‘Blackfish’

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Documentary Blackfish

Este es precisamente el documental que las millonarias empresas de zoos y acuarios no quieren que veas. Y no quieren que lo veas no por el bien de los animales, sino por la pérdida de dinero que puede acarrear en sus abultados bolsillos. De entre todos esos delfines, focas, leones marinos, y otros animales, la película se centra en las orcas, de ahí el título de blackfish (pez negro, traducido literalmente al español).

‘Hay actualmente en el mundo 56 orcas mantenidas en cautividad, y el número va en aumento. España, junto a Francia y Rusia -con 6 orcas cada uno- son los terceros países con más orcas cautivas, después de EEUU (25 orcas) y Japón (7) y seguidos de China (5), Argentina (1) y Canadá (1). 21 de estas 56 orcas han sido capturadas de su estado salvaje.’

SOS delfines.org

El documental cuenta con declaraciones de los entrenadores de orcas como Tilikum, nacida en 1981, que ya ha matado a tres personas, la última mientras estaba cautiva en el SeaWorld de Orlando, en Estados Unidos. De hecho, la directora, Gabriela Cowperthwaite  comenzó a trabajar en la producción después de que Tilikum matara a su entrenadora, Dawn Brancheau en febrero de 2010. Dos años de investigación después, este controvertido film pudo ver la luz y estrenarse en el Festival de Cine de Sundance.

‘Durante dos años fuimos bombardeados por hechos terroríficos: informes de autopsias, entrevistados llorosos y animales infelices. Pero a medida que avanzaba sabia que teníamos la oportunidad de sacar a la luz algunas cosas que habían quedado pendientes de aclarar a lo largo del camino. Y todo lo que teníamos que hacer era contar la verdad’

Gabriela Cowperthwaite 

Pero SeaWorld no dio la cara ni accedió a hacer ninguna entrevista ni comunicado para Blackfish, y eso ya dice mucho al espectador del negro proceder de esta empresa, que empieza a oler a un tufillo desagradable,  al igual que muchas de España.

Un estudio de la neurocientífica Lori Marino afirmó que las orcas tienen un cerebro más desarrollado que el humano. Es curioso como el argumento del cerebro siempre ha sido una excusa para meter a los animales en cárceles, o simplemente, cazarlos o comérnoslos. Pero este último tema, no lo voy a tocar en esta crítica. Creo sinceramente que los espectáculos acuáticos son una auténtica aberración y que la gente que va a ver animales encerrados están, siquiera saberlo, promoviendo la industria de la explotación y el maltrato. Y no me estoy yendo de madre. Sé como actúa la comunicación y también que estas empresas siempre dirán lo que queremos oír con argumentos tan fútiles de que ‘ayudan a la preservación’, que ‘están bien cuidados’ que ‘tienen espacio suficiente’ o que en su ‘hábitat natural no sobrevivirían’, cuando muchos han sido capturados precisamente en su hábitat natural  y vendidos sin que ni siquiera nos enteremos. El último gran caso, por poner un ejemplo, fue el del delfín albino, que fue capturado y vendido a un acuario de Tokio por ser ‘diferente’. A sus compañeros se los comieron. Para que quede claro, los medios tienen parte de la culpa en ser los precursores e ir anunciando a bombo y platillo que hay un delfín que ‘cambia de color’. A la gente todavía le cuesta entender el porqué. Cuando mis amigas me pasaron la noticia me quedé pasmada. ¿Qué han hecho QUÉ? Al preguntarme el si sabía porqué cambiaba de color les respondí, sin pensármelo dos veces, que es gracias a su circulación sanguínea y a la emoción que siente en ese momento. No es un delfín rosa como han vendido algunas cabeceras, el delfín rosa que yo sepa, tiene el morro alargado y vive en el Misisipi y está, como todo lo que destruye el humano, en peligro de extinción.

Blackfish_Dogwoof_Documentary

Blackfish (2013) – (c) Magnolia Pictures

Dicho esto y dejando clara mi posición al respecto, tanto empresas como medios, nos recordarán incansablemente que mensaje quieren que cale en  la población, ya sea para hacer sentir bien con el precio de la entrada, o para crear una buena imagen de marca. Marca que por cierto, deseo que se vaya al garete. Reconozco que hasta hace tres años yo también visitaba zoos y acuarios. Tengo una cierta debilidad por los animales –excepto simios- y pensaba que así ayudaba a que éstos estuviesen bien y en condiciones. Pero no. El dinero va para los bolsillos de arriba. Ahora, si quiero ver animales, y puede que con los años me haya vuelto más radical, prefiero verlos en su hábitat natural, libres y no encerrados. Contratar expediciones o simplemente bucear y disfrutar de la biodiversidad de este maravilloso mar llamado Mediterráneo. Disfruto viendo las palomas caminando, con esas patitas monísimas que tienen, por la calle, mientras les suelto un ¡guapa! Puede parecer exagerado, pero me encanta lanzarles piropos y no comprendo porqué la gente les tiene tanta manía. No están sucias porqué quieran, sino por la mierda que hay en la calle. A esa gente les instaría amablemente que probasen a vivir sin techo tan solo una semana, a ver con qué aspecto acaban. Esa es otra lucha que tenemos pendiente: acabar con el tiro a pichón y con la matanza de palomas. Aquí en Barcelona, ciudad pionera en casi todo lo que nos echen, el tiro a pichón está prohibido, pero se siguen exterminando palomas, pese a haber anticonceptivos eficientes.

Pero voy a lo que voy que sino tiro por otros derroteros y como que no. La película muestra al espectador la cruel realidad de las cárceles –llamémosle por su nombre propiamente dicho- en las que viven las orcas: desde el estrés al que están sometidas, a los antidepresivos que les subministran para que no se vuelvan agresivas por el mismo estrés y frustración, al poco espacio en el que están reducidas para nadar, pasando por el peligroso cruce de seres y la separación de madres y crías a otro acuario por razones puramente económicas. Son atracciones que generan mucho dinero, y que por cierto valen más que una vida humana. Así que se les puede sacar rentabilidad. Como dije, las orcas no matan a sus entrenadores por ‘instintos asesinos’ sino por el estrés que les provoca estar en un sitio tan pequeño además del cloro de la piscina, de los espectáculos de la música alta y de la constante separación de grupos. Ellas están acostumbradas a nadar de 150 a 160 kilómetros en un solo día y a velocidades de hasta 56 Km./hora. Para que os hagáis una idea, a los entrenadores se les paga –mal, pero se les paga- por el trabajo, pero a una orca –ni a ningún otro animal- se le puede decir ‘venga Pepe, vamos a entrenar’ porqué no funcionan así.

BlackFish

Tilikum en el espectáculo de circo Blackfish (2013) – (c) Magnolia Pictures

‘En su estado salvaje, las orcas macho viven un máximo estimado de 60-70 años, mientras que las hembras pueden vivir 80-90 años y (siendo la media de su expectativa de vida de aproximadamente 30 años en los machos y 50 en las hembras). Un factor que contribuye a la mortandad causada por infecciones es la inmunosupresión que sufren estos animales cautivos debido al estrés crónico, la depresión psicológica e incluso el aburrimiento.’

España es el país europeo donde hay más cetáceos en cautividad, aproximadamente 90 delfines, 2 belugas y 6 orcas repartidos en zoológicos y delfinarios, según datos de SosDelfines. Yo tuve la oportunidad de ver a las belugas ya hace años, que están en L’Oceanogràfic de Valéncia, y las noté en su momento muy estresadas, llegando a chocar su cuerpo contra el cristal. Por su parte, el Zoo de Barcelona también quiere hacer una limpieza de cara en los medios, pero los activistas de SosDelfines sostienen que ‘el Zoo administra Valium a sus delfines para evitar que estos muestren comportamientos anormales’. Queda dicho.

Esta película, aunque algunos se quejen de su falta de contraste por las partes –faltan las entrevistas que SeaWorld se negó a hacer-, rebosa honestidad y cautiva al espectador, haciéndolo pensar más allá de una simple reflexión banal, mientras hace una magnífica crítica con fundamento a los parques que albergan animales en cautividad. Pero eso sí, el parque se encargó después de hacer sus 69 razones para no ver el filme. Supongo que me vendrá de mi faceta profesional, pero los discursos oficiales como que no me los trago, y menos si están tan mal justificados como estos. Porqué, normalmente, lo oficial está cargado de intereses y a menudo no se contrasta o no se permite contrastar lo suficiente, haciendo tragar al ciudadano un discurso utópico. El documental tiene mucho de periodismo de investigación y de exploración para entender a estos maravillosos animales. En estos momentos, me viene a la cabeza el maravilloso y elocuente documental de Jacques Perrin y Jacques Cluzaud, Océanos, en el que se necesitaron unos cuantos periodistas de investigación para grabar la parte dramática –y cruel- que ejerce el humano. El humano, el ser que más humanos y animales mata. Y también el más peligroso. La producción mezcla en el montaje vídeos promocionales y spots de SeaWorld, junto con noticias de la época y cortes de audio de la policía hablando de los sucesos –‘accidentes’, para la empresa- mortales. Para suerte del espectador, no se regocija en imágenes crueles y violentas. Orcas almacenadas en piscinas de 20 metros, sin estímulos, sin iluminación, sin casi poder nadar.

Blackfish - CINEMANÍA

Blackfish (2013) – (c) Magnolia Pictures

Una prueba de su estado mediocre se encuentra en las aletas dorsales caídas de los machos. Este hecho se debe al estrés y a las condiciones en las que viven. Es un efecto visible que el espectador del parque tiene delante de las narices y que nos negamos a ver. Yo lo busqué por curiosidad, porqué no recuerdo haber visto a ninguna orca en libertad con la aleta caudal retorcida en documentales, sólo en cautividad, y me encontré con este dato revelador. Según SosDelfines, ‘aunque los parques acuáticos aleguen que es normal que se doblen las aletas dorsales de las orcas debido a la gravedad, esto raramente ocurre en la naturaleza. En su estado salvaje, sólo se observa este fenómeno en el 1-5% de los machos de algunas poblaciones (y en ninguno en otras). Sin embargo, todos los machos en cautividad muestran la aleta dorsal doblada. Se conocen al menos 138 casos de incidentes agresivos de orcas hacia personas. Cuatro personas, tres de ellos entrenadores, han muerto a causa de ataques de orcas cautivas siendo los casos más recientes en 2009 en Loro Parque España y el 2010 en SeaWorld Orlando. En la naturaleza, raramente se observa agresividad entre las orcas’.

En esto también tiene que ver la endogamia que practican entre cetáceos: ‘los delfinarios tienden a hacer criar a sus hembras antes y más a menudo de lo que harían en la naturaleza y en ocasiones de manera endogámica. Como en otras especies de mamíferos, las hembras forzadas a criar en estas condiciones pueden tener problemas físicos que reducen su expectativa de vida. Esta práctica también pone en riesgo la supervivencia de las crías dado que las madres pueden no haber aprendido las habilidades maternales o no disponer de la madurez necesaria para criar a una cría con éxito. La endogamia también implica problemas de bienestar haciendo pasar a las hembras por el trauma emocional de perder a sus crías y poniendo asimismo en riesgo su vida. Para evitar la endogamia los centros intercambian animales entre ellos y por todo el mundo, rompiendo los grupos existentes y añadiendo tensiones sociales entre los animales de distintas instalaciones’.

blackfish magnolia pictures

Tilikum agarrando a su entrenador por el tobillo y llevándolo al fondo de la piscina Blackfish (2013) – (c) Magnolia Pictures

Por poner un ejemplo de programa cruel y mezquino, en parrilla televisiva tenemos actualmente Vaya Fauna, de la Mediaset de Berlusconi, dónde los animales son el circo, dónde para que puedan actuar les arrancan los dientes, y las uñas, lo único que tienen para defenderse. Dónde no importa su sufrimiento. Ya adelanto que la única forma de que ese programa no se emita es que baje en picado la audiencia. Para ello se ha creado el hashtag #ApagonVayaFauna, por si le interesa colaborar al  apreciado lector con una buena causa. Por cierto, hace unos días se declaró Cataluña, la primera comunidad española que ha prohibido los circos con animales.

Como anécdotas, John Lasseter y Andrew Stanton, directores del estudio Pixar, vieron Blackfish y hablaron con su directora. Les afectó de tal forma el documental que el final de la película Finding Dory (prevista para 2016) fue modificado. Incluso el director de Jurassic World, Colin Treverrow dijo en una entrevista en Empire que ‘Blackfish fue una gran influencia en la película. El comportamiento del cautivo Indominus Rex, se basa en el comportamiento de Tilikum en cautiverio’.

Blackfish, es un documental que muestra a qué están sometidas, como esclavos, las orcas. Mientras se espera que A Fall From Freedom otro, documental que muestra la pésima calidad de vida de los cetáceos en los acuarios de todo el mundo, haga su efecto. Es una película que llama al activismo y que creo, se debería empezar por poner en las escuelas.  Un documental revelador, rompedor y necesario, que ya advierto, no va a dejar a nadie indiferente.

5/5

★★★★★

Puedes ver la película en: http://blackfishmovie.com/

O difundir, que es gratis.

O firmar, que también lo es: https://secure.avaaz.org/en/petition/SeaWorld_Blackfish_Free_Tilikum/?cDvqojb

Más información (fuentes):

SOS Delfines: http://sosdelfines.org/orcas

Morgan Libre: http://www.freemorgan.org/

Killer Controversy: Why orcas should no longer be kept in captivity: http://www.hsi.org/assets/pdfs/orca_white_paper.pdf

The orca project: https://theorcaproject.wordpress.com/

The deadly history of captive killer whales: http://www.orcahome.de/deaddied.htm

The case against Marine Mammals in Captivity: http://www.humanesociety.org/assets/pdfs/marine_mammals/case_against_marine_captivity.pdf

IMDB, Filmaffinity

Imágenes: Web oficial, Cinemanía, therellimzone

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