de los personajes principales de la película.

El único personaje del que no se menciona nunca el apellido es Kevin (Hemsworth). Pero sí se puede ver en la escena en la que él muestra las fotos ‘para modelo’ en la que aparece con un saxofón, si que consta su nombre completo: Kevin Beckman. El nombre es un juego de palabras que refiere al personaje que Bill Murray interpretó llamado Peter Venkman.

Pero también hay metidas de pata, como en la escena en que el fantasma recubre de ectoplasma a Erin y ésta abraza a Abby quedando la ropa manchada. En la siguiente escena, la ropa de Abby estaba limpia e impoluta. Lo mismo pasa con la ventana rota por la que el fantasma dragón se zampa a Bill Murray: se repara mágicamente.

En la BSO cuenta con ‘I’m not afraid’, reinterpretada por el grupo Fall Out Boy (los mismos que pusieron voz a ‘Inmortals’, BSO de ‘Big Hero’ –ver crítica aquí-) y ‘Girls Talk Boys’ producida por Ricky Reed.

Las risas, a cascoporro. Ni Wonder woman, ni Mis Marvel, abrid paso que llegan las Cazafantasmas. Mis nuevas heroínas favoritas. Ellas son guerreras. Espero con ganas e impaciencia la segunda parte: Untitled Ghostbusters Project. ¿A quién vas a llamar?
 
5/5
★★★★★


Esta es la segunda lectura de la LC Cuatro Gatos (click aquí para apuntarse) que organizamos servidora y Mari de Bohemian Creative. A la que primero de todo, debo agradecer por ser tan buena amiga y compañera de -tremendas- batallas bloggeriles. ♥ Dicho esto, pasamos a lo que vamos: el libro.

Legardinier tiene mente de mujer.

Hemos tenido que esperar dos años, después de deleitarnos con ‘Días de perros’ a que ‘Como el perro y el gato’ llegase a las librerías de España. Además, con esas portadas en las que los felinos son los protagonistas. Eso se debe a que el editor le ofreció en primera instancia una portada con una chica que parecía sacada de una novela chick-lit. Se ve que al autor no le gustan este tipo de portadas porqué ‘la imagen de la mujer que transmiten estos dibujos es irrespetuoso con lo que realmente son’. Así que eligió a un gato. Los gatos tienen chispa. Los gatos van a lo que les interesa, como sus personajes.

Este autor es uno de mis escritores favoritos, véase 'Días de perros' (ver reseña) pues siempre crea historias con alma y dosis increíble de sentimiento. Si en su segunda novela, 'Días de perros' se metía en la piel de un hombre de 60 años multimillonario que se va a trabajar de mayordomo, en esta tercera, se mete en la piel de Marie, una mujer a la que acaban de dejar y que ha decido vengarse de los hombres.

Con un humor muy suyo, parecido a David Safier, Legardinier expone con brillantez el trago de la separación desde una perspectiva femenina, que es algo por lo que hemos pasado todas, lo que hace que nos sintamos identificadas con la protagonista y que nos caiga bien a la primera porque ¿quién no se ha querido vengar de algún tío por mamonazo? Pues ahí lo tienen. Pero ¿de qué va el tinglado?

La dulce Marie está hasta la coronilla de los hombres. Después de que su novio Hugues la deje tirada, le haya puesto unos cuernos como un miura, hecho añicos su autoestima, y echado de casa, nuestra protagonista decide que van a sufrir. Todos ellos. Que está hasta los ovarios de sus golpes bajos y toma una decisión: ‘no les voy a pasar ni una. Pongo los contadores a cero, les voy a hacer pagar todo lo que hacen; me voy a vengar’. Y el proceso de venganza es arduo, porqué la venganza es un plato que se sirve frío (y a poder ser, caducado) y ella está congelada.

Si hay algo característico en Gilles Legardinier es que construye unos personajes con encanto, a la par que extravagantes, y con los que es imposible no cogerles cariño. Sus historias nacen de una emoción: ya sea la soledad (como es el caso), la frustración, la rebelión…siempre los construye a partir de un punto en el que su vida parece desmoronarse. Decía el autor que le ‘encantan esos momentos en la vida en que se  decide dónde se trazan destinos’.
Gatete

Lo mejor que nos ha dado esta novela es, sin duda, el personaje de Marie. Ella no es una pavisosa tonta, inmadura, e irreflexiva como las que abundan en otras novelas, no. Marie es una mujer que está hecha un lío, que tiene sus monólogos y pensamientos interiores, así como unas idas de olla descomunales, y ataques de rabia, como todo el mundo, vamos. No es perfecta, ni pretende serlo. Con 35 años llega un momento en que le importa todo un pito todo, y se deja levar por lo que siente. Está hasta el colondrio de ser una buenaza, así que decide hacer lo que le marcan los sentimientos, básicamente para ella quitarse la piedrecita y sentirse mejor con sí misma. Y vaya si lo hace.

En esta novela de humor contemporáneo una empieza ya a descojonarse en la página 14, con una escena tan surrealista, y rara que por este motivo puede ser perfectamente real. Recuerden, si ven a una muchacha en el metro, descuajeringándose sola con un libro, probablemente sea servidora.
'Ya estoy más que harta de los tíos! Estés en el estado que estés, se las arreglan siempre para sacar provecho sin ningún escrúpulo. Eres mona: ligan contigo. Estás medio ahogada ¡Te desvalijan! Como con el cerdo ¡lo aprovechan todo!'
Marie, después de que un mendigo le mangue el bolso mientras se está ahogando en un canal.

Pero ¡ay!, si fuese solo eso, la reseña ya estaría lista. No se equivoquen que hay más, me ha encantado como Marie, que trabaja en una fábrica de colchones de lujo (Dormex) y se encarga de recursos humanos, planta cara al machista de su jefe y defiende a los trabajadores frente al contrato abusivo que este los quería hacer firmar. Con un par.
'No soy 'maja' y tampoco soy 'mona' y no me gusta que me pongan entre la espada y la pared’. 
Esta frase es para enmarcarla. No solo supone el punto de partida a la transformación que hace nuestra protagonista en cuanto a cambio de defender lo suyo, sino que es algo que pasa continuamente a las mujeres. Que nos llamen ‘monas’ o ‘majas’ es decir que nuestro primer cumplido recaiga sobre nuestros atributos físicos y no sobre nuestra inteligencia. Marie saca los dientes. La vida le cambia cuando después de dejar deprisa y corriendo el piso de su ex, la amiga de su hermana le deja un apartamento en el barrio rico. Este es un primer paso en el que el lector va a ir viendo como evoluciona, como prepara su tan ansiada venganza y como la lleva a cabo, de una forma divertidísima, por cierto.
'-Hola, estoy buscando a la portera del edificio, ¿es posible que sea usted su marido?
-No, soy la cuñada del Papa. Y usted ¿Quién es?’
Entre medio se irán encontrando a personajes odiosos y otros que no lo son tanto: Hugues, el ex idiota, Deblais y Nothello , los jefes abusadores, Émile, la amiga, las compañeras del trabajo, el portero del edificio o incluso un minino con muy malas pulgas.

Paracetamol ♥
Hablando del gato, a ese felino mangado dan ganas de adoptarlo. Un un gato blanco, con mala leche y ojos verdes al que pone el nombre de Paracetamol. Podría haberle puesto el nombre de Micralax, Viagra o Acitato de Ciproterona. Tal y como a Marie se le va la bola, ninguno de los tres hubiese resultado extraño. Es imposible no encariñarte con Paracetamol: lleva a Marie de cabeza como buen gato que es. La lía parda y le pone la vida patas arriba. Pero también es su confesor, su amigo y su cojín de lágrimas en los momentos en los que se hunde. Porqué Marie no es una superwoman. Ella tiene sus momentos álgidos, pero también bajos.
(sobre el gato) 'De cada rincón puede surgir la fiera, seguramente ávida de venganza por haberla mantenido prisionera. El combate se avecina violento. Va a abalanzarse sobre mí y vamos a rodar por el suelo mientras peleamos cada uno con nuestras armas: él con las garras extendidas y yo con mi spray nasal de eucalipto.'
Lo bueno es que con este libro el lector también aprende cosas esenciales. Como por ejemplo qué tipo de patata es mejor para hacer que un coche se vaya a tomar por Plutón. Eso no te lo enseñan en el cole ¿eh?

Aunque la trama del admirador secreto ya está muy manida y vista en novelas como ‘Me encntrarás en el fin del mundo', de Nicolás Barreau (ver reseña aquí) o 'En los bolsillos de mi chaqueta', de Regina Matari (ver reseña aquí) la forma de narrar de Legardinier hace que sea un libro 1) 100% buenrrollero y 2) 100% disfrutable. Y sí, se ve a años luz quién es el admirador de Marie.
Esta es precisamente la única pega que le podría discutir a Gilles Legardinier. Si Marie está hasta el choto de los hombres ¿porqué sigue el juego del admirador con las cartas? Supongo que por curiosidad. Aunque eso depende mucho de la persona, pero vamos, que la gente normal, lo primero que hubiese hecho es pasar del tema.
'Creo que las mujeres pasan toda la vida aguardando, y generalmente a un hombre'. (...) 'No me envidie, Marie, todas somos iguales ante los hombres. Usted tiene bazas con las que yo no cuento y , si pudiese, me quitaría sin dudar lo que todo el mundo toma por ventajas....Todas estamos convencidas de que los tíos son lo mejor que nos puede pasar en nuestra vida. Pero no siempre es verdad. Esta es nuestra maldición'.
A Marie me dan ganas de cogerla, abrazarla, darle una mantita, una caja de pañuelos y planear la venganza juntas. Y si me lo preguntan les diré que sí, que me he sentido identificada con el personaje, no solo porqué es tan humana que parece real, sino porqué eso de cortar la electricidad a tu ex, es algo que compartimos. Hugues, el ex, la apartó de sus amigos y de su familia y al final Marie sólo salía con los amigos se él. Lo jodido es hay personas que han sufrido la misma situación.
'A menudo me digo que a ellos también les obliga la vida a adoptar cierta actitud, a comportarse de una manera muy estandarizada. Nosotras tenemos que estar delgadas, ellos deben ser fuertes. A nosotras nos condenan a garantizar la rutina. A ellos los condenan a triunfar'.
Este es el estándar con el que educan a las mujeres. Pero también hay una parte de crítica social respecto a la educación en función del género. La mejor escena es sin duda, la venganza de Marie. No exagero si les digo que reí hasta llorar y que en el momento de leerla casi me caigo del sofá. Con las abdominales que hice ese día me han convalidado el spinning durante tres meses.
'-Una buena diarrea no ha matado nunca a nadie.
-En serio, ¿te estás oyendo? Te das cuenta de lo que planteas hacer?
-Perfectamente y fíjate que me ayuda a sentirme mejor. Para dormirme cuento las cisternas...’
En el libro no hay personaje cliché gay ni personaje cliché femenino. Es más, promueve la igualdad de género. No sólo habla del tema amoroso, sino de la sublevación que se lleva en la empresa contra un jefe tirano. Y aunque es una novela que no pretende tomarse en serio a sí misma, toca de varios tipos de amor, al igual de que hay varios tipos de familia. Émile la amiga, es genial. Me ha recordado mucho a la relación que tengo con Eli (a su favor diré que ella está menos loca. Te arropujo mucho, puñetera). El amor de la amistad está muy, muy presente.

Las otras chicas del trabajo, Válerie sobre todo, es un amor. En cualquier novela de chick lit la hubiesen puesto como 'la tonta' pero no lo es en absoluto. Al igual que Pétula, dos mujeres que cuando hay que echar peras al asunto, se les echa, literalmente. Y más cuando peligra el puesto de Virginie una chica con dos críos, a la que le es imposible conciliar trabajo y niños. Es una crítica a la conciliación familiar, sobretodo en mujeres. La escena en la que aérea tablazos al subdirector, me ha encantado.

Legardinier sabe ponerse en la piel de una mujer. Como dijo en una entrevista:
‘Su fragilidad me afecta, su poder emocional me impresiona, la capacidad de la esperanza me fascina. Este mundo tiene valor porque están ahí. Cualquier persona que quiera entender tiene que escuchar. Esto, creo, es una buena manera de amarlas. El hecho de que tantas personas se hayan sorprendido de que un hombre pueda ‘entender a las mujeres’ me hace sentir triste. Todos debemos llegar allí. No es tan difícil.’

¿Es o no es para hacerle un monumento al autor?

El libro hace reflexionar sobre las relaciones y el querer estar solo. Legardinier es experto en recrear situaciones cotidianas que instan a pensar: las primeras impresiones, el amor, la soledad, la amistad, el trabajo, la venganza e incluso el bullying. Pero también la capacidad de levantarse tras haber caído muy, muy hondo. La capacidad para salir del agujero, por muy mal que lo hayan pasado sus personajes, con esa dosis enérgica de optimismo. Personajes que son tan imperfectos y locos que son perfectamente reales, todo aderezado con gotas de mala uva. No hagas cabrear nunca a una mujer.

Los libros de Legardinier son positivistas, alegres, un chute de felicidad, que hace abrir los ojos, y demostrar al lector que el cambio está dentro de uno, y que para aprender a volar, a ser feliz, primero hay que cagarla una y otra vez. Legardinier levanta la moral en los malos días. En otras palabras, es un autor que enseña a volar a sus personajes a la par que lo hace con el lector. Sonrisa asegurada.

El autor expone en los agradecimientos varias familias 'no oficiales' y emociona por ello. Además ya nos pone la miel en los labios pues, según cuenta, está trabajando en su próximo libro.
 
4/5
★★★★

Bonus ‘Como el perro y el gato’ 

Durante este mes se ha podido comentar la lectura mediante twitter con la etiqueta #LC4GatosComoElPerroYElGato y tanto Mari como yo hemos decidido plantar una barra libre de mojitos para que puedan disfrutar del despipote que ha suscitado la novela. He aquí los que más han gustado a servidora. Y en serio, para la próxima lectura –pueden ver el fiestón que nos hemos montado aquí y apuntarse- no se corten ni un pelo (#LC4GatosMiListaDeDeseos), que esto lo vamos a hacer en cada LC y los más originales van a acabar aquí.  









Nota: ejemplar cedido cortésmente por la editorial Planeta, a la que las administradoras Mari, de  Bohemian Creative e Iris, de El Blog de Hydre Lana agradecemos con la iniciativa  LC Cuatro Gatos . Es una editorial con la que probablemente volvamos a colaborar, pues se han portado súper bien con nosotras y con todas las participantes.

  Lista de participantes 

Estamos muy orgullosas de que tantos lectores se hayan apuntado a la LC Cuatro Gatos. A continuación, pueden ver un listado con los blogs de cada uno, para pasaros a ver que opinan de ‘Como el perro y el gato’, y sí, echarnos unas risas, que es al fin y al cabo de lo que se trata. Conforme nos pasen los enlaces iremos actualizando hasta el día 22 (hoy) que es el último para subir entrada. ¡Os arropujamos!

♥ Mari del blog Bohemian Creative (Ver reseña)

♥ Chari del blog Rincón Revuelto (Ver reseña)

♥ Irene del blog Películas de libro (Ver reseña)

♥ Olga del blog El páramo de los libros (Ver reseña)

♥ Alexandra del blog Dónde está mi lápiz (Ver reseña)

♥ Inma del blog Leemos en casa (Ver reseña)


Os lo vais a pasar pipa leyendo cada entrada que han hecho nuestras lectoras gatunas. Todas son un auténtico amor. 


Imágenes: casadellibro