Reseña: ‘Encender de nuevo las estrellas’, Karine Lambert

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encender de nuevo las estrellas portadaCuándo digo que huyo de la romántica es porqué la gran mayoría está llena de tópicos y clichés que no se sostienen por ningún lado. Personajes cansinos, normalmente bellos y jóvenes en búsqueda de relacionar el amor con la felicidad a una edad temprana. Si me muestran un libro sin más trama que esa, posiblemente, salga corriendo en dirección contraria.

La cosa cambia cuándo los libros de romántica ofrecen algo más que tan manido estereotipo, que a veces parece un chorizo de cantimpalo, de tanto que se repite. Este libro habla de enamorarse, sí, pero a una edad en la que nadie espera hacerlo.

Novelas sobre enamorarse en la vejez, no abundan. De esas hay muy pocas. Si se fijan, la mayoría de libros que hay en el mercado conciben el amor entre los 15 y los 35 años. La franja de edad en la que ya se etiqueta y encasilla a las mujeres sobre el que deben y no deben hacer por ‘estar demasiado viejas’. Digamos finamente que hay vida más allá de los 35, de los 40, de los 50, de los 60, 70, 80 y 90. Hay vida mientras haya vida. Que parece una redundancia, pero no lo es. Añadamos, además que ser mayor no es sinónimo de dejar el sexo.

Sí queridos lectores, las personas mayores también tienen deseos sexuales. Sus abuelos tienen deseos sexuales. Hala, a la porra el tabú. Lo que pasa es que cuesta un poco más. Vamos, que la viagra juega malas pasadas porqué tiene el pequeño inconveniente, la minucia, el nimio efecto secundario de causar la ‘muerte súbita’. Que no lo digo yo, que lo pone en los ‘efectos adversos’. A lo que voy.
Los hombres maduran, pero las mujeres envejecen ¿o es al revés?
De qué va el tinglado?

La novela nos presenta a Marguerite, una señora de 78 años que ha tenido la suerte de que su marido la espiche. De hecho, lo mejor que hace ese sujeto en su vida es estirar la pata. Maguerite siempre ha vivido detrás de una figura masculina: del machista de su marido y de su hijo. Una vez bajo tierra el primero, nuestra protagonista no sabe qué va a hacer con su vida. En el otro contrapunto, tenemos a Marcel. Un fanático de la música Chaabi, las estrellas y los animales –tiene como amigo a un rinoceronte del zoo- que ha perdido a su mujer de un ataque al corazón. A sus 72 años se encuentra sumido en una existencia vacua.

Como ven, hay dos personajes que son heterogéneos por completo, como agua y aceite. Lo que ni Marguerite ni Marcel se imaginan es que la vida a veces te da sorpresas. Sorpresas te da la vida. En su caso, una historia de amor, a una edad en la que todo parece estar vivido.
-No necesito ningún médico. Solo necesito bailar bajo la lluvia como Fred Astaire.
Como ya se imaginarán, tengo especial predilección por las historias con protagonistas ‘mayores’, básicamente porqué son personajes que tienen mucho que dar, y que parece que cuando uno se hace mayor, se le discrimina, se le aparta y se le esconde de la sociedad, en vez de aprovechar toda esa experiencia acumulada, en vez de escucharlos. Pues no, venga a meterlos en residencias, como si ya a lo único que aspirasen fuese a morirse. Como un trapo sucio. La sociedad a menudo olvida que son personas, para tratarlos como deshechos. Es algo que me da mucha pena y que ya
amor en la vejez pareja
Amor
nombré de pasada en las reseñas de la saga de los abuelos ladrones, compuesta por ‘La bolsa o la vida’ y ‘El caso de los jubilados que cantaron dos veces bingo’. Saga que de paso, les recomiendo con ahínco.

La diferenciación de personajes hace que la mezcla sea de los más rica: Maguerite es flaca, bajita, pero con una cosa clara, liberarse de las cadenas y del yugo en el que la han mantenido toda su vida (entraré a ello más tarde). Y Marcel, es argelino (ese detalle es un puntazo) de origen francés, con las ideas claras y unas ganas de vivir tremendas. Además está el hecho de que él sea más joven que ella, que también hay cierto tabú social al respecto: si una mujer está con un hombre más mayor, es lo más normal del mundo, pero cómo esté con uno más joven, ¡ay!

El libro no solo conmueve por sus personajes, que son ambos un encanto, sino porqué es una crítica en toda regla una sociedad que venera la belleza y la juventud pero que deshecha la experiencia y la vejez. La construcción y la evolución de los personajes (todos ellos redondos) hacen que la novela sea una delicia para el lector. Una joya que espera con ansia a que la lean, la reflexionen y la comprendan porqué el mensaje que emana (y que deben encontrar ustedes) es digno de enmarcar. Porqué a menudo el ser viejo se relaciona con ser frágil. De cuerpo, puede, pero de mente, en este caso, todo lo contrario.
-¿Está seguro de que esto no es una tontería más?
-¿Qué edad tienes?
Ella se ríe.
-La edad de hacer locuras.
Es imposible no emocionarse con el final. Lloré a moco tendido y eso que tiene final feliz. Fue cerrarlo y decir ‘¡¡Joooooeeer qué libro!!’ ¿Porqué no lo he visto todavía en ningún blog? Realmente no me puedo creer que esta novela que rompe todo tópico, cliché y esquema sobre el amor no haya sido razón de darse de hostias (sí, con ‘h’) entre bloggers de romántica. Es un libro que llega al corazón, que hace reflexionar, con una escritura grácil –una maravilla- que toca un tema que parece sencillo pero que no lo es en absoluto, y lo que es mejor, lo trata con muchísimo respeto, con una claridad, una frescura y un optimismo despampanantes.

Moon
Estrellas
La autora convierte un tema como es ‘la vejez’, sinónimo de cansancio, muerte, de ser poca cosa, de desesperanza, en un faro alto, ancho, y con una luz enorme que lo ilumina todo mientras va tirando confeti. En otras palabras, que algo que torna oscuro, lo vuelve brillo. Con el aliciente de que además es una novela cortita que se lee en una sentada, llena de buenas vibraciones, de esperanza, a caballo entre el drama y la comedia, sin traspasar ningún límite y derrochando ternura en cada página. Porqué ni el amor ni el deseo, tienen edad.
-Te prohíbo que  te sigas viendo con ese señor.
-Ese señor de llama Marcel. Marcel Gudej.
-¿Gudej?
-Y no me infantilices, no tengo quince años.
-Precisamente.
-Es mi vida, y el tiempo que me queda lo utilizaré como me dé la gana.
Hay varias cosas que me han sorprendido del libro. La primera de ellas es la gran evolución que tiene la protagonista femenina. Para que se hagan una idea de como la trataba el marido: 1) sexo solo en la noche de boda 2) la obligaron a casarse 3) el tiparraco le decía como vestirse e incluso como ir peinada (con moño tirante y horquillas) 4) se llamaban de usted. ¡De usted! 5) el hijo para colmo sale igual de machista, controlador y asquerosamente posesivo que el padre (sí, me dieron ganas de ahogarlo) y 6) encima, el maridito de las narices en vez de Magerite, le cambió el nombre a Maguy. Por no hablar que le tenía que preparar incluso la cena. No vean las ganas de darle al Henri (así se llama el individuo) dos hostias como panes con las dos manos abiertas, de esas que una arrea para matar mosquitos. Sino lean, lean:
El primer día de su vida en común había dictado sus normas: Maguerite era demasiado largo, demasiado floral y Maguy quedaba mejor con Henri. Su nombre de pila no se volvió a pronunciar, salvo en raras ocasiones y jamás en presencia de su marido. No trabajaría. Única concesión: ayudar en la biblioteca municipal dos veces por semana. Siempre llevará vestido y se peinaría con moño, como la primera vez que la vio. No tendría mascotas. Un solo hijo, preferiblemente varón. Y en un tono que no permitía discusión, concluyó: ‘sería deseable que nos siguiéramos llamando de usted’.
Born to be wild abuelas
Nacida para ser salvaje
¿Lo ven como lo mejor que hizo fue diñarla? Lo raro es que Magerite no le hubiese metido cicuta en la sopa. Por no explicarles que también decidió el nombre del crío. 55 años de tortura. Digooooo, de matrimonio.
Tengo 78 años, ¿Qué voy a hacer con mi vida?
¡Vivir!. Hija mía, vivir ¡Por fin!  Y eso es lo que hace. El problema es que ella había pasado de ir a casa de sus padres a la de su marido, como si se tratase de un jarrón, o un perchero de Cash Converters. Algo que me hace mucha gracia es que cuando se casan llevan el apellido del marido. No hay nada más machista que eso. Bueno sí, suponer en España que el primer apellido de una persona es el del padre y no el de la madre. Y seguir poniendo el del padre primero porqué ‘es tradición’ o ‘lo que toca’. Muy mal.
Desde que se ha quedado viuda, su madre es incontrolable. Se escapa del marco en el que ha vivido siempre. Podrían ser los primeros síntomas de una demencia ligera (…) Sin su marido para guiarla, a su aire, puede hacer cualquier cosa.
Eso es lo que piensa el hijo. Igual de machista asqueroso que el padre. ¿Dónde se es visto que una mujer sea libre para decidir sobre su vida, eh? ¡Se puede independizar e incluso pensar por ella misma! ¡Qué vergüenza, una mujer teniendo pensamientos propios ¡Esto es el APOCALIPSIS! Y así casi todo el imperante social en el que vivimos. Eso sí, nuestra protagonista pone firme al retoño porqué está harta de que se le suba al moño. Se ha plantado y no piensa dejar que nadie la pisotee nunca más. Porqué es su vida y ella decide lo que hace y como vivirla.
-¡Mamá! ¿Desde dónde llamas?
-Te llamo desde el móvil de un amigo.
-¿De un amigo?
-Volveré en unos días. Él me llevará a casa.
-No he entendido bien.
-Ya te he dicho que tenías que ir al otorrino, pero no haces caso a tu madre.
La autora, Karine Lambert es también escritora de ‘El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres’, libro que va a caer, y que me da en la nariz que contiene una temática feminista parecida. Este segundo libro, ‘Encender de nuevo las estrellas’ ha sido el resultado de una larga investigación sobre el tabú social como es el amor entre ancianos.

Si no sueltan lagrimillas al final, y les da por abrazar este libro muy, muy fuerte en el pecho al terminarlo, es que deben estar hechos ustedes de hormigón armado. Una historia soberbia, una ráfaga de vida, de magia, en una sociedad demasiado mediocre para ver más allá de sus narices.

5/5
★★★★

Nota: gracias a Anaya por el envío del ejemplar y el buen trato que tuvieron conmigo. ¡Gracias por esta novelaza!

Imágenes:casadellibro (portada). El resto de imágenes pertenecen a su autor/a. 
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12 comentarios:

  1. ¡¡Pero qué pintaza!! Me gusta cuando nos traes novelas poco sonadas porque suelen ser todo un descubrimiento.

    Es verdad que la novela romántica rezuma tabúes hasta en el pie de página, que si lees una tienes que hacerlo consciente de que los encontrarás o mejor alejarte de ellas. Pero claro, cuando la historia ya parte intentando desmontar los estereotipos y traerte una novela diferente y atípica... ahí la cosa cambia. Creo que sí, a los ancianos la sociedad no los ve del mismo modo y a veces es esa misma imagen la que dan de ellos en las novelas, así que me alegra muchísimo que éste no sea el caso y realmente se vea a PERSONAS con ilusiones, sueños, metas, deseos (sexuales o del tipo que quieran serlo) y con un toque de ternura que te lleve a simpatizar con los personajes y querer cambiar esa imagen tan sucia y deteriorada que por lo general nos dan en la calle de las personas mayores. Yo también sospecho que me emocionaría al llegar al final, suena a novela de las que te tocan la fibra e incluso sacan alguna carcajada. Ole por Magerita y su segunda oportunidad en la vida, que ya le tocaba vivirla un poco.

    ¡¡Un abrazo!!

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    1. Hoooola Meg!!!

      Es genial. Y mira que yo no acostumbro a llorar con las novelas, pero esta no sé que leches tiene que acabé a lágrima viva y moqueando que no veas. Podría haber llenado un pantano. Enterito. Y recuerdo que lo terminé y me hacía cruces de cómo leches no había visto ninguna reseña de esta maravilla, siendo de romántica -las que dicen que les encanta la romántica pero que sean solo personajes jóvenes, tienen un problema y gordo-. De ahí que yo me aleje de ellas como si me persiguiese Hacienda. No las aguanto, me ponen malísima. El problema con la romántica es que la mayoría por no decir todas, son la misma mierda y para encontrar una bien parida -como esta- tienes que haber pasado por mucho estiércol. Los ancianos son personas. No puedo aguantar como hay gente que los puede dejar en residencias y a sabiendas de lo mal que los tratan. Las residencias son un ataúd prematuro. Además, que hay ancianos y ancianos -algunos han sido unos cabrones toda su vida y quién siembra recoge- pero en general hay como algo estandarizado de etiquetarlos como 'persona no válida'.

      Un besote enoooorme!!! ♥

      PS: si lo lees, ya me dirás!!!!

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  2. Irisss🙋🏽🙋🏽
    Lo quiero, lo quierooo❤️❤️
    Me encanta todo lo que has contado pero sobre todo que se centre en la vejez. Yo, como tú, adoro a las personas mayores...así que tampoco me puedo resistir a una historia así. Si además toca un tema como es el amor, mejor todavia! Como bien dices a esa edad todavía hay lugar para el amor y el sexo ☝ Recuerdo un documental sobre sexualidad en la vejez q nos pusieron en psicología del envejecimiento y me chifló!
    Y sí parece que a esta buena mujer lo mejor que la podía pasar era que su marido estirara la pata, ya está bien de tanta sumisión a los hombres y de ser meros objetos que no valemos más que para hacer comida y fregar.

    Así que me alegro que estos dos personajes, a los que ya tengo cariño, se encontraran y pudieran crear una bonita historia.

    Yo me lo llevo sin dudarlo para mí lista de pendientes!! Va a ser una gran lectura 📖

    Besotes gordos😘❤️❤️

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    1. Hoooola Cris!!!!

      Fíjate que estaba publicando la reseña y pensando en ti, que sabía que te gustaría mogollón. Y es que seamos sinceras, la vejez no es un tema que abunde mucho en narrativa actual. Y eso que los abuelos tienen trama para dar, tomar y regalar. El sexo y el amor duran toda la vida. Y solo tenemos una, para que encima nos enmarquen en patrones culturales de mierda, que no van a ningún sitio. OOOOOOOHHHHH!!!! Te acuerdas del nombre del documental? Para buscarlo, digo!

      Seguro que te chifla!!!! Prepara pañuelos para el final!!!!!

      Un besote enoooooorme!!!! ♥

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  3. Hola preciosa!!
    Qué historia tan tierna 💘 muero de ganas por leerla porque tu reseña me ha llegado al corazón y además el tema de los abuelitos siempre me pone tierna jajajaja cuando quiero soy una pava sentimental.
    Ya le he cogido asco al marido. Pero por desgracia es una realidad que muchas personas mayores han vivido.
    Como siempre es un placer leerte :) por cierto, me hace tanta gracia que trates a los lectores de usted jajaja
    Un besitoooo!
    Sandra

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  4. Hola Hydre!!

    Ayyy me lo apunto sin dudar porque me ha enamorado todo lo que cuentas de él y porque soy como tú, huyo de la romántica por la cantidad de tópicos que tiene y eso que no es lo peor que puedes encontrar ... lo peor es la toxicidad que les meten entre las páginas a la mayoría.

    Esta historia me recuerda a la de una vecina mía que estuvo casada también con un machista pero que no solo era eso sino que además era alcohólico y un maltratador. Vamos, que vivió un infierno durante todos los años que él estuvo vivo. Él murió hace años y ella empezó a vivir su vida (tiene también unos 70 y ago), empezó a ir a excursiones, a disfrutar de sus nietos y a ir a bailes que se hacen los fines de semana y no solo eso sino que encima encontró el amor con otro hombre, un poco mayor que ella y viudo y que es un solete de señor.
    Es bonito leer o ver historias así. Mujeres que han vivido un infierno toda su vida y que cuando son libres deciden aprovechar lo que les quede de vida, sea más o menos para vivir. Ojalá ninguna tuviera que vivir lo que muchas viven, pero al menos queda ese pequeño resarcimiento, esa segunda oportunidad de encontrar la felicidad y disfrutarla.

    Un beso =)

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  5. ¡Hola!
    Madre mía, me ha encantado mucho como has explicado el libro. ¡Muy buena reseña, sin duda! Sin duda has conseguido que vaya a mi lista de deseos.
    Sinceramente (y espero que no pegues), nunca he leído un libro que trate con personas mayores. Bueno, sí, El diario de Noah (mi libro favorito <3), pero ahí realmente están explicando eran unos jóvenes enamorados.
    A lo que me quiero referir (que me voy por las ramas, para variar), que me ha encantado la trama y la historia. Y me encantaría conocer todo. Así que, vaya, que me has convencido jajajaja.
    Seguro que será una tierna historia sobre como dos ancianitos se enamoran como si fuera la primera vez... ais <3 (¿he dicho ya que los ancianos transmiten ternura?)

    Un beso :)

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  6. ¡Hola bonitaaaaa! ¿Cómo va?
    Quiero decirte que me sorprendiste con el libro de hoy, me encantó.
    Pienso lo mismo que vos en eso de los clichés y que siempre es lo mismo, yo directamente jamás leí nada parecido, con leer reseñas empalagosas me basta para decir NO a esos libros.
    Pero este... es diferente en todos los sentidos. Ya me anoté el título, por cierto, a ver si algún día lo consigo.
    Qué lindo es que los mayores -realmente mayores- todavía puedan encontrar el amor, y por supuesto que tienen sexo, eso es más que obvio y lo más sano para una pareja de esa edad, pienso que la mantiene en pie, que los hace sentirse vivos.
    Me encantó que te haya emocionado el final, ya quiero leerlo.

    ¡Nos leemos pronto! Besotes. ♥

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  7. Ay, ¿por que están de moda los romances juveniles machistas teniendo esta joya? Quiero leerlo y quiero película. Y si, los mayores no se merecen como son tratados. la agente se piensa que a partir de los 50 años eres un muerto viviente (y muchos se convierten en muertos por ese mito social) y no, las personas mayoría tienen la misma capacidades y en muchos casos piensan que ya es una capacidad más de la que tienen muchos jóvenes) y los mismos sentimientos que los demás.
    Pues eso, gran reseña y verdades como puños, como siempre.
    Saludos.

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  8. hola! genial la trama, y te a hecho llorar, seña que cala hondisimo! tienes razon, los ancianos siguen siendo personas, y a no olvidar todos llegaremos a eso, yo por lo pronto pienso esr como las señoras del auto de la foto. lectura distinta, reseñada en forma distina, van volando al muro!! gracias por ser tu, saludosbuhos.

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  9. ¡¡Hooolaaa!!
    Vaya novela más apasionante, la verdad es que no la conocía, quizá por eso de que nos imaginamos que los protagonistas ancianos solamente pueden aportarnos unos cuantos conocimientos extras sobre el sintrom, el alzheimer y el reuma. Y el problema, como bien dices, es que no solo se les discrimina en la literatura, sino también en la vida real. ¿Y qué vamos a esperar? Tendemos a pensar que a partir de los 65 las personas ya lo han vivido todo, sobre todo las mujeres, y solo les queda sentarse a hacer ganchillo y esperar a los nietos y, como mucho mucho, ir a Benidorm y sentarse en una hamaca a hablar también de los nietos y del ganchillo.

    Yo tengo tres abuelos, los tres son mayores (muy mayores, bastante más de 80 años) y ninguno en residencia. Y flipas en ocasiones con las cosas que se pueden aprender de ellos, pese a todos los achaques desagradables que puedan tener. Las personas mayores son los grandes olvidados, hay mucho que no se ha dicho sobre ellos, y muchas oportunidades de VIVIR que no se les han dado, por eso que dicen de que "ya, ¿para qué?".

    ¡¡Un beso!!

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  10. Hola Iris

    Uy qué pinta más buena tiene este libro... Pues no me he cruzado con él nunca antes, eres la primera blogger a la que se lo veo. Así que gracias por darlo a conocer, creo que es una joya.

    Por lo que cuentas, tiene algunos prejuicios con respecto a los mayores. Como si ser mayor fuera sinónimo de infeliz, inútil, no vivir, no disfrutar... Anda y que les zurzan los que piensen así!!! Pues hay pocos mayores que disfrutan de la vida mejor que los jóvenes...

    Y con esto me refiero a que tiene derecho a todo:desde volver a enamorarse hasta casarse a los 70 u 80 y a tener un sexo magnífico. Por qué no??

    Y luego está es o de que el marido era un pieza de cuidado. Por desgracia antiguamente y hoy en día aún, muchas mujeres están anuladas y las mas mayores arrastrando desde hace años situaciones machistas.

    En fin, qué gracias por traerlo. La portada muy sencilla y bonita para esta historia.

    Besos ❤

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