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catrice lip glow balm tintYa sabéis que en este blog se hacen pocos artículos de cosmética y potingues varios. Me gusta probar, todo en cierta medida. Pero pocas son las veces en la que se encuentra un producto que sobrepase la mezquindad.  La cuestión es que hace unos meses pasamos por delante del maxi estante de Catrice, la hermana mayor de Essence y aburridas, nos pusimos a probar productos. De casualidad dimos con un pintalabios un tanto raro. Como sabrá el lector, tengo predilección por los tonos llamativos. Pero este no lo era en absoluto. Nos encontramos con un tinte labial, o sin caer en neologismos, con un bálsamo de labios con color.

Como el lector sabrá, me gusta conocer los ingredientes de los cosméticos que compro, porqué no me vasta que me digan que no testan con animales. Debe ser por experiencia profesional que ya no me creo nada, y menos si viene de una empresa. Aquí los ingredientes, detallados por servidora:  

Ingredientes: RICINUS COMMUNIS (CASTOR) SEED OIL (aceite vegetal obtenido de las semillas de la planta Ricinus communis), POLYBUTENE (polímero de color claro e hidrogenado que no seca y acostumbra a ser pegajoso), ETHYLHEXYL PALMITATE (similar a la cera, actúa como lubricante, dando un aspecto suave y liso. Se produce utilizando ácido palmítico que es un producto natural que se puede encontrar en plantas y animales), OCTYLDODECANOL (alcohol blanco y ceroso que actúa como lubricante) , CANDELILLA (EUPHORBIA CERIFERA) WAX (alias cera de candelilla. Es una cera derivada de las hojas de Candelilla, un árbol originario del norte de México. Se obtiene hirviendo las hojas y diluyéndolas en ácido sulfúrico), POLYETHYLENE (polímero hecho de unidades de etileno, ayuda a la emulsión. Forma una fina capa sobre la piel), CERA MICROCRISTALLINA (MICROCRYSTALLINE WAX, producatrice tinted lip glow balmcida por la extracción del aceite de vaselina), BUTYLENE GLYCOL (alcohol que sirve para disolver aceites), ROSA CANINA FRUIT OIL (extraído de las semillas de un rosal que crece silvestre en los Andes del Sur. La mayoría Aceite de Rosa Mosqueta se produce en Chile y Argentina, y entre las cualidades lleva vitamina C, antioxidante, omega 9, y 6, es decir, que hidrata y ayuda a reducir la sequedad),  MACADAMIA TERNIFOLIA SEED OIL (aceite de macadamia), PENTAERYTHRITYL TETRA-DI-T-BUTYL HYDROXYHYDROCINNAMATE, HYDROGENATED VEGETABLE OIL (aceite vegetal hidrogenado), CITRIC ACID (conservante natural), AROMA (FLAVOR), BENZYL ALCOHOL (compuesto orgánico que se encuentra en frutas y tés actúa como conservante), CI 15850 (RED 7 LAKE, alias colorante, he leído  en algunas bitácoras que es un ingrediente de riesgo, pero en cambio la SCCS  lo ha dado por seguro), CI 45410 (RED 27 LAKE, ídem anterior).

Opinión: Deja los labios suaves y brillantes. Cuantas más veces lo pasas más rosa se vuelven. Se ve que eso varía en función del PH que cada uno posea en la piel. También añadir que dura y no se va así como así. Me recuerda en cierto modo a cuándo una pilla un catarro, que acaba con los labios más rosas de lo que realmente son. Pues más o menos, pero con brillo. Y la verdad es que quedan muy naturales y se puede decidir el nivel de rosa con más o menos pasadas. Catrice no testa con animales, así que es un producto eco y 100% libre de sufrimiento de otros seres vivos. De hecho si no lo fuese, ni me miraría la marca. Vale decir, y ya aprovecho para ello, que no entiendo el concepto de algunas bloggers de dar a conocer productos como buenos si saben que precisamente esos productos de los que ellas disfrutan y promocionan como si no hubiese un mañana han costado cientos de vidas. Pero allá cada uno con lo que incentiva y consume en el magnánimo e intocable mundo de la industria cosmética.

 

CosmeticGreenland bodycare

Nadie me paga en especias por las críticas de películas ni mucho menos por las de cosméticos. Como blog independiente, es vital ser sincera con el lector. De este modo, prefiero compartir lo que he probado con la premisa del negro o blanco. Es decir, si el producto es muy malo o muy bueno. No tengo medias tintas al hacer un artículo, porqué si es un producto en término medio simplemente no pierdo el tiempo dando bombo a algo que sea mediocre.

Dicho lo cual, me encontré hará unos tres días con Greenland, una marca de cosmética que me llamó la atención básicamente por lo del ‘green’. Si me sigues en Twitter, Instagram o Facebook ya sabrás mi concienciación con el medio ambiente. Mi modo ‘eco’, digámosle. Me llamó la atención que en cada envase pusiese que sus productos tienen entre un 95 y un 98% de compuestos de origen natural, lo que ya dice mucho de la marca. He de decir que me paró el precio, puesto que cuesta el triple de lo ‘normal’, es decir’ de los productos que llevan químicos por un tubo. La decisión que nos llevó a adquirir el producto en casa, fue el hecho que son ‘animal cruelty free’, o en otras palabras, que no experimentan con animales. A más a más son productos especiales para veganos. La marca nos tenía ganadas, y ahora os explico los productos que probamos.

BÁLSAMO DE LABIOS (GREENLAND LIP BALM) (5,95 €)

greenland lip balm

Como os dije, en el envase pone que el 98% es de origen natural. Pero una cosa es que te lo digan en el envase y otra que sea verdad. No es la primera marca que lo hace y después te dan higos por peras. Así que como no me fío ni de mi sombra, miré los ingredientes. Ya especifica que está libre de parabenos y de parafina y que en cambio contiene crema de coco, manteca de karité, cera de abejas y aceite de jojoba. Pero vayamos a ver los ingredientes, que os explico para que sirven cada uno a continuación. Por cierto, nosotras nos cogimos el de granada.

Ingredientes: Ricinus Communis (Castor) Seed Oil (higuerilla, se usa normalmente para alargar las pestañas, acondicionador de piel), Octyldodecanol, Beeswax (cera Alba, cera blanca de abejas aporta nutrición y suavidad con gran concentración de vitamina A, alias retinol), Euphorbia Cerifera (Candelila) Wax (Candelila Cera) es un emulsionante que aumenta el grosor de los lípidos para que el´lápiz de labios se mantenga sólido), Copermicia Cerifera (Camauba) Wax (Cera Camauba) ídem al anterior, Simmondsia Chinensis (Jojoba: nutritiva, antiinflamatoria, antiarrugas) Seed Oil, Theobroma Cacao (Cocoa) Seed Butter (usado para tratar heridas, erupciones, quemaduras y erupciones térmicas ), Ethylhexyl Hydroxystearate (emoliente), Caprylic/Capric Triglyceride (emoliente para la pérdida de humedad), Ethylhexyl Palmitate (fijador de perfume y emoliente), Butyrospermum Parkii (shea Butter, alias Manteca de karité—> hidratante corporal y regenerador de tejidos) Fruit, Isodecyl Neopentanoate (emoliente para dejar sensación suave en la piel), Flavour (Aroma), Tocopheryl Acetate (acetato con vitamina E, hace que las células liberen antioxidantes), Bisabolol (agente esencial de la flor de manzanilla), Isopropyl Myristate (se utiliza para proporcionar una buena absorción a la piel), Lecithin (soluble al agua, se utiliza para emulsionar), Tocopherol (antioxidante con vitamina E),  Benzyl Alcohol (éster utilizado para aglutinar), Citronellol (aromatizante floral), Limonene (aromatizante), Geraniol (perfume floral).

Valoración: El color es transparente y queda muy natural una vez puesto en los labios. Da la sensación de elasticidad, los deja brillantes, jugosos y suaves. Como el culito de un bebé, si se me permite la expresión. Tiene un ligero olor a cera que la hace muy agradable. Muy recomendable para las personas con extrema resequez.

SHOWER FOAM MOUSSE DE DOUCHE (GREENLAND MILKY) (€9,95)

greenland shower foam mousse

El único mousse que he probado ha sido el de Rituals -que si experimentan con animales, por cierto-. Pero este mousse tiene un tacto totalmente diferente más similar a  la espuma de afeitar o a la espuma de pelo que el gel de ducha de toda la vida. Hay dos tipos: de leche de arroz y lima y de leche de arroz y vainilla. Optamos por el último, que a nosotras la vainilla nos puede. En el bote ponía que era especial para pieles sensibles, que no lleva colorantes, y lo mejor: el bote está presurizado con aire, como si fuese un extintor. Lo que es especial porqué así no se colabora a contaminar con el cambio climático ni a descongelar el océano Ártico porqué el bote está libre de propulsor de gas. Que asquito me dan Shell y su petróleo de las narices, por cierto. Bueno, voy a lo que voy.

Respecto a los ingredientes contiene: Aqua (Water), Sodium Laureth Sulfate (sulfato de sofio utilizado para formar espuma), Butane (utilizado como aerosol propilente), Sodium Chloride (sal, evita inflamaciones), Cocamidopropyl Betaine (emulsionante y espesante), PEG-200 Hydrogenated Glyceryl Palmate (emulsionante), PEG-7 Glyceryl Cocoate (emulgente), Parfum (Fragrance), Styrene/Acrylates Copolymer (emulsionante), Diazolidinyl Urea (conservante antimicrobiano), Propane, Tetrasodium EDTA (CANCERÍGENO en altas dosis, previene el deterioro de los cosméticos),  Prunus Amygdalus Dulcis (Sweet Almond. Almedra dulce: Vitamina E, se utiliza para la piel seca y agrietada) ) Oil, Citric Acid, Cetearyl Glucoside (emulsionante), Glycerin, Propylene Glycol(tiene la capacidad de atraer y retener el agua de un producto), Xanthan Gum (incrementa la viscosidad), Glyceryl Stearate SE(lubricante), Oryza Sativa (Rice) Extract (acondicionador).

Valoración: Deja un olor muy agradable y la piel tersa y muy suave. De esa piel que dan ganas de estarse acariciando todo el rato. El único problema, es que al estar a presión, el usuario no puede controlar demasiado la cantidad que sale del bote, pero dado que es una marca relativamente nueva, supongo, que lo arreglarán. Es una espuma gruesa e hidratante que relaja un montón, por cierto.

BODY BUTTER (GREENLAND MILKY) (€11,95)

Body butter greenland milky

Pues sí, de hecho nos llevamos las tres ‘siéntete agustirrinín’ corporales que toda persona debería tener en su casa para sentirse bien: un buen mousse de ducha, un buen labial y una buena crema de cuerpo. El kit completo de la hidratación. En la crema de cuerpo también nos decidimos por la vainilla en vez de por la de lima. Y sí, también es para pieles sensibles. Todos los productos de Greenland tienen un sutil aroma agradable y no embriagadora. Sin parabenos y sin colorantes. Además como el labial,  contiene glicerina, manteca de karité, manteca de cacao, aceite de oliva y cera de abejas.

He aquí los ingredientes. Os explico para que sirven cada uno de ellos: Aqua (Water), Cyclopentasiloxane (ingrediente que hace soluble la glicerina), Butyrospermum Parkii (Shea Butter) (Manteca de karité—> hidratante corporal y regenerador de tejidos), Theobroma Cacao (Cocoa: usado para tratar heridas, erupciones, quemaduras y erupciones térmicas ) Seed Butter (mantequilla de semillas: hidratante), Glycerin (suaviza la piel), Glyceryl Stearate (lubricante para la superficie de la piel, retarda la pérdida de agua formando una barrera protectora), PEG-100 Stearate (emulsionante: une los ingredientes óleos con los ingredientes formados por agua), Cetearyl Alcohol (alcohol graso que se utiliza como emoliente, esto es para bajar una inflamación), Lanolin Alcohol (compuesto orgánico producido a partir de la lanolina, una cera natural de origen animal. Tiene propiedades hidrófugas), Olea Europaea (Oliva: agente limpiador) Fruit Oil (ídem al anterior), Cera Alba (Beeswax o cera blanca de abejas aporta nutrición y suavidad con gran concentración de vitamina A, alias retinol), Parfum (Fragrance), Phenoxyethanol (antiséptico tópico), Propylene Glycol (tiene la capacidad de atraer y retener el agua de un producto), Diazolidinyl Urea (conservante antimicrobiano), Xanthan Gum (espesante), Linalool (alcohol floral que se utiliza como perfume), Ethylhexylglycerin (emoliente acondicionador), PEG-8 (emulsionador), Hexyl Cinnamal (aceite de manzanilla), Citronellol (aromatizante floral), Prunus Amygdalus Dulcis (Sweet Almond. Almedra dulce: Vitamina E, se utiliza para la piel seca y agrietada) Oil, Limonene (aromatizante), Butylphenyl Methylpropional (fragancia sintética), Alpha-Isomethyl Ionone (ídem al anterior), Tocopherol (antioxidante con vitamina E), Sorbitol (alcohol de azúcar, emulsionante) , Cetearyl Glucoside (emulsionante), Nelumbo Nucifera Flower Extract (loto indio: utilizado para enmascarar el olor de base), Geraniol (perfume floral), Ascorbyl Palmitate (vitamina C antioxidante, conservante, NO ES DE ORIGEN NATURAL), Glyceryl Stearate SE (lubricante), Sodium Hydroxide (alias, sosa cáustica: estabilizador de PH. Tiene que estar bien medido para no producir daños), Citral (perfume cítico), Citric Acid (ídem al anterior), Ascorbic Acid (antioxidante).

Valoración: La crema de cuerpo nos enamoró. Mi mami tiene una piel reseca (muy reseca) ya que la piel con el tiempo, pierde elasticidad. La sensación es de que la piel ha recuperado la elasticidad, la lucidez y la hidratación. Además con el condicionante que –casi- todos los productos Greenland no tienen Methyles, un anti hongos de muy baja calidad utilizada en la mayoría de productos cosméticos para que el producto salga más barato, y por ende, con más mierdas. Aunque muy poca gente lo sabe, un alto porcentaje de la población es alérgica a este compuesto químico. Yo también probé la crema de cuerpo, y como ambas la tenemos muy sensible, fue una maravilla. No es extremadamente líquida como la Eudermine, ni sólida como las de bote normales. Esta es suave y untuosa, fácil de extender, la piel lo agradece tanto que la absorbe con rapidez. Todo un descubrimiento.

Fratelli Karida 1Parece mentira lo que llega a ver una en la vida simplemente paseando. Y esto no es cosa de ir a la moda, de seguir las tendencias, de ser súperchuli o megafashionguai. Aunque también se les puede echar parte de la culpa, también. Y si nos ponemos tontos, toda ella. Pero estas cosas se eximen de toda lógica. Toda la lógica que se puede tener al pensar que ponerse un calzado que cubre todo el pie por encima del tobillo a 40 grados de temperatura puede ser una buena idea.

“Botas de verano para los días de calor”. Esto tiene el mismo sentido que ir a una sauna y sólo meter las extremidades inferiores para que se asen. Pero claro, esto no tiene nada de válido sin una rigurosa y precisa prueba científica. Sí, porqué en este mundo nada se prueba si no es con la ciencia, así que hagamos la prueba científica: meted un queso roquefort en una bolsa de plástico y dejadlo en la terraza durante dos horas. Después abrid la bolsa. ¿A qué huele? Pues eso.

¿No os ha pasado alguna vez de ir en metro o tren y encontrarte que el tipo que tienes al lado se acaba de sacar las bambas y todo el vagón acaba oliendo a perfume de pinrel concentrado? Lo puedes hasta saborear. Y eso que sólo son bambas. Imaginad con las botas. Que eso no se disimula ni remojándolos con Nenuco.

Pero lo peor no es el tren. No. Lo peor son los probadores. Sí, esa agradable sensación de meterte en un probador y de repente oler a una mezcla de sudor con algo que recuerda a queso de cabra curado, pero que sabes que no lo es porqué ya los has olido antes y sabes perfectamente que el queso curado de cabra huele mucho mejor. Y salir pitando del probador porqué el olor es nauseabundo y te dan ganas de echar la pota ahí en medio, al ladito mismo del espejo. Pues eso, eso. A eso me refiero. Pero multiplicado. Y no me vale la excusa que ponen para venderlas eso de “es que están hechas con una tela especial, menos gruesa que no da tanto calor”. ¡Y un mojón de caballo! Que eso no se lo cree nadie. Aunque creo que habrá gente que sí, por eso lo llevan y…nada, que me lío.

Es una contradicción en si misma. Y lo mejor de toda la pantomima es que las han hecho con agujeros. Como oís. ¿Qué se debe suponer en este caso? ¿Qué es una bota alardeando de sandalia? ¿Qué a la sandalia se le ha ido un tornillo al garete y ahora de cree bota? ¿Qué sandalia y bota tienen un conflicto interno de personalidad entre quedarse sandalia o establecerse de una vez por todas tipo bota, en plan Shrek? ¿O que simplemente tienen un carácter bipolar y no saben como salir del atolladero? Pensándolo bien, es un dilema muy gordo. Pero para gorda, gorda la ampolla que se hace en el pie.

Eso, no es una ampolla. Eso es un globo aerostático en toda regla. Si lo hinchas un poco más, seguro que puedes volar. Hay quien hasta se las pone de plástico, lo que no permite que el pie transpire y que la bacteria Micrococcus sedentarius se reproduzca más alegremente de lo normal. Porqué si, es una bacteria, bueno más bien la caca de la bacteria lo que produce el olor de pies. Y como los bichos viven en colonias y son la mar de majetes y cooperativos se invitan los unos a los otros a compartir el manjar. Concretamente la piel muerta, los aceites que segregamos de forma natural y sí, tragan que no veas. Ya lo dice el nombre: sedentarius, es decir, que al bicho no le gusta hacer mudanzas y que la puedes ir haciendo espacio en el sofá que se va a quedar mirando la TDT contigo in saecula saeculorum.

La parte buena es que siempre los podéis invitar a unas gambas, a una tortilla de patatas o a un gazpacho. Compañía no faltará, no. Eso sí, avisad de que traigan por lo menos vino y postre o no llegaréis a final de mes.

 

Imagen original: Fratelli Karida. Montaje: Hydre Lana

 

hairchalkNo me voy a ir por las ramas. El viernes fui a buscar el producto en la peluquería Josep Pons con dos semanas de retraso (se ve que por problemas con el camión y el pedido). Los lectores que me seguís en twitter ya sabréis por la insistencia las ganas que tenía de probarlo. Cuando llegué a la pelu, todavía lo habían de sacar de la caja. Yo pedí del azul y como una no es muy diestra en lo que a temas capilares se refiere, quería -por lógica natural- que me lo hiciesen allí. Cual es mi sorpresa al decirme que si me aplican el producto en el centro se quedan el bote sobrante. ¿WTF? A 10 euros más IVA, un total de 36 euros y pico el producto y poner el producto. Si el hair chalk me dijeron que valía 19,99 euros –se corresponde con el precio que había visto en web- de gusto acepté el recio impuesto. Pero cuál es mi sorpresa al ir a pagar: 24,10 euros. Ah claro, que faltaba el famoso IVA.

Una aclaración para las peluquerías que tienen cierto renombre: por muchos premios que hayan ganado decir un precio que no es al cliente y cobrarle otro es tratar al que te va a comprar de idiota. Después, puede pasar –como es el caso- que el cliente en cuestión tenga un blog y que les ponga a la altura del betún por el trato nefasto.

Bien, al final me lo llevé –paso de que me cobren 16 euros de más por un producto que me va a durar,en teoría, 5 lavados- para hacérmelo tranquilamente en casa. Y al ajo me puse. Con una toalla en los hombros para no manchar (aunque dice que no mancha), unos guantes de látex de los chinos y mucha paciencia, fui mechón por mechón coloreando todo. Acabar y dejar secar unos 3 minutitos, lo peiné. Pero ¿cuál es mi sorpresa? ¡Manchaba! No sólo me dejó la toalla azul, sino que también lo hizo con el peine y cuando se me ocurrió pasar la toalla por el pelo la pobre se volvió –si eso es posible- todavía más azul.

Así que me lo lavé por si acaso no fuese que son los restos. Una vez lavado (UNA sola vez, que en teoría dura 5) desapareció. La mañana siguiente llamé cabreadísima y con toda la razón a Josep Pons – pongo el nombre para que os quede claro dónde no tenéis que ir-. La chica que me contestó, con la que ya había tratado anteriormente me dijo –y cito textual- que “ellos no podían dar la cara con L’Oreal porqué el producto no se había aplicado al salón” que a ellos “ni el producto ni les manchaba ni se iba” y que “no entendía que fallo podía haber”. Todo un ejemplo de profesionalidad.

Primero: es casi imposible que un producto que se saca el viernes a las 6 de la tarde ya pudiese haber estado probado y menos cuándo me enteré por otras fuentes que el curso del producto de había hecho el jueves tarde anterior. Segundo: si un cliente se queja, es por algo, no por gusto. Y si mientes te van a pillar. Di que dura una lavada y listo, no pasa nada. Tercero: aunque trabajes en un salón de alto copete no se puede ir con esos humos. Las chicas de formación – que casi siempre me atienden- son mucho más humildes y cobran menos. Cuarto: El producto iba con una esponjita que también se quedaron.

Con este percal y como no soporto que me toquen las narices en este aspecto –y menos un potingue- volví a probarlo. Si, me armé de valor y volví a la carga el mismo sábado. Lo que hice,que voy a relatar a continuación quiero que sirva por si os animáis a ello.

1) Necesitas guantes de látex, una toalla. Que NO toque la ropa, porqué no sale. Mezcla el producto. Este es el color –en mi caso del hair chalk azul (blue)- . Este proceso se hace con el pelo seco y limpio.

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2) Coge una mecha muy fina. Pon un poco de producto en el dedo y extiéndelo sobre la mecha. Este proceso se tiene que hacer varias veces para que quede un color óptimo.

3) Haz las que quieras. Una vez todas hechas y secas vuelve a repasar cada una de las anteriores. Se puede hacer con una esponjita (es más fácil, yo utilicé una de los polvos de  YSL) y vuelve a dejar secar.

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4) Una vez secas, enchufa el secador. Con aire caliente, vuelve a secar las mechas una y otra vez hasta que veas que cuándo le pasas el dedo no te queda azul.

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5) Peina el pelo. El peine te va a quedar azul también. No te preocupes, para sacar el chalk del peine mételo en un barreño con agua caliente, que sale. Una vez peinado, verás que ha caído una especie de polvillo sobrante del pelo. Este será el resultado final.

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6) Estas mechas sólo te van a durar un lavado.

 

En resumen,

- L’Oreal hair chalk sí que mancha. ( y no lo contrario)

-Dura sólo un lavado ( y no 5 cómo dice su publicidad engañosa).

-Las bloggers que le dan bombo y platillo al producto, menos venderse y más probar en carnes. Perdéis credibilidad.

- No volveré a Josep Pons ni harta mojitos.

 

Espero que esta experiencia sirva por si vosotros también lo habéis o pretendéis comprarlo. Nos vemos pronto!

La gente es mayoritariamente idiota en estos casos. Incapaces de comprender que las personas que miden 1’70/80 no pueden tener un 39 de pie ( o por lo menos eso no es lo habitual) las que sobrepasamos el 41 nos las vemos y deseamos para encontrar zapatos cómodos y femeninos con los que calzarnos e ir monas a la vez. Por todos esos zopencos que te miran como un bicho raro cuando superas el tallaje de lo considerado “normal” por las marcas (un patrón que está mas viejo que los fósiles de triceratops, por cierto, pero que se niegan a cambiar porqué cuesta money) he decidido hacer una lista con las que considero que se merecen el puesto, que son cómodas y también para ayudar a otras chicas que están en mi misma situación y que se tiran de los pelos cuando tienen que comprar calzado.

PicMonkey Collage
De momento os diré que NO se os ocurra el ir a Zapatotes, básicamente porqué a parte de tratarte como si fueses purria, algo anormal y que encima son horteras y carísimos (por mi, ya podría quebrar) y a sabiendas que se aprovechan de la falta de oferta, que tienen la sensibilidad dónde la espalda acaba su casto nombre, y que actúan como si te hiciesen un favor vendiéndote los zapatos,  los descarto desde el principio.
Así que chicas, vamos al turrón! He probado todas las marcas que os relato a continuación. Esta lista se irá actualizando conforme encuentre más.
DKT: Del 32 al 45. Es una empresa familiar española que trabaja en piel. Tienen unos zapatos cómodos y monísimos que me encantan. Además si hay cualquier problema con un tuit te lo solucionan (la chica es súper maja y me encontró la tienda en Barcelona dónde loa vendían). Muy recomendable.
Gadea: Muy fan. Fabricados  a mano en España, de piel blanda súper cómodos. Para que os hagáis una idea con un tacón de 10 cm puedes pasar todo el día. Diseños bonitos. Hacen una plantilla completa. Los  tres que tengo son un 41 ( ¡Imaginad!).
Aerosoles: Empresa norteamericana. Diseños preciosos. Hacen botas de caña “ancha” comodísimas y de piel. Eso sí, hay que remenar un poco para encontrar algo en web. En Barcelona tienen tienda física. Tengo un 8 (equivalencia americana) y ellos llegan hasta el 12, es decir, un 46 de pie. Eso sí, la política  de contratos que tienen con los trabajadores es una mierda.
Zara Hombre: Sé lo que estáis pensando pero a grandes males grandes remedios. A veces se encuentran zapatos (bambas) monas. Y la gran ventaja es que son muchísimo más anchas que las minisúperescuchirrimizados zapatos que venden para chica. Parece que en igualdad de género también deberíamos solucionar este aspecto. Hasta el 45. Y sí, que lleguen hasta esa talla es bastante triste para un tío.
Converse: ¡Viva lo unisex!  Hasta la talla 48 de pie.
Unisa: Vale, vale. Sí, llegan hasta la 41. Si hacéis un 42 en bota no os entra ni de guasing, pero las sandalias son sorprendentemente más largas.
Tolino: Tengo unas botas de la marca que tienen un porrón de años. Fabricados íntegramente en España. Hacen “anchos especiales” lo que traducido a vocabulario normal, quiere decir que hacen para piernas normales y no para patas de canario. Y sólo por eso los adoro. Hasta el 43.
Hispanitas:Hasta la 43. Tienen zapatos moninos y femeninos.
Mercante di Fiore: Marca Italiana. Lo primero que me sorprendió fue lo blanda que es la suela que toca el pie. Del 35 al 41. Es una plantilla muy ancha así que no os preocupéis.
Le Pepé Boots: También es marca italiana. De piel. Hacen unas botas muy anchas de caña y también muy cómodas. Para que os hagáis una idea compré unas mosqueteras y me vienen perfectas. Y eso que yo tengo un cuerpo normal. Así que si tenéis problemas con las botas altas, esta marca es una buena solución. Si no recuerdo mal, llegaban en su momento hasta el 41. Pero un 41 que en este país fijo que lo calificarían como 42 y medio.
Malú: También conocí la marca en Italia. Y ya os digo de entrada que no tienen nada que ver con lo que veis en la web. La plantilla es ancha y pese a ser un 41 y llevar consigo un tacón de 10 cm me vienen como un guante.
Clarks: Calza fatal, pero pese a ello lo pongo. No son zapatos demasiado cómodos, pueden acabar con rozaduras y demás. O por lo menos esa es la experiencia que tengo con la marca. Hasta la 43 (no todos los modelos).
Camper: Hasta la 42. Y tampoco en todos los modelos (acostumbran a ser los más horteras). Pero son cómodas.

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Proyección del logo de PLP a nuestra llegada
En el primer post que hice sobre el tema dije que no volvía ni con unos mojitos de más. Pues bien: volví. Por un pequeño detalle, casi ínfimo, mínimo, pequeño, de esos que casi no se ven: lo patrocinaba Guía del Ocio y Venca. Así que pensé, “bien, por lo menos no será tan horrible cómo hace tres meses”.
Llegué allí a la hora que ponía la invitación que me enviaron. A las 19:30 estaba delante de la discoteca Luz de Gas haciendo cola con un vestido verde enfundado y unas manoletinas negras para correr detrás del tren previniendo así todo tipo de desagradables caídas que se pueden dar con los tacones del 15 que llevaba en una bolsa Vogue rosa.
Os explico esto para hacer tiempo. El tiempo que estuvimos las tres esperando delante de la puerta mientras nos tragábamos el humo de una señora teñida de rubio oxigenado. A y 45 vimos que aparcaba una furgoneta a nuestro lado, salían unos señores y cogían los altavoces dirigiéndose a toda pastilla dentro de la sala. Ahhh!! Era eso! Faltaban los bafles. El mismo señor, con cohete dónde la espalda acaba su casto nombre, volvió para recoger un panel de luz. Ahhh!! Era eso! Faltaban los bafles y la iluminación. Después, con el mismo ritmo trepidante, volvió otra vez y cogió una especie de mesa de mezclas. Ahhh! Era eso! Faltaban los bafles, la iluminación y la mesa de mezclas. ¡BASTA!
Poco después se abrían las puertas, para nuestro sosiego, la fiesta empezó exactamente a las 20:03. Un aluvión de chicas se lanzaron hacia las puertas, con calma y tranquilidad devorando los boles de lo que en un principio se pensó que eran patatas, pero que el sabor era raruno y descubrimos que eran nachos. Nos pusimos hasta las trancas de nachos. Hasta las orejas. Y qué buenos estaban, narices! Pasado el jolgorio y comiendo un sábado con la familia me di cuenta que los nachos en cuestión están hechos en Berga, ciudad de la Cataluña central y paraíso de las vacas. Me alegré que por lo menos, se diera bombo a los productos autóctonos, que todos sabemos que merecen un empujón.
Una vez arrasados los nachos y mientras nos relamíamos vimos una paradita que había hecho unos pinchos de olivas y queso que también estaban de muerte. Y no nos pudimos resistir. ¿Qué? Estaban para eso. Fuimos cuál correcaminos al estand de Venca. Se dice que hay que seguir al rebaño para encontrar la alfalfa, y nosotras hicimos lo propio. Pedimos tres hojillas de esas que estaban repartiendo – y de lo que por cierto no teníamos ni idea de qué se trataba- llenamos los campos y nos dieron una camiseta. Muy mona, blanca de algodón perfecta para unos jeans. Según me comunicaron debía hablar con la organizadora de la fiesta, pero al preguntar a la chica de Venca me dijo que estaba missing y que no la encontraba. No me extraña. Cómo buscar una aguja en un pajar. Me comentó que si era blogger.
-Si, lo soy. Junto con otra chica.
-Ah! Es que no te tenía vista.  ¿De qué blog?
-Vintage y Pastel. Hace un año que estamos.
-¿Y tenéis tarjeta?
-Por supuesto. Un momentito… –le dejé los bártulos a mi amiga y le di una de nuestras tarjetas cortadas a lo cutre-.
-Pues ahora os tengo fichadas.
-Vale!
-Ay! Y toma, que las bloggers tenéis regalito.
-jajaja! En serio?
-Sí!
Me dio una bolsa con un zapato rosa estampado, cuándo miré por encima habían varios catálogos de ropa. Lo cerré y nos desplazamos hasta el próximo puesto. Un puesto, que por cierto –por fortuna íbamos sin cenar todas- es el que pasamos más tiempo arrinconadas, echándole piropos al cocinero sobre las virtudes de su chocolate. Hace más o menos un año que escribo en este blog y creo que nunca os había comentado el paladar fino que tengo con el chocolate. Creo que lo he probado casi todo, en este aspecto gastronómico. Pues no. Ni de guasing, vamos. Recuerdo perfectamente que se nos saltaron los ojos en ese bote que daba vueltas, y que se nos saltaron aún más cuándo el hombre en cuestión empezó a repartir fresas mojadas en chocolate. Empezamos a salivar y nos pusimos cómo principal misión conseguir esas fresas cómo fuese. Tenían que ser nuestras. Tenían que deleitarnos las papilas gustativas. Conseguimos las mini fresas con chocolate. Y los las comimos cómo si éstas fueran manjar d dioses. No lo creo, seguro que tenían algún punto en común. Mientras mordíamos fresas aproveché para ponerme los pump del 15. Unos que compré por eso de “por si tengo que ir guapa a algún sitio”. Por poco me la pego, pero me dio exactamente igual.  Si visteis a una chica de metro noventa, era yo.
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Arriba: El chocolatero de Godiva haciendo panecillos. Abajo: Fresas con chocolate, obra de la misma empresa
Pasamos por delante del escenario y nos fuimos a otro stand. Dónde vendían unas planchas alisadoras por el módico precio de 110 euros. Una ganga. Me preguntaron si quería que lo probasen en mi pelo. No, gracias. Mi pelo no lo toca nadie, a excepciones. Pero una de nosotras tenía que caer. Mi amiga se sentó y le alisaron un mechón. Contenta cómo unas pascuas nos preguntó que nos parecía. Nosotras no entendíamos cómo teniendo un pelo rizado tan bonito lo quería tener liso. Y le dijimos que estaría guapa de las dos formas.
Siguiendo el recorrido, nos encontramos con The Pink Peony que nos explicaron nosequé. En ese momento desconecté. Miré a ver si encontraba a alguien conocido, pero nada. Unos dos pasos a la derecha estaba una parada de fruta deshidratada. Buenísima, algo sosa –ya lo tiene ya la deshidratación- pero buena. Nos dieron unas muestras y contentas como pascuas fuimos a hacerle otra visita al señor de las fresas. Que para nuestra sorpresa y producción salivar había puesto toda una bandeja de fresones enormes con chocolate. Decidimos a partir de ese mismo instante que ese recoveco entre escenario y fresas sería nuestro puesto durante el resto de la noche. Empezamos con las fresas a destajo. A cada fresa que nos zampábamos salía un elogio hacia el cocinero. Estaban buenas de verdad. Poco después puso otra bandeja con tostaditas, aceite y chocolate que bufffff! Entre eso y las fresas… iban cayendo una a una sin piedad. Le dijimos a cambio que le daríamos publicidad y es lo que estoy haciendo. Se la merece. Mantuvo nuestras hambrientas tripas de estudiantes felices durante unas horas y eso se agradece. Mientras, en el escenario, salió  una chica –nombre de la cual también he olvidado- que explicaba cómo combinar ropa. Chamusquina. Entraron las tres modelos: dos ultra delgadas y otra curvy. Ya sabía yo porqué me olía mal. Nadie se lo tragó. NO habían intermedios. Todas jóvenes, de metro 65 y unas con 38 y otra con 46. Ni rastro de mujeres altas, con más edad, entradas, con diferentes curvas. Nada. Parece mentira que sigamos con el mismo patrón en los grandes eventos mientras pequeños blogs –cómo el nuestro- intentan desmitificarlo. No lo ponen fácil.
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Exhibición de cómo vestirse.
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Muestras de  cómo maquillarse, alisado de pelo y jamones.
Nos distanciamos de las fresas, muy a nuestro pesar para pasarnos por la sección de jamón serrano. No se podía coger. Nos contaron que valía tres euros unas lonchitas finísimas que en su soledad les acompañaban unas tristes regañas del Mercadona. En ese momento no entendí el porqué no dejaban probar un poco. La información me vino por fuentes cercanas. Para estar allí hay que pagar 300 euros más IVA por marca. Para las grandes no es demasiado, pero a las pequeñas les cruje. Y más si no venden nada, cómo es frecuentemente el caso. Me pidieron en su momento que a cambio de la bolsa que me dieron, con detalle incluido hiciese un post sobre la fiesta. Pensaba no mencionarlo, al fin y al cabo, no tengo porqué, pero me parecía una falta de transparencia informativa hacia unos lectores que han confiado en nosotras desde el principio mostrándonos su apoyo incondicional y que lo siguen haciendo en estos momentos.
Me dijeron un post y éste va con la filosofía de mi ética. Estas líneas están escritas un 24 de noviembre de 2013, exactamente una semana después. Y también a la misma hora. Cuestión de perspectiva, supongo.
Nuestra decisión de ir al lavabo fue creciendo a cada minuto. Lo necesitábamos con urgencia. Y casi me mato al subir las escaleras. Dije que hasta aquí. Que me los quitaba, sino quería acabar con alguna torcedura, o en ese justo instante con un dolor de cabeza agudo por culpa del techo bajo que alojaba los retretes. Volví a mis manoletinas. Directas a la pista había una exhibición de Zumba, con una chica simpatiquísima que nos incitó a todas las presentes a bailar. Hasta a nosotras, que eso ya tiene su mérito. Le siguió la actuación de una cantante italiana que –con cariño- no era lo suyo. Ahí me decidí a hablar con la chica por la que me dijeron que preguntase al principio. La encontré –por fin-. Preguntó que que nos parecía. Le dije que se notaba un “trabajo importante en esta segunda edición respecto a la primera que fue decepcionante”. Literalmente. Lo comprendió y comentó que la primera había estado preparada con muy poca antelación. Le respondí que ya los sabía. Me dijo que encantada de conocerme y que disfrutase y me mi pasase bien. Le dije que el placer era mío.
Poco después decidimos marchar. Es lo que tiene tener clase un viernes a primera hora. Me dio cierta pena, a decir verdad, por el señor de las fresas y porqué no podíamos comer ninguna más sin un consecuente riesgo de empacho. Y para que veáis que no todo son rosas lo que se aparenta, os muestro una foto –hecha de estrangis-   mordiendo sin vergüenza  dignamente una fresa. OMG! Que los vuelvan a invitar en Febrero, por Dios!
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Devorando una fresa. jijiji
Qué ganas tenía de volver a escribir una entrada, de volver a veros a todas por aquí, aunque sea virtualmente. Hace unos días en un momento de lucidez mental se me ocurrió twittear los enemigos que a primera instancia pueden ser proclives a torceduras de tobillos, y consecuentes jodidas de día con visita médica incluida. Como somos un poco masocas y valoramos la información que otras bloggers proponen sobre temas diversos (recordando el mantra de “todas escribimos sobre lo mismo”) aquí nos salimos de la norma y hacemos un especial sobre el tema añadiendo también algunos “pius” que hemos recibido al respecto.

Agujeros de alcantarillado



Con cuñas no pasa nada, pero con los del 10 al 15 vamos apañadas. Parecen fabricados expresamente para que quepa el tacón en el agujero en cuestión. Fácil de entrar pero no de salir. Depende también del grueso inferior, claro, y del superior también ya que si el diámetro oscila entre los dos o tres centímetros puede incluso levantar la tapa. Y si la puñetera está en medio de una carretera, peor que peor. Ahí, hay dos opciones prevalecientes dentro de la magnitud de la desgracia:


1)      Salir corriendo y adiós muy buenas al zapato aunque sea de MaryPaz, de Stephen Allen o de Martinelli antes de que le hagan a uno planchado sin vapor con tatuaje de neumático incorporado.
2)      Que una tenga la suerte que se le rompa el tacón. Mirándolo positivamente es bueno. Vale, no demasiado por la diferencia de altura al caminar, pero oye, a la primera zapatería una se abastece debidamente y listo. Si, son la excusa perfecta para renovar calzado.



Escaleras


Mucho miedo dan. Pa’ arriba o pa’abajo, da igual. Si es al bajar, es conveniente poner el pie ligeramente inclinado hacia un  lado (el tamaño del pie también afecta) para que quepa en la escalera, en el caso de fallar, siempre queda el caer con estilo, es decir, con las posaderas. La ventaja es que las bajas todas de golpe, siempre positiva. Con un ligero dolor en la apoyadera, eso sí. También tenemos la otra versión, el de las subirlas.

Con la misma técnica, y agarrando la barandilla. Intentando pensar en otra cosa, porque si una resbala ahí hay amplias posibilidades de acabar pagándole la hipoteca del mes al dentista. Lo ideal, pos eso, es siempre que se pueda coger el ascensor. Subes y  bajas con seguridad y con abuelos que te hablan del tiempo, que siempre viene bien.  


Baldosas



No sé en vuestra cuidad pero aquí en Barcelona se desenganchan a la que llueve, se parten en dos y lo peor de los peores, se esconden entre las otras para pasar desapercibidas y que cuando las pises ¡zas! Torcedura de tobillo con la consecuente salpicadura (en el caso que haya llovido) llena de porquería.



Renfe



¿Os acordáis de lo que he dicho antes sobre ascensores? Bueno, pues los ferrocarriles de estos lares tienen acceso para minusválidos, que son unas entradas que le permiten a uno acceder al tren sin romperse la crisma. Pues bien, Renfe, cumpliendo como siempre con la sociedad para intentar hacerla más fácil y dar un servicio mejor que aporte al cliente el blablablá, no tiene esos accesos, es más, lo que mola es que el escalón siempre queda alejado del bordillo del andén, con el concerniente miedo de meter la pata entre medio.

¿Se os ocurren más? Porqué en Twitter nuestras princesitas fueron bastante claras: ♥






 Un besote y feliz tarde noche amores! 
Resulta tendenciosa la manera de medir. Kilómetros, millas, pulgadas, metros, kilos, segundos, decas, hectos, megas, gigas, petas, exas, zettas, nanos, picos, femtos, doctos... conciben la estructura básica matemática que se inicia como proceso para poder entender la realidad. Cuanto menos compleja, a la par que sustentada por el paradigma político de lo científicamente demostrable, se rige el entendimiento construido sobre esta base estándar infranqueable.

Allá por el año 1452 en una pequeña villa de Italia campaba a sus anchas un muchachito interesado en el discernimiento de cualquier ser vivo que se cruzase en su camino. Un arquetipo de ciencia que conformaría una década más tarde al que hoy en día se le sigue llamando genio. Rigiéndose por las leyes de la medición estableció, alrededor de 1490 la ley de la proporción en el cuerpo humano: un hombre, un círculo y un cuadrado realizado a partir de los textos de arquitectita que dejó el romano Vitruvio. El dibujo, considerado símbolo de la simetría del cuerpo humano y por ende, de los demás patrones constructivos, irguió un nuevo modo de entender el arte, un todo que desemboca en una concepción cultural mantenida hasta ahora. “El placer más grande es la alegría de la comprensión” afirmó una vez el inconstante pintor, que se sorprendería de la benevolencia del cuerpo del siglo XXI, sino más de su inconexa ropa absente de diligencia simétrica.

No cabe en el raciocinio humano la estructura métrica del ropaje de fabricación industrial. Tampoco están en la lista los patrones que tendrían que estabilizar las consecuencias de tal aberración. Un bluyín, por ejemplo, debería en tiempos modernos ser una prenda fácil de encontrar, fácil de adaptarse. Da Vinci querría experimentar con ellos. Haría cola y entraría en el probador convencido que tal inventiva de tejido debería formar parte de un método de tortura sofisticadamente moderno. Al meter la pata en la pernera no le cabría el pie y tendría que tirar fuerte hacia arriba intentando disminuir la inflación de la barriga para evitar que el botón saltase por los aires, acabando finalmente harto del susodicho elemento y mandándolo a posteriori a tomar viento. Una inquisición moderna, sin fogatas pero con apretujeo de gemelos, pensaría. ¡Un lechín para bluyín!
Hace unos días leía una entrevista que le hacían a una de nuestras princesitas en la que contaba que los blogs caerían en picado porque todos escriben sobre lo mismo. Y tiene toda la razón del mundo. Por eso, nosotras a nuestra bola de siempre, hemos decidido no escribir sobre lo mismo. De ahí que el post de hoy se lo dedicamos al vital, al fundamental, al incógnito TAPARRABOS.

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Como a la gente le gusta empezar por la etimología, vamos a empezar por la etimología, para qué ¿salirnos de lo establecido? Para ello separaremos las dos palabras. Por un lado tenemos:
TAPA: cosa, objeto, tela que sirve para cubrir un recipiente o mantenerlo hermético. jijijijiji
RABOS: Podría enumerar un montón de frutas, alguna cola, soldadito, etc.

Como veis es algo complejo. Para ello, nuestra no experimentada experiencia hemos consultado a Sir William, que se está riendo vilmente en el sofá. Y de aquí a que acabe con su ataque de risa, puede pasar un rato. ¿Además en la moda todo vuelve  no?

-¡¡¡UHUHUHUHUHUHUUH!!!

-¡Cuando acabes de desternillarte, ya si eso nos hechas una pezuña!

-¡¡¡¡¡¡¡UHUHUHUHUHUHUHUHUHU!!!!!!!

En fin. Que puede ser. Y como puede ser, ¡pues hay que estar preparados! El taparrabos es un tipo sencillo de prenda interior, la primera de hecho (que se sepa) utilizada por los humanos. Se distingue principalmente porque puede tener dos formas básicas:

-Pieza triangular que se liga a la cintura. Y el triangulito se mete para adentro para recoger las 3 piezas colgantes.

- Un trapito enrollado. Se le empieza a dar vueltas alrededor de las caderas. Se sujeta con un ceñidor o un cinturón.

Tipos:

Japón: Tenemos el fundoshi, que es la ropa interior tradicional, tanto para hombre como para mujer. Los más famosos son el rokushaku (izquierda) (lo que llevan los luchadores de sumo) y el etchū (derecha) que es una banda larga ligada con un cinturón y que tapa un poco más el pelamen que el primero. También tenemos el mokko (centro). Para evitar herir sensibilidades, hemos cogido las imágenes más “suaves”.

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Rokushaku

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Etchū
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Mokko
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¡¡¡Y hasta aquí la sección de taparrabos!!!!

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El título lo describe a la perfección. Pues sí, resulta que quería un cambio de look, como veréis próximamente en los outfits, y me fui allí. Al sitio al que jamás debería haber entrado. ¿Que por qué entré? Pues por lo que todo el mundo, evidentemente: money.

Lo primero con lo que me encontré es que me quisieron vender un producto diciéndome que tenía el pelo muy graso (en mí mi pelo está en el mismo estado que mis hormonas, es decir muy cambiante). Lo que me fastidia en este caso es que por el morro quieran vender un producto que no hace ningún efecto. Según la aneuronal que me atendió el “test capilar” en cuestión, se hacía en 5 minutos y costaba aproximadamente 20 euros. Espera, espera, espera… 5 minutos a 20 euros equivale afablemente a 4 euros el minuto. ¿Estamos locos? Pues eso.

Como ya tenía la cabeza en remojo, decidí quedarme (para más desdicha mía).

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Una en teoría va a la pelu para sentirse mejor y no para que le digan que tiene una mierda de pelo y que “me quedaré calva”.  Sí, he citado textualmente porque lo dijo textualmente. Aparte de hacerme sentir fatal y de querer venderme lo que no es, aprovecho para poner en relieve varias cosas.

Consejos para que no os tomen el pelo

1) Una peluquera no es una dermatóloga. De hecho, hay 5 años de diferencia (o más, según la especialización) entre el primero y el segundo, así que no permitáis que vayan de sabiondillos.

2) Tened claro qué es lo que queréis, porque como no sepáis exactamente el qué os van a hacer un estropicio. Los propios consideran una profesión muy “artística” y os pueden hacer el Guernica en la cabeza, o si el peluquero en cuestión es menos experimentado, un Miró.

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3) En caso que os hayan hecho un Miró, literalmente. Cosas como el pelo verde, el color amarillo canario, un corte más largo de un lado que de otro (no confundir con asimétrico)… Os recomiendo varias cosas.

3.1) La primera, la hoja de reclamaciones. En este puñetero país tenemos la manía de esperar sentados a que nos resuelvan los problemas. En otros, si no están de acuerdo con algo, lo dicen y santas pascuas. Así que reclamación.

3.2) No paguéis. Eso les jode bastante, como a todo Dior. Pero más jode que te hayan dejado el pelo del color de la espinaca y encima te hayan quemado el cuero cabelludo. Recordad que el cuero no se recupera así como así y que es posible incluso la formación de alergias en algunos productos químicos de cosmética. No es la primera vez que pasa ni será la última.

4) Nunca os fiéis de los peluqueros que recitan su currículum o que dicen tener un porrón de años de experiencia, porque está comprobado que eso es para esconder que no tienen puñetera idea.

Conclusión que saqué del caso: no vuelvo ni harta de mojitos a esa cadena de peluquerías. Vaya porquería. Y otra cosa. Si sois una empresa, recordad que lo principal es que el cliente se sienta bien.

Por ello es importante el tipo de gente y el perfil que contratáis. Ah, y otra cosa. Las que nos dedicamos a este superficial mundillo no lo vamos diciendo a los cuatro vientos al entrar en una tienda. De ahí que surjan maravillosos posts como éste.

Holaaaaaa, holaaaaa, holaaaaaa!!!!! Me echabais en falta? Pues vuelvo! Ya estoy aquí para contaros mi experiencia con el afterwork de Pink Ladies Party en la sala Luz de Gas de Barcelona. Legué una hora tarde, pero ya os aseguro que no me perdí nada de nada. Lo primero que hice fue ir a la pista de baile, porqué hacían desfile las chicas de Olémisfaldas.com!
He de decir que presencié dos desfiles de moda. Pero vayamos por pasos. El primero, me encantó. No por el hecho de ser desfile de moda, sino porqué las mujeres que desfilaban eran altas, bajas, curvy, con diferentes constituciones. Mujeres normales que te puedes encontrar perfectamente por la calle. No estoy hablando de niñitas jóvenes con exceso de ego. Las chicas que desfilaban eran mayores de 30, algunas tirando para 40, lo que me pareció un target de público genial, saliendo en toda regla del patrón al que tan acostumbradas nos tienen las marcas y de la que ya conocéis mi opinión al respecto.
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En la “fiesta” ( y lo pongo entrecomillado, porqué era más aburrida que el caminar de un mejillón) había manicuras y maquillaje gratis y un concierto de un chico del que no me acuerdo el nombre pero que tocaba muy bien. El batería tenía una maaaaarcha…. La cuestión es que después de beber un gin-tonic que me costó un ojo de la cara y medio riñón y con el que pagué la entrada de dos euros ( si, aumentaron el precio en las bebidas para cobrar, los muy majetes, porqué si no consumías no entrabas en el sorteo) me hice el recorrido turístico por la mini-sala. Por allí me encontré a Silvia. (de izquierda a derecha: gin-tonics, Olé mi niña, Planes de boda VIP) A parte de estas marcas también descubrí las bailarinas enrolladas, un zapato de emergencia que va genial para cuando los tacones te ponen el pie en el quinto Hell.
Me quedé gratamente sorprendida con los productos de Casual Fruit, fruta deshidratada sin conservantes ni colorantes, al más puro estílo Ferrán Adrià en el que una bolsa equivale a, por ejempo, una manzana.
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El segundo desfile, no tenía nada que ver con el primero. Todas palillos ( excepto una, que se veía que la habían metido con calzado para disimular) con unos taconazos del 10 y con mini faldas o shorts. Lo peor: la “blogger” que lo presentaba ( de la que tampoco me acuerdo del nombre) que no sabía ni expresarse.
Allí faltaba música, faltaba ambiente y una mejor organización.  Me fui con la sensación de haber perdido el tiempo. ( De izquierda a derecha: Yo y yo.) Ah, por cierto. Sabéis que llevaba en la bolsa rosa? No? Pues los tacones. No pude con ellos y me calcé unas manoletinas. Para lo que a muchas bloggers les parece antiglamouroso, a mí me parece práctico. Menos glamuroso y cutre es ir forrada de tiritas.

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Vestido: Primark
Bolso: Stradivarius