Latest Posts



Si quiero leer un texto sobre feels me leo un fanfiction que seguramente estará mejor escrito. 

Cariño cuanto te odio Sally Thorne (the hating game) portada
Mierda va
Novela llena de clichés y machismo hasta el tuétano. La relación amor odio, con personajes completamente frívolos, insustanciales. Básicamente se puede resumir en chica cree que odia a chico pero se acaba enamorando, follan hay triangulo amoroso desinflado y terminan juntos. Les acabo de ahorrar 327 insufribles páginas.

El marketing editorial lo vende con que es una ‘novela de humor’ y ‘romántica’. El humor no se lo veo por ninguna parte. Debe ser que ya no tengo el chichi pa’ farolillos a cierta edad. Y lo romántico es muy discutible puesto que se basa en relaciones de poder, celos y control. Una novela tan tóxica como llana y olvidable.

Pero ¿de qué va el tinglao?

Pues de tía bajita y mona que trabaja en una editorial como ayudante de dirección llamada Lucy y que odia al otro ayudante de dirección un tío alto y guapo llamado Josh. Ambos trabajan en Bexley&Gamin una editorial fusión. Lo que no sabe Lucy (y cito textualmente el eslogan de portada) ‘es que del odio al amor hay un paso’.

Si hay un resumen coherente de personajes en lo que refiere a esta novela es este: gilipollas ella, gilipollas él. La trama, si es que a eso se le puede llamar trama, es lineal y soporífera. De hecho, al libro se le pueden quitar más de la mitad de las páginas y quedaría tal cual. Debería haberme olido algo mal cuando ya en la sinopsis te enteras de que la baja es ella, él alto, y no al revés.  
'Sentado frente a mi está el ayudante de dirección del señor Bexley. Su secuaz, su fiel criado. La segunda cosa que hay que saber de mi es es esta: odio a Joshua Templeman' (p.8)
Pues vale. También nos enteramos que la prota tiene 28 años y me parecería genial que lo odiase si no fuese porqué es completamente imbécil. ¿Y porqué? Pues bien. Para empezar él la llama 'Fresita' un apodo denigrante que usa por el simple hecho que los padres de Lucy tienen una plantación de fresas. Ella odia que la llame así. Bien. Guay. Después está el tema de los jueguitos sin sentido que se traen tipo 'aguantar la mirada el uno al otro o denunciarse a recursos humanos’. Ella lo odia. Ténganlo presente. Lo odia hasta la página 20 en la que encontramos lo siguiente que ya da una maravillosa idea del potaje:
'(refiriéndose a Joshua) tiene una mandíbula recta y viril'
Dior. ¿Porqué no he tirado este libro a la basura al leer esto? Pues por el 'a ver si es tan bueno como dicen'. Atentos que la prota tarda dos decenas de páginas a fijarse físicamente en el que en teoría odia. Muy lógico no es.

En la página 51 ella tiene un sueño erótico con él. Algo muy raro si odias a alguien. Y en la página 66 ya se están dando un buen magreo en el ascensor. A las 100 páginas él se queda a cuidarla a ella porqué ella se encuentra mal. Que alguien me lo explique. Sigo al trapo.

Pasemos a la escena en la que ella se pone enferma y él la cuida tan sacada de soujo nipón.  A parte de la escenita de 'me quedo a cuidar a la chica' tan fuera de lugar, Josh llama a su hermano médico a las tantas y con el que no se habla (porqué básicamente Josh es un capullo al que romantizan) para que le eche un ojo a Lucy. Porqué Lucy lo de cuidarse sola y tomarse la medicación para la fiebre no tal. A ella la tienen que ayudar. Yo de esto no comentaría nada si el tal Josh no fuese un imbécil, pero como tiene un tufo a telenovela que no se lo aguanta pues lo digo y me quedo tan pichi.

Después de ese drama febril por intoxicación alimentaria/resfriado que pilla Lucy y en el que Josh llama a su hermano para que la visite y su hermano le dice algo tipo 'oooooohhh muy bien, deberías haber sido médico como yo' solo por haber tapado a la muchacha y haberle dado unos gelocatiles, (algo que sinceramente es un insulto al colectivo sanitario) llega la próxima. Porqué en la página 121 nos encontramos con la siguiente tontá:
'Contemplo el techo y reconozco ante mi misma está verdad asombrosa. No odio a Joshua Templeman.'
Lo asombroso es que en un alarde mío de infinita paciencia haya enviado este libro a Marte de una patada. 121 páginas tarda en darse cuenta que siente algo por él. Odiarlo no lo odia mucho. Y precisamente después de que él la haya ‘cuidado’. ¿Qué raro, eh? Lo dicho, sacado de un manga.

Después el lector se entera que Danny, el chaval que va detrás de Lucy, la ha estado llamando mientras ella estaba enferma y ¿adivináis la actitud de Josua? Efectivamente, no le ha pasado los mensajes. Sí señor. Le pilla el móvil, lo chafardea y no le cuenta a Lucy que otros la han llamado porqué está celoso. Meeeeeec. Relación tóxica y machista a la vista. Si antes ya tenía los farolillos de alarma encendidos con el libro, ahora soy un faro con bombilla industrial de 100W . Pero aquí no acaba la cosa porqué esta novela cumple el cliché de lo mal aceptado como romántico: protagonista tonta del bote que se menosprecia a si misma en pos del tío, tío controlador macho y fuerte, y un 'amor' heteronormativo. ¿Y que le dice Lucy a Josh para agradecerle que la haya cuidado?
'Limpiare tu apartamento. Seré tu esclava durante un día entero. Te...prepararé un pastel' (129)
A lo que él responde.
'Estate calladita, Lucinda.'
Denme un segundo. Echo la pota al váter y vuelvo con ustedes.

En la página siguiente encontramos otro ejemplo de celos nada romántico. Les cuento, el tal Danny (ese que va detrás de Lucy) queda con la prota en una cita. Cuando Josh se entera de ello suelta:
'-La mayoría de los chicos intentan un beso en la segunda cita' (130)
Hola perla, mira, qué tal si dejas de meterte con quién sale ella o deja de salir, que a ti no te incumbe. Pero no contento con meterse en la vida privada de la protagonista y lo peor, pensarse que tiene derecho a ello por un calentón de ascensor le dice:
'Hazte un favor a ti misma y quédate en casa esta noche. Tienes una pinta horrorosa.' (131)
Un café caliente. El mismo que le tiraría por encima a la autora.
¿Te ha pedido ella opinión sobre su físico? ¿Sobre su vida? Pues te callas la boca. Esto estaría genial si Lucy no se le cayesen las bragas cada dos por tres y le enseñase el dedo corazón, lo mandase a Lucy es ABSOLUTAMENTE gilipollas como buena protagonista de novela romántica y dos páginas más allá encontramos lo siguiente:
tomar por culo y le dijese que es un tío mierda y que volviese a la cueva de dónde ha salido. Pero no.
'Ahora está muy cerca de mí. Quiero conseguir ese jabón que usa, sea cual sea. Guardaré una pastilla en el cajón superior del aparador para perfumar mi lencería. Noto que empiezan a arderme las mejillas. (...) observo los fuertes tendones de sus muñecas. Advierto por primera vez que tiene en la parte interna del brazo esas venas hinchadas típicas de los hombres musculosos'. (133)
Dior, dame paciencia, porque como me des un bazooka este libro lo flipa.

Después de ese momento zen musculitis, deciden jugar a un 'juego O algo así'. Al principio flipé un poco. Y es normal, porqué se han saltado el punto. Con dos pares. La cuestión es que ese nuevo juego (esto parece una mención ya a 50 defecaciones de Grey) consiste a liarse. Pues vale. Pues muy bien. Sería genial si cada uno se liase y fuese liberal con la sexualidad del otro pero volvemos al ser controlador (y romantizado) del protagonista masculino que le suelta:
'No puedes esperar que me porte como un buen chico cuando entra en la oficina otro hombre, te da un beso y te regala flores. No es así como funciona este juego entre tú y yo'.
Porqué él tiene que ser un machote. Un cuñao. Marcar las reglas. Unga unga.

Y la ciruelita que colma el pastel: 'Él está tratando de ocultar que tiene una erección de dureza extra.'

Me pregunto si hay un barómetro para erecciones y la autora se ha dedicado a estudiarlo y a contabilizarlo. Además dureza ¿como qué? ¿Como hormigón? ¿Si le lanzas una losa de hormigón la cebolleta se mantiene recta? ¿Como una prensa hidráulica? ¿Si la pones en medio no se abolla? ¿Y extra? ¿Es como los chococrispis que ahora llevan extra de fibra?
'Ya lo creo que participaría: tanto que al día siguiente no podrías caminar derecha' (135)
Ah. Era eso. Qué decepción. Seguimos con el unga unga de cavernícola unineuronal. El tal Joshua no ha pensado que a lo mejor es él el que no va a poder caminar? Yo informo a la autora que hay unos juguetitos que van a pilas y tienen diferentes velocidades e incluso lucecitas. Por eso de dejar de lado el cuñadismo y dejar de centrar los libros en un espacio tan sexualmente oprimido.

Pero como buen macho alfa se tiene que sentir legitimado por su virilidad cebollil porqué en eso va su autoestima, que es frágil, como una caja de copas de cristal. Atentos.
'El juego o algo así no volverá a comenzar hasta que me digas que nadie besa como yo. (...) Si besarle a él (Danny) no resulta tan bueno como besarme a mi, no puedes volver a besarle.' (136)
Este tipo de control y relación tóxica no sólo se da en que el protagonista masculino tiene que fomentar una masculinidad tóxica (es dañino para hombres y mujeres de igual forma) sino que es un tipo de estándar que se normaliza cuando no lo es. Una relación romántica no puede estar nunca basada en relaciones de poder. Pero no sólo encontramos machismo en ese personaje sino que el jefe de Josh le dice a Lucy que 'debería sonreír más'. Y la pava se queda otra vez callada. Y lo acepta. Pava durante todo el libro, no es extraño encontrar que llega a un punto que es de traca. Véase.
'Muerde, mastica, traga, y yo tengo que mirar para otro lado porqué resulta tremendamente sexi, la verdad sea dicha'. (138)
Lo ve masticar y se le caen las bragas. Lo ve hacer cualquier cosa y también. Tremendo es que pongan a este libro como una maravilla con la de idioteces que hay y tengan los cojones de haberlo publicado. Por si alguien más duda del marichulismo imperante:
'Esto no es un favor que tu me haces (él a ella sobre el sexo). Es más bien el mayor favor que vas a hacerte a ti misma'.( 139)
En resumen, él opina como va vestida, si puede o no salir, con quién debería salir, a quién debería besar y también lo que debe hacer con su cuerpo. Y esto está escrito por una mujer. No me vengan con que ella también le responde, porqué ella no deja de ser una pavisosa que no funcionaría ni con aire de gasolinera y él un puto controlador.

Después de quedar con Danny, ella no siente chispazo después de morrearse y suelta sobre el chico:
'Una cena carísima a cambio de un mal beso'.
Pava, tonta, y machista. Lucy, coliflor, acelga, animalillo del bosque: TÚ NO LE DEBES NADA A UN TÍO. No eres un objeto. No eres un trueque. Ha pagado porqué él quería y no tienes que follar a cambio. De nada.

De hecho, se pasa todo el libro diciéndose a ella misma que es ‘patética' pero que qué maravilloso es él, en cambio. Tipo:
'no pienso entrar en el edificio (para ir a buscar a Josh). No soy tan absolutamente patética'. 'Quizá nunca me ha odiado: quizá siempre me ha deseado'
Y por eso te ha puteado durante meses. Porqué te ama. Súper empoderador. Magistral.
Después de eso él le manda un mensaje que pone:
'dónde estás? Lucinda, me estoy enfadado'
Controlando otra vez. Sólo le falta decir que la va a encerrar en casa sin ver la tele. Pura mierda. Acosador, controlador y violento.

Pongo una imagen de libros bonitos. Este no lo es.
Cuando se encuentran, después de que ella haya tenido la cita, como buen marichulo él le dice 'él no es suficiente para ti'. Porque él decide lo que es bueno o no para ella. Ella no decide una mierda, y ante tal elogio, se le vuelven a caer las bragas al suelo porqué él es tan guapo que 'el impacto de su belleza resulta casi aterrador desde tan cerca'. (150) Para luego proseguir con 'su piso es masculino y oscuro'. Los pisos tienen género. Perfecto. No lo sabía. Y yo que pensaba que el género era lo que quedaba entre las orejas. Pero el súmmum de la idiotez que nos muestra la autora es este absoluto despropósito sobre un tema del que no se debería ni hacer broma. Pongan la oreja:
'Dejo escapar un suspiro entrecortado. No voy a ser violada. Nadie calienta agua antes de forzarte, salvo quizá en los tiempos de la Edad Media'. (152)
El clásico de lo romántico es hacer chistes sobre violaciones. Porqué ya se sabe que lo peor que le puede pasar a una mujer es que sea violada. En fin.También vemos que el piso de un machote tiene que ser de machote. O como deja bien claro la autora:
'El cabezal marrón oscuro, lujosamente tapizado de cuero, impide que el conjunto resulte femenino'.
Madre mía y si por ello se nos vuelve homosexual qué?!?! Él es demasiado machote para tener algo que pueda ser femenino. Porque, hay que recordar (y sino nos lo recuerda la autora en boca de su protagonista) que
'Los arcos de músculo de sus hombros se sostienen en suave equilibrio sobre unos bíceps curvados. Las articulaciones del codo con la muñeca parecen artilugios de una sofisticada ferretería' (157).
No, si te parece, después de los hombros, hay un tentáculo de calamar, no te jiba. Estoy de los músculos, de los ojos azules y de lo guapo que es el tío hasta las narices, mientras ella se define como 'patética'. Lo de compararlo con una ferretería es una analogía tan mediocre que ni la voy a comentar. Pero cuidao, que cuando se empieza a decir gilipolleces, no se puede parar. Es un nonstop. Como un partido de tenis. Una detrás de otra. Atentos a la cita:
'-Estaba pensando en lo grandote que eres.
Miro nuestras manos entrelazadas. Él acaricia mi palma entera con su pulgar. Cuando volvemos a mirarnos, sus ojos se han oscurecido un poco.
-Encajaré contigo a la perfección' (157)
Súper romántico. Pues al final si que va a tener que ver con algo de ferretería. O con una estantería de Ikea. Ahí, intentando encajar las piezas con la llave allen y haciendo malabares para encajarla en ese rinconcito. De ahí a un modelo FJÄLKINGE hay un paso.

Otro motivo que me hizo saltar las alarmas con este libro y su indudable (y más que demostrada a estas alturas) dosis de machismo fue lo siguiente:
'Me ducho y me maquillo, lo cual es absurdo. ¿Por qué rociarme el escote de perfume?¿Para qué ponerme los tejados buenos? Aquí no hay nadie que pueda verme, u olerme.' (171)
Que a estas alturas tenga que explicar que las mujeres podemos maquillarnos, ponernos ropa chula y perfume PORQUÉ NOS DA LA GANA y no para un tío es muy fuerte, a la par de que un ejemplo tácito de lo mucho que nos queda por luchar por la igualdad. Que tenga que encontrarme esta mierda en un libro que se supone 'romántico' en pleno siglo XXI sin que 1) la editorial le haya puesto el freno como bueno despropósito machista que es y 2) la autora y gran mayoría de las lectoras de esta novela lo vean como normal y no se señale, dice mucho de lo interiorizado y normalizado que tenemos conductas, ya citadas anteriormente, que no son para nada normales y que no deberían estar interiorizadas. Las mujeres no pensamos sólo en tíos. Tenemos vida más allá. Hablamos de más temas. No me sirve lo típico de que es ficción y es romántico, porque lo que hacen este tipo de novelas es reproducir un patrón dañino.

Tampoco es ni medio normal que ella lo describa así:
'Su sudor huele a lluvia y a cedro, y deja también un ligero cosquilleo a pino en mis narinas.' (174)
No es sudor, es J'Dore. El sudor, huele a eso, a sudor. No me jodas que ahora el sudor huele a Ambipur Bosque Fresco.

Y sigue:
'Su clavícula encaja a la perfección bajo mi pómulo. (...) Llena un vaso y yo pego la oreja a su cuello para escuchar cómo traga'.
Maravilla. Qué romántico, qué todo. Ni en First Dates, oigan. ¿Me explican qué coño tiene de romántico el escuchar tragar a alguien? Por si no ha quedado claro que el tío es musculoso, guapo y alto nos lo vuelve a repetir. Porque sí, si no queda claro eso, se va a tomar por culo todo el libro.
'Como una piña musculosa. (...) Una musculosa porción del hombro'. (176)
Las piñas ahora hacen pesas. Son culturistas. Se ponen hasta el tallo de hormonas y es probable que paguen la matrícula del gimnasio a toca teja. Si ve usted una piña corriendo en la cinta, por favor, no le pregunte nada, que se las apiña muy bien.

Dos páginas más tarde, es decir, en la 178, hace la misma referencia. Teniendo en cuenta que la autora debe pensar que sus lectores son completamente gilipollas, repite. Como las natillas.
'Me impulsa a apoyarme en él. La parte media de su espalda es un rincón ergonómicamente perfecto para ocultar mi cara'. (...) Al pegar la mejilla a su pecho, noto cómo su calor irradia hacia mí.'
Ah, pero ¿no era una piña? Las piñas no calientan a no ser que las metas al microondas. Entonces, ¿es una piña calentada al microondas? A qué temperatura la habrá puesto? Cuantos minutos? Se le han deshecho los músculos con el calor? Qué siente una piña? Qué piensa una piña? Le gusta el mito de la caverna a la piña? O prefiere leer a Belén Esteban? Una piña es una piña y un calabacín un calabacín? Es la piña la que quiere que sea el alcalde y es el alcalde el que quiera que sea la piña el alcalde?
'Tomo un poco más de helado. La cuchara de roza con mi lengua en un contacto que resulta obsceno. Su lengua, mi lengua. Lamo la cucharita y él me observa en silencio.(...)
-Doctor Josh...Habrías sido un médico muy sexi. (...) y noto que se me empiezan a erguir los pezones. (...) Es una situación tan sexi que estoy segura de que se me acelera el ritmo.’ (180)
Enga, un abrazo a los compañeros de la Facultad de medicina y a todo el colectivo sanitario. Y no, no te mamas seis de carrera, entre dos y cinco años de MIR, más otros tantos de especialización extra para que sexualicen tu profesión de esta manera. De hecho, poco tiempo te da de respirar en un hospital. Ni siquiera da tiempo de cagar. Erótica pura. Lee esto Casanova y se limpia el orto con las páginas de la novela. Añado que a esta señora se le erguen las tetas con un soplido. Tú le soplas y puedes rayar parmesano en ellas. Es genial para ponerlo en la pizza. El parmesano, no las tetas de la señora. La pizza es sexi. Mogollón de erótica. Esta escena no.

La autora, en un afán de demostrar que en tema de medicina sabe mogollón, más que un cuñado en nochevieja, lo peta. Recordemos que el prota, Josh, estuvo en primero de medicina y por eso, sabe darle un gelocatil a Lucy, taparla con mantitas y tomarle la temperatura con el termómetro. Un machote. De ahí, a hacer intervenciones a corazón abierto hay un pasito.Y por supuesto, el pobre está traumado. Porqué todos los cabrones tienen que estar traumados para así justificar que traten mal a los demás. Les pongo en situación. Se ve que el padre de Josh, nuestro machote, quería que estudiaste medicina, cómo él. Durante unas vacaciones él:
'Acompañaba a algunos médicos que debían de estar demasiado exhaustos para decirle que no. Pero, una tarde, me da una palmada en la espalda, me presenta al médico forense y nos deja solos.’ (182)
¡Claro que sí, hombre! Tu te vas a un hospital y dices: 'mira que me he traído el churumbel y a ver si podéis cargar vosotros con él en vacaciones, que va para médico'. Así, sin placa identificativa, ni nada, a pasar visita a los pacientes. No puedes acompañar a un médico si no estás autorizado por una universidad (prácticas) u organización. Se nota que se ha informado.
'Me incorporo con dificultad y me apoyo en él. Mi cabeza se adapta fácilmente al hueco perfecto de su cuello. No hay duda: encaja conmigo por todas partes.' (183)
Hola, estantería.

Este libro enseña a odiarnos entre nosotras. 
El plato fuerte viene ahora. Cuándo Lucy considera que toda chica que se le acerque a él es 'una zorra afortunada'. Porqué qué mejor que ver a otras mujeres como rivales y enemigas que te van a quitar al tío. Perpetuando el patriarcado. Bravo.
'Yo estaba sentada enfrente, mirando cómo tapaba el sol por su cuerpo como una marea, y aspiraba la fragancia de la tela que iba calentándose sobre su cuerpo' (187)
Repite dos veces la palabra 'cuerpo' en una misma frase porqué el diccionario de sinónimos lo tenía muy lejos. Un ejemplo tonto que sirve como demostración de calidad narrativa de Sally Thorne.
'Él se arquea hacia mí. Su erección me presiona de tal modo bajo la pierna que me duelen los tendones de la corva'. (189) Y por sin no nos habíamos enterado, repite en la misma página: 'Joder, estoy muy excitado'
Pura poesía. Se ve que es una piña con músculos y taladro.

Después vemos como se describe la propia protagonista, como cliché femenino con patas de lo que debe ser una mujer:
'Soy una buena chica. La dulce criatura a la que todos adoran. Siempre servicial y dispuesta a complacer.’ (193)
Qué puto asco me da. Porqué oye, te tienen que adorar. Todo el mundo te tiene que adorar, porque tu ego depende de ello. Vaya mierda de personaje.

¿Siguen pensando que la autora no trata de imbécil al lector? Arreen como la prota vuelve a describir al maromo.
'Nunca en mi vida he visto a un hombre tan guapo en persona. Todo él resulta una gozada. Rebosa clase, lujo y excelencia. Cada una de sus partes está diseñada y mantenida a la perfección. No puedo creer que haya malgastado todo el tiempo en otras cosas en lugar de dedicarme a admirarlo'. (217)
Y unas páginas más allá, encontramos:
'Una farola me ofrece una preciosa imagen congelada de un bulto duro y prononciado.' (224)
Lo que hace pensar que al protagonista masculino le salen bultos como a un adolescente granos.

Véase:
'El remueve las caderas. Noto la prueba de que me quiere, firme durísima, contra mi cuerpo.' (228)
Si lo dejas así, lo puedes usar de perchero, y es maravilloso en Navidad, porque viene con dos bolas incluidas.

Siguiendo con el tema, hay que recordar que es 'un hombre guapísimo, de una belleza inhumana' (229) y que 'sería capaz de asesinar por unas pestañas como éstas, pero parece que la naturaleza siempre se las otorga a los hombres más masculinos' (233).

Para esta afirmación la autora ha seleccionado una muestra de población varonil, y cumpliendo la base del método cuantitativo, ha ido analizando señor a señor, ella misma. Pestaña por pestaña. Después ha estudiado lo muy mucho machote que son en función de los 'unga, unga' que ha eructado cada uno.
'-Nadie sería tan masoquista como para casarse conmigo.
Yo le defiendo con cierta indignación.
-Alguna estaría dispuesta, seguro. Eres absolutamente despampanante. Un tipo cuidado, alto, musculoso. Y con empleo. Y con un buen coche. Y con unos dientes perfectos. Vienes a ser lo opuesto de la mayoría de chicos con los que he salido. (234)
Y un cabrón celoso y controlador. ¿Quién no querría salir con alguien así? Los celos son otro proceso que en este libro se dan como normales y que son tóxicos.
'Imaginármelo dando placer a otra es demasiado para mí.
-Por qué no?
-Me pondría celosa -refunfuño.' (236)
Porqué sí, en una relación los celos son normales, al igual que el control. Ella se lleva la palma por gilipollas pero él se la lleva por machista.
'Por eso no tengo novia. Todas acaban dejándome por un chico amable.'(236)
Eh, pero que sea un capullo no tiene nada que ver, ¿eh? Pobrecillo.
Y otra cosilla. Si uno de tus personajes tiene que ver con la medicina es importante informarse mínimamente.
'Mi madre era cirujana, corazón y transplantes principalmente'. (237)
Hay que joderse. Lo explico por si alguien se pierde y da esta mierda por buena. Un trasplante de corazón lo hace un cardiólogo, que es un médico/cirujano especializado. Sí, los médicos se especializan por sectores. Y añadir 'y trasplantes' como si un cardiólogo pudiese cambiar, yo qué sé, unos pulmones, un cerebro o un riñón como quién monta un puzle, es una absoluta falta de respeto. A la autora se la peta todo eso y prefiere ofrecer un producto mediocre en el conjunto de sus facetas.
'Nunca le había visto tal cantidad de piel: una piel dorada e impecable, que irradia salud. Las líneas de sus clavículas y sus caderas constituyen un marco impresionante. Entre medias, hay una serie de músculos individuales, cada uno de los cuales representa un objetivo cumplido: una casilla marcada. Los pectorales son planos y cuadrados de contornos redondeados. La tersa piel del estómago ciñe esos músculos.Josh plancha la camisa y todos los músculos se mueven a la vez. Sus bíceps, y también los músculos de la parte baja de su abdomen, están surcados por ese tipo de venas tan descaradamente masculinas. Sus caderas dibujan unas crestas que apuntan hacia su ingle.' (238)
¡Qué forma de narrar! ¡Qué belleza! ¡Qué precisión! Lo ve Gustavo Adolfo Bécquer y le baila una jota en los morros. Voy a potar. La obsesión que tiene ella con él no se reduce ahí, en un momento dado, ella me pregunta: '¿Quieres que lo rebaje un poco? (el color del pintalabios)’ (239). Porqué claro, a lo mejor no le parece bien el tono que llevas y lo tiene que decidir él. Incluso llega al punto que ella escoge un color de vestido porqué 'combina con las paredes de su dormitorio' (240). E insulta a otras mujeres refiriéndose a que 'todas esas mujeres estúpidas que no saben cómo tratar a un hombre como es debido' (241).

Por supuesto llega el brillante momento en que él, le presenta a sus padres. Y cómo lo hace no tiene desperdicio:.
'-Esta es Lucy Hutton. Lucy, mi madre, la doctora Elaine Templeman' (242)
Llama 'doctora' a su madre. Algo raro es. Tu no vas llamando a tus padres por su profesión. Esto es tipo: Hola, mira, aquí la física nuclear condensadora de supositorios de neutrones, ¿qué tal? Pero es que la madre es igual de perla que el hijo porqué responde:
-¡Lucy, al fin! -Exlqma sobre mi pelo. Luego se aparta y me estudia- Es preciosa, Josh. (242)
Josh, te has comprado un perro muy mono, Josh. Un jarrón precioso. Y sin conocerla ni nada, pa qué? Si lo que importa es que sea mona. Y de qué van a hablar dos mujeres en una boda? Pues de tíos. Estereotipo? Eso qué es? Se come?
'(Lucy refiriéndose al catarro) tuve mucha suerte de que sus hijos me ayudasen a superarlo' (243)
Era un catarro, no la fiebre amarilla. Suerte de los caballeros de la brillante armadura porqué sino ella no se habría podido tomar el gelocatil solita. Nuestra protagonista también tiene una visión un tanto absurda del matrimonio refiriéndose como 'es algo totalmente primario. Él lleva mi anillo. Es mío. Nunca será tuyo'. (246) Claaaaaro. No, si las tías estamos constantemente fijándonos en los tíos. Siempre. Y claro, esa posesión se tiene que ver. Esto nos lleva otra vez al tema de que a la autora le parece que las mujeres somos enemigas entre nosotras y no vaya a ser que le robemos a otra la posesión más preciada, que es un marido /novio.

Tampoco nuestra prota tiene problema en que la utilicen como un jarrón: de decoración.
'El hombre que me ha odiado durante tanto tiempo está exhibiendome ahora y atrayendome hacia sí. Cuando volvemos adentro, me besa en la sien. Acerca los labios a mi oído y me dice que estoy preciosa. Luego me hace girar noventa grados y me presenta a otro grupo de parientes. Me sigue exhibiendo.' (248)
Perrito, perrito bonito. Toma la chuche y sigue moviendo la cola.

Y cuando Sally Thorne no está con eso, vuelve a dejar claro que no tiene ni jota de medicina. Yo qué sé, una búsqueda rápida en Google o algo. Pero no. Nos deleita otra vez con algo que me dejó con cara de pez.
'Las grasas saturadas y las grasas trans, una vez en las arterias, ya no salen de ahí. A menos que tengas un atraque cardíaco' (254)
Según la autora, con una parada cardíaca, las arterias se limpian ya de grasas saturadas? Es más, tiene que ser un paro cardíaco? Porqué también puede desarrollar en otros tipos como, yo que sé, se me ocurre, la diabetes tipo II, y otras enfermedades. También hay que tener en cuenta que hay varios tipos de grasas y que hay que comerlas porqué el cuerpo no las genera por sí solo. Eso también se lo pasa por el forro.

En este sentido de complexión médica de la que la autora es una auténtica crack aparece la ciruelita del pastel. Es tan total pro que usa frases como 'siento una punzada en el plexo solar'. En vez de decir en el estómago. El estómago y el plexo solar no son lo mismo. Alias, para que lo entienda todo el mundo, con plexo solar, se refiere al abdomen. Generalizándolo. Porqué en realidad, el plexo solar es una red de neurotransmisores que rodea la arteria aorta y en la que se combinan fibras de los sistemas simpáticos y parasimpaticos. En otras palabras, queda muy bien usarla en una novela pero cuando tienes idea de lo que es. Sino, te la ahorras. Tú ahorras neuronas, y yo me ahorro tener que explicar porque tu novela es una mierda.

Siguiendo con el tema romántico, el prototipo cliché de 'tú eres la chica que ha fundido al hombre de hielo' (255) y vamos a odiar a todas las mujeres que se acerquen a mi machote. Porqué a ver si me lo van a quitar. Y a las que no se acerquen también, por si acaso.
'Salieron un año entero. Seguro que se han acostado juntos. Esa rubita esbelta e inmaculada ha dormido en su cama. Lo ha besado en la boca.' (256)
La culpa es de ella. Él no tiene nunca nada que ver con el sexo. Él sólo pasaba por ahí. Claro que lo de estar celoso de cualquiera también es muy machote. Por ejemplo, ella se aparta para responder a una llamada de trabajo, y después él la sigue:
'Veo a Josh reflejado en la ventana, por encima de mi cabeza, y doy un respingo. Él me quita el teléfono de la mano y mira el identificador de llamada.
-Soy Joshua. No vuelvas a llamarla. Sí, hablo en serio.-dice. Cuelga y se guarda el móvil en el bolsillo.
-Eh. Dame mi teléfono.
-Ni hablar. ¿Era con él con quién tenías que hablar a escondidas?-La expresión de sus ojos se vuelve oscura y acerada. (264)
Repetid conmigo. Los celos son tóxicos. Ser controlador no es amor. La violencia no es amor. El acoso no es amor. La invasión del espacio privado y personal no es amor. NO ES AMOR. NO ES ROMÁNTICO. NO ES SALUDABLE.

Romantizar eso es ser irresponsable, como autor, como persona, como ser humano.
'El problema con Josh es que aún cuando está furioso, sigue resultando delicioso mirarlo. Tal vez incluso más que en condiciones normales. Todo él concentrado en el brillo oscuro de los ojos, en la tensión airada de la mandíbula. El pelo alborotado, la mano en la cadera tensando la camisa azul. Con lo cual a mi me resulta un poquito más difícil estar enfadada con él.' (264) (...) ¿Qué llevas puesto? Ese tipo se la está buscando de verdad. La expresión de su rostro hace que me pregunte si yo también me la estaré buscando. Me sitúo por ssi acaso detrás de un sillón.’(265)
Arranques de celos, ataques de violencia súbita muy normales. Y lo peor, ella se pregunta si va a ser víctima en su propia piel de esos ataques. Es horrible. Y como se justifica el ser así? Pues con un trauma. En este caso el trauma es de que su padre nunca le ha aceptado.

Por supuesto después de todo eso ese ataque de celos y violencia y esa tremenda confesión traumática, follan. Durante 11 páginas. Sí, repito. Follan durante 11 páginas. Y por supuesto, encontramos flores, perlas de esas a las que los tiene acostumbrada la autora tipo:
'-Eres enorme. No sabes como me excita.
-Y tú eres diminuta. Lo cual me hace pensar en todas las maneras que tendremos que encajar. No pienso en nada más desde el día que nos conocimos.’ (273)
Romanticismo puro. Ya no hablemos de que Thorne tiene un gran léxico, una gran materia prima de vocablos que se repiten insaciablemente tales como encajar, sexi, músculo y perfección. Y que efectivamente, el sexo empieza y acaba cuando a él se le empina y se le afloja.
'Agarro su miembro duro e intrigante' (278)
Para eso mejor titular el libro como ‘historia de un miembro duro e intrigante’ (ideaca de Meg, de El cuervo de alas rotas) o imaginando a la protagonista diciendo ‘ohhhh, esto es un pene? Pensaba que era un freno de mano’ (ideaca de Mari, de Bohemian Creative). Thorne, el colgajo no es la estrella del sexo. Al igual que hay otras formas de sexo y que el sexo no tiene por qué incluir penetración. Lo mismo con que la protagonista 'le suplique' a él que se la meta. Se sigue mostrando una relación que no es de igual a igual. Sino que la superioridad la tiene el tío, porque ella se deja hacer y no decide cuándo. Pero la autora a lo suyo.
'Siguiendo el curso del agua, miro el vello más espeso del pubis y la eminencia imponente de su miembro erecto. Todo mojado. Bellamente cubierto de venas. Me basta mirarlo para que me flaqueen las rodillas. Ha estado dentro de mí. Lo necesito otra vez. Lo necesito tantas veces que pierdo la cuenta' (284)
Cuándo el colgajo es la estrella, se desestima por ejemplo, la maravillosidad que las mujeres tenemos. Se llama clítoris que, como Teruel, también existe.
'El contraste entre mi cuerpo y su enorme y glorioso físico' (288)
Eso quiere decir que el cuerpo de él es precioso y el de ella una mierda? Sigamos autoflagelándonos por no encajar en los cánones. Quiero una protagonista que se quiera. Que se diga lo buena que está, con sus estrías, michelines, sus arrugas y sus tetas caídas. Quiero una protagonista que tenga autoestima. Que no gire en torno a un tío. Quiero una protagonista que se mime, y que para hacerlo no necesite a nadie. Quiero una protagonista que no le caiga bien a todo el mundo. Con su carácter. Una protagonista que no insulte a las demás mujeres, que las vea como aliadas y no como rivales. Es necesaria una protagonista así. Muy necesaria. Y la que este libro ofrece es todo lo contrario.

Otro ejemplo es que Lucy examina con microscopio a cada mujer con la que se cruza, las juzga son saber nada de ellas, las insulta. A la recepcionista del hotel le llama 'barbie de hotel' porqué ha sonreído a Josh. Y claro, para que no se lo quiten entonces 'Yo extiendo una mano sobre el pecho de Josh. Como diciendo: 'es mío'. (292)

Resumiendo, que acaban juntos y él, le dice que 'te amé nada más verte' (hola, instalove) por eso precisamente la puteó en el trabajo durante meses. Así que recuerda mujer, si te maltratan no es maltrato, no es acoso laboral, es porque te quiere. Bravo, Sally Thorne por seguir fomentando la violencia machista. Ahora, me voy a limpiar el ojete con tu novela.


1/5
★★★

Imágenes:  casadellibro, pixabay


Poster Transformers el último caballero Optimus prime


Me lo he pasado mejor que una teta sin sujetador. Michael Bay (con producción de Steven Spielberg) dirige está quinta entrega en acción real de la línea de juguetes de Hasbro. El film da exactamente al espectador lo que espera encantado: robots, peleas de robots, explosiones, disparos, acción trepidante, aventuras, coches que valen un pastón y explotan y carreras de coches con robots autotransformables (autobots). Ya saben, un garbanzo no hace puchero, pero ayuda a su compañero.

Mark Whalberg el carismático protagonista, está tan ágil como hace unos añitos. La saga cinematográfica de Transformers empezó su andadura en el año 2007, con título homónimo, seguida de ‘Transformers: La venganza de los caídos’ (2009), ‘Transformers: El lado oscuro de la Luna’ (2011) y ‘Transformers: La era de la extinción’ (2014), formando un total de cinco, inclusive la que nos ocupa. Las de 2011 y 2014 –Whalberg se estrenó en esa como Cade Yeager- recaudaron más de dos mil millonejos de nada en taquilla 

La primera incursión de servidora en el mundillo fue con el primer film -iniciado con los actores Shia LaBeouf y Megan Fox- y desde entonces perdí la pista con los siguientes. Y ya les digo, que una vez dentro, tienen una admiradora de por vida. Las pelis son para enmarcar. Tienen trama (absurda, surrealista y tonta, pero la tienen), contienen píldoras de humor, y unos personajes variopintos, cada robot extraterrestre con personalidad (vienen del planeta Cyberton) y habilidades propias. Los portas siguen siendo Optimus Prime y Bi (el favorito de la menda) con el añadido que, en esta, se incluyen dinosaurios transformer que se dedican a zampar coches de desguace, y amenazas latentes. ¡Amenazas latentes!

Transformers el último caballero

Si lo ponen delante de una barbacoa, les hace un churrasco en cero coma

Con todo esto, se estarán preguntando que de qué va el tinglado, la sinopsis, la trama, el barrullo, el caldo de la escudella. ¿Robots contra humanos? ¿Humanos que se resisten a ser colonizados por robots aliens? ¿Dinosaurios robots que son aliens pero que en realidad solo necesitan achuchones?

Pues no.

Va sobre el Rey Arturo.

¿Qué? ¿Cómo se les ha quedado el cuerpo? ¿Siguen vivos después del cortocircuito neuronal? ¿Y qué pinta aquí el Rey Arturo? Pues se lo explico en un momentico: resulta que Bay iba a dirigir ‘El rey Arturo’ (2004) después de estar trabajando cinco años en el proyecto, le metieron una patada en el trasero, lo sacaron como quién saca un chorizo de la bolsa del súper, y le dijeron que iban con el culo encogío en presupuesto. Y ahí se quedó, en taparrabos, cuál Tarzán. La espinita la tendría clavada y 13 años después decidió coger el zurullo que le lanzaron y restregarles la mierda por la cara a los que lo dejaron en gayumbos. Sin rencor, ¿eh? Venga, pelillos a la mar. Claro que también es casualidad que Guy Ritchie haya lanzado una peli sobre Arturito de Bretaña coincidiendo con el estreno de esta nueva entrega. Le debe haber sentado como una patada en la huevera.

A parte del Rey ese llamado Arturo y de apellido Pendragón, que lleva un mondadientes como arma, –interpretado por Lian Garrigan, que dio vida también al personaje en OUAT, a este paso, el próximo lo interpreta Arturo Valls- el tinglado va sobre lo siguiente: los Autobots (aliens-robots buenos) y los Decepticons (aliens-robots malos) están en guerra, con los humanos ahí en medio. Optimus Prime se ha pirado y la clave para salvar la Tierra la tiene un tal Merlín. Si no entienden absolutamente nada de esta sinopsis es porqué tampoco hace falta. No se sientan mal, que yo me quedé igual.

Transformers el último caballero con Anthony Hopkins

Sir Edmund Burton (
Anthony Hopkins) delante de la mesa redonda

Con esto último, supondrán a bien, que salvar la tierra es el hilo conductor de dos horas y media de metraje rodada completamente en IMAX 3D. De la puesta en marcha del guión se han encargado Art Marcum,  Matt Holloway (ambos guionistas de ‘Ironman’ (2008)) y Ken Nolan (‘Only the brave’ (2017)). Seis manos dándole a la tecla non stop, con el objetivo de formar una peli con un presupuesto estimado –espero que estén sentados- de 217 millones de dólares, la película de Transformers más cara hasta la fecha. Unos tanto y otros tan poco.

Lo que no deja de ser curioso es que se haya rodado en Cuba. De hecho, es la segunda peli rodada en el país, después de ‘Fast & Furious 8’ (2017).  Otros emplazamientos corresponden a Alnwick Castle, Arizona, Michigan, Northumberland, Trolltunga (Noruega) Hampshire, Isla de Skye, (Escocia) y Stonehenge. La pena, es que se sabe que esta podría ser la última de Transformers en la que Bay se pone al frente de la dirección después de 10 años. Aunque tampoco ha descartado que si le ofrecen un buen guión no vuelva otra vez para una sexta. Veremos a ver qué pasa. Y cuántos dólares puede mojar en el café. Ésta lleva recaudados 130.120.862 (a fecha de 21 de agosto de 2017) solo en los Estados Juntitos.

Eso sí, a Bay le engrandece el hecho de que como amante de los perros, hizo que Freya, un perro con epilepsia que no encontraba hogar y que adoptó, tuviese un pequeño cameo. Es un gesto pequeño, pero muy bonito.

Actores como Stanley Tucci, Josh Duhamel, John Turturro repiten, como las natillas. Se añaden a la ensaladilla Santiago Cabrera (el famoso y guapísimo Aramis –que me lo envuelvan- en la genial serie de la BBC 'The Musketeers’) y la adolescente Isabela Moner. El gran fichaje es Anthony Hopkins (me niego a ponerle el ‘Sir’ delante, como trato preferente) dando vida al personaje Sir Edmund Burton. De hecho, Ken Kolan, uno de los guionistas escribió el papel justo para él. Pues ya me dirán qué gracia que se lo den mascado. Eso sí, la escena de la carrera de coches por Londres, mientras Hopkins hace una peineta a los Transformers malvados, es memorable.

Transformers el último caballero Optimus Prime

Optimus Prime ahí, tó puesto

Las metidas de pata, abundan como en cualquier producción que se precie. Como por ejemplo ver a Merlín empinando el codo con una botella de tapón de rosca –no hay que ser historiador para saber que en esa época, allá por el siglo IV no habían tapones enroscables-  o algo tan tonto como mostrar a Stonehenge en plan aislado, cuando en realidad, pasa por al lado la carretera A303 y tiene la ciudad de Amesbury a tiro de piedra. La representación de las distancias no lo llevan muy bien, pobrecicos.

Como sé que les gustan los cotilleos, más que un palo a un tonto, les cuento que al director se le echaron encima –y con razón, que ya es de tener poca sensibilidad histórica- porqué se le ocurrió decorar Blenheim Palace como un cuartel nazi para representar las escenas de la Segunda Guerra Mundial. Los veteranos de guerra británicos, se lo comieron con patatas, pues dicho palacio fue residencia y dónde nació Winston Churchill, político, escritor, militar y Primer Ministro Británico, además de Premio Novel de Literatura. Nicholas Soames ( otro al que no le voy a poner el ‘Sir’ delante), nieto de Churchill tuvo que salir a poner paz alegando que era una simple escena de película.

De un tiempo a esta parte, aquí servidora sabía perfectamente lo que iba a ver: más de lo mismo. Puro de escapismo veraniego para estar fresquito en el cine, no pensar mucho en la trama y ver acción sin necesidad de violencia (esto último no es moco de pavo de encontrar) y más que cumplió su función. Más acción, más efectos visuales y una mierda de trama, que está ahí pero que no importa ni falta que hace. Voy a ver robots desmontables, señoras y señores.

Transformers el último caballero Wahlberg y Haddock

Cade Yeager (Mark Wahlberg) y  Vivian Wembley (Laura Haddock)  en un submarino transformer

Sepan que no le doy importancia al argumento reciclado. Me da igual porqué sé que lo que Bay pretende es hacer un blockbuster de verano, se esos que hacen ¡KABOOOOOOM! Como cuándo éramos peques y jugábamos con Action Mans, Barbies, caballos, coches de carreras e inventábamos acción y aventuras (lo que me divertía yo quitándole el trineo al Action Man y cediéndoselo a mi Barbie junto con un bazooka del siete que llevaba incorporado). Es una peli basada en juguetes para niños, aunque no sea una producción destinada a niños, precisamente. Lo de la lucha de autobots y deceptions es un extra para ver saltar trozos de tierra, brazos desmontables de chatarra y básicamente, que el ritmo sea rápido. Carreras de coches que valen un pastón, militares disparando a robots y un largo etcétera que que pese a su duración, pasa el tiempo volando.


Mejor que no tengan en cuenta la profundidad de la historia. Mejor que se sienten y piensen solo en la destrucción masiva y esperpéntica que causan estos robots y que a todos nos importa un bledo. Vamos, que si disfrutaron con cualquiera de los otros films de la saga o buscan una gran peli de acción –sin violencia, sangre, ni vísceras-, con escenarios de locura y amplios y magníficos efectos visuales, es su film.

También les digo que no va a complacer a todo quisqui, al igual que cada saga tiene su público –dime qué consumes y te diré quién eres. Yo no digo nada, lo dice el neuromárketing, conste- y que si a ustedes les parecieron burdas las otras entregas, no vean esta y pueden optar por ir a echar el orejón a otras producciones, como ‘Wonder Woman’, ‘Cars 3’ -ver crítica- o cualquiera de las grandes billeteras, digooooo, producciones que queden en cartelera.

Transformers el último caballero Haddock  Optimus Prime

Optimus Prime (voz de Peter Cullen)  y Vivian Wembley ( Laura Haddock) en Transformers: The Last Knight (2017)

Como ya se estarán imaginando el percal, es el tipo de peli que los críticos han puesto a caldo. Un 15% en Rotten Tomatoes. Que los gustos son como los culos, cada uno tiene el suyo, pero es poco coherente que en cambio le diesen un 82% al despropósito Sharknado (esa peli en que salían tiburones de un tornado y se zampaban a la gente). Y no porqué haya visto esta última, sino porque considero que cualquier película en la que se exacerbare la poco infundada violencia de un animal tan inteligente y pacífico como el tiburón, es una falta de respeto a la par que provoca un odio y miedo injustificados a unos maravillosos escualos, y da veda libre para su tortura y caza. Nos los estamos cargando y solo faltan esos despropósitos de producciones para acabar de rematar el pastel, con cagamandúrries que ni se han molestado en estudiarlos ni a nadar con ellos. Pueden ver posts sobre el tema que escribí en su momento (hace un porrón de tiempo), aquí y aquí.

Lo que no entiendo es el porqué de tanta crítica negativa. Hombre, hijo, si ya sabes que no te va a gustar, porqué ya de por sí no te gusta la saga, pa’ qué vas a verla? ¿Eh? ¿Pa’ qué? Si es que hay peña masoca. Eso, o lo hacen para poder escribir una mala crítica. Yo ignoro a los críticos y me va genial. Otro día, ya si eso, hablamos de cómo los compran para escribir cómo escriben.

Dentro de esa trama absurda que les contaba, si algo rechina visualmente, son los cambios de vestuario. No puede ser que se cambien de ropa en un submarino de la Marina y se queden tan pichis. Una ignoraba totalmente que los submarinos nucleares tuviesen un vestidor interior, por, yo que sé… si antes de lanzar un torpedo, a uno le vienen ganas de cambiarse de traje y ponerse guapetón . Hay que ver lo que se aprende. Lo mismo con la escena en la que los están persiguiendo, que ella (la prota) decide que con tacones no puede ir a salvar el mundo y que mucho mejor hacer cambio de vestimenta y ponerse las botas de montaña. Ahora cada vez que vea un submarino de estos voy a imaginarme una situación tal que así:
-Paco, tengo al objetivo in position.
-Muy bien Legolas, pero esos calcetines del Chewakka no combinan nada con el trabucazo que vamos a esputar.
.Voy a ponerme gallardo.
-Enga. Te espero, tigre.
Aunque la peli añade el esterotipo de 'la mujer guapa' con Viviane (Laura Haddock), por lo menos han tenido la decencia de añadirle un par de doctorados. Algo es algo dijo un calvo, cuándo se encontró un pelo en el culo.

Para colmo el film termina con una escena cliffhanger (traducido: al borde del precipicio) que básicamente es una técnica narrativa que genera suspense para que el público se interese por lo que va a pasar en la siguiente entrega. Y a mi me da que si Bay lo deja va a ser una auténtica cagarruta.

Si buscan una peli con toneladas de acción, explosiones, robots, diversión CGI y efectos visuales buenos, con esta, no les va a dar tiempo a aburrirse. Clímax puro. Ya saben lo que van a pagar para ver y lo divertido que va a ser.  
 
4/5
★★
Ver tráiler
Fuentes: IMDB, Filmaffinity

Imágenes: IMDB, Todas las fotos pretenecen a: Paramount Pictures/Bay F - © 2017 Paramount Pictures. All Rights Reserved. HASBRO, TRANSFORMERS, and all related characters are trademarks of Hasbro.2

La librería de los finales felices portada planeta
Portada
Cuándo vean la portada de un libro con una enganchina que les promete que ‘va a ser la hostia’, gírense despacio, peguen la vuelta como los de ‘Pimpinela’, corran y nunca más miren atrás. Aléjense de eso. Porqué normalmente una vez leído es, a resultas, un chasco.

Y miren que me conozco. Que ya me pasó con el libro de ‘La sonrisa de las mujeres’ (ver reseña) y parece que no aprendo. A la tercera va a la vencida, llevo dos y les aseguro que no repito. Lo que les decía de las enganchinas de la portada: en ‘La librería de los finales felices’, es de suponer por cuestiones de márqueting, cumple dicha característica con un punto rojo en el que se ha impreso la siguiente frase: ‘Hay un libro para cada persona. Este es el tuyo’.

Así, si una se pone a mirar la cuestión de lejos, es cuanto menos redundante. En ese momento, no caí, pero si se fijan es un método de promoción un tanto ceporro. Básicamente porqué dan por hecho que ya, de buenas a primeras, va a gustar al lector porqué lo dicen ellos. Lo dice la editorial. Pero, yo que sé, llámenme previsora, cabe la posibilidad de que no les guste a quién se lo intentan vender y que ese libro, como reza la primera frase, no sea para esa persona en concreto. Incluso, rizando más el rizo, que ese libro lo hayan puesto a un nivel tan estelar para promocionar las ventas, que acabe siendo como que les claven un stiletto en el dedo meñique del pie.

Todo muy loco.
Los críticos y los planes de estudio deberían rendir cuentas de cómo consiguen que los chavales vean una historia de rebelión, aventura y chulería como una obligación y deberes para la escuela. (…) Se convierten aventuras fantásticas en deberes. (p.107)
Como supondrán ya a estas alturas del párrafo, este libro, desde luego, no es el mío. A no ser que me quiera echar una siesta, pero para eso incluso prefiero los ‘Principia’ de Newton como libro de mesita de noche. Es más entretenido y eso que aquí una de mecánica y cálculo matemático avanzado no entiende ni jota.

¿Y porqué les cuento esto?  Pues verán, siéntense o apóyense en algo que empiezo a cascar. Pero antes, les pongo en contexto.

La librería de los finales felices libros colores
Libros bonitos

Después de dos años escribiéndose cartas, Sara decide ir a conocer a Amy, la persona con la que ha estado intercambiando todo este tiempo letras llenas de pasión por los libros. Para ello, viajará desde Suecia a Broken Wheel -un pueblecito de Iowa-  que está en el quinto pino. Pero al llegar, descubre que la anciana Amy ha fallecido y que justamente,  ese mismo día están celebrando el funeral. Amy, le ha dejado a Sara para su estancia ‘agradable’ su casa y su habitación llena de libros. Sara intentará insuflar vida a un pueblo ‘roto’ –ya lo dice el propio nombre- montando una librería con los libros de su amiga y decidida a cambiar la vida de sus habitantes –y también la suya- mediante la lectura.

Buen planteamiento ¿a qué sí? Pues no.

La protagonista, Sara, es más sosa que la pasiflora. Se ve a kilómetros con quien se va a quedar. Lo bueno de este libro es que salen una gran cantidad de libros, algunos que van a conocer, otros que no sabrán ni que existen. Esta novela es un libro para enamorados de los libros. Aunque sinceramente, tiene más limitaciones que un peaje de autopista.

La verdadera protagonista es Amy, y esto es curioso, puesto que ella ha fallecido, pero sabemos buena parte a través de las cartas que ésta le envía a Sara. Amy le cuenta todos los cotilleos y la vida de los habitantes del pueblo a Sara en cada sobre. Vamos, que ya la ‘prepara’ para lo que vendrá.

Sara está obsesionada con leer. A esta mujer alguien debería decirle que es bueno leer porqué hace que tengas una base general de culturilla (depende de lo que leas, también), que hace abrir la mente (ídem) y bla, bla, bla…Pero una cosa es leer y otra la obsesión que tiene esta chica por la lectura. Que con los libros todo genial, pero con las personas para socializar es un poco cortita. No digo que le cueste, es que simplemente es tonta, que es distinto.

Broken Wheel el pueblo donde va a parar Sara, se lleva fatal con el pueblo de Hope que está al lado (a 40 km y pico de nada), y me ha parecido un pique absurdo. De hecho, a estas alturas, todavía no entiendo porqué se odian. Y eso en teoría, es trabajo de la autora dejármelo claro.

Es un libro lento. Si tuviese que definirlo de alguna forma, el símil sería como ver crecer un tomate. Pero menos bonito.
Le parecía muy triste ver los libros como algo que había que leer porqué otros lo habían leído.
La librería de los finales felices vieja librería cartel
La vieja librería
Otro punto les va a resbalar es cuando la Bivald se dedica a nombrar porqué unos autores son ‘más fiables que otros’. Fiable en el sentido de que todas las obras que produce un autor X son buenas, en pos de otro autor Y que tiene unas que sí lo son y otras que no.
Hombre, no se puede esperar que un autor saque siempre libros que sean una maravilla, que son personas y también tienen sus momentos de bajón y sus ‘paren el mundo que me bajo’. Miren, justamente como esta autora. Este libro es una tortura, pero el de ‘Déjate de chorradas y búscate una vida’ su segunda novela, por lo menos, le da por mejorar.

Hay una gran cantidad de nombres de personajes y a menudo el lector se encuentra con que no sabe ya quién es quién. Y de hecho, es posible que ni los diferencie, que ya es grave. Esto de debe a que los personajes son tan planos que podrían intercambiar entre ellos las personalidades y no pasaría nada. No cambiaría nada.  Lo jodido es que los secundarios tienen más chicha que Sara, el personaje principal. Y cuándo eso pasa, es que en una novela algo falla.

Insertados se encuentran también varios clichés: un negro fumador, una mujer religiosa con miedo al sexo y –mi favorito- un gay. Muy gay, a poder ser. Que se le note bien la pluma por si el lector es tonto y no lo ha pillado. Y lo ponemos regentando un bar, porqué eso no está manido ni nada, claro que sí.
-Mi madre se esforzó para que la aceptaran. ¿Tú alguna vez has intentado que te acepten?
Sara pensó un segundo antes de responder:
-No lo sé –dijo.
-No vale la pena –prosiguió Grace-. Si sigues sus normas del juego siempre saldrás perdiendo. Es como el dicho: nunca discutas con un idiota, porqué te rebajará a su nivel y entonces te ganará por experiencia. Lo mismo pasa cuando tienes que vivir tu vida. Nunca vivas tu vida según las normas de los idiotas. Porqué te rebajarán a su nivel, ganarán y mientras tanto, tú vivirás una vida despreciable. (p.53)
De un tiempo a esta parte, recordarán que la trama de la novela gira en torno a la librería que abre Sara. Pues bien, esa librería tarda nada más y nada menos que 200 páginas en abrirse de las 459 que tiene la novela. Maravilla. Pero si eso les parece una bestialidad, debo decirles que el romance saca la nariz allá por la misma página en que se abre la tienda. Es decir, que tiene más paja que un pajal. Sara intenta que los habitantes encuentren con un libro la forma de ponerle azúcar a la vida. Pero yo, más que azúcar, lo que he necesitado son sales Eno y mucha paciencia para tragármelo entero.

La librería de los finales felices viejos libros marrones
Más libros
Si hay algo positivo en todo esto y es que en la página 346, es decir en las últimas 100 páginas, la cosa se anima. No tipo fiestón -no se me flipen, que les veo- sino más bien como cuando decides hacer judía verde para cenar porqué tienes la nevera pelá.

El planteamiento happy fantástico de ‘jo, qué maja es la gente que lee libros’ y qué ‘buenas personas’ y qué todo es para enmarcar. Miren, leer no les hace mejor persona ni peor. Hay gente que no lee y son maravillosos, y hay quién lo hace –o se lee las sinopsis, que total para la mierda que escriben después- y son residuos de ectoplasma con patas. No depende de la afición que se tenga, sino de el carácter del sujeto a tratar. Así que verlo en modo generalista a lo unicornio-vomita-arcoíris es de o haber pensado muy poco lo que se va a escribir o de querer restregar por la cara la cantidad de libros que se ha leído la autora y que ha plasmado para inflar su ego.
La línea que separa la independencia de la estupidez es extremadamente fina. (p.231)
Los capítulos, pese a no ser más de 10 páginas y alternados por cada personaje, son pesados. Pongamos que un capitulo tiene esas 10 hojas. Pues de ellas, 5 y media se dedican a descripciones del pueblo (lo que da de sí el puñetero, con lo pequeño que dice que es) y lo otro, son pensamientos, mezclados con diálogos y descripciones de expresiones faciales (Dior, dame paciencia) de los personajes que pertoquen. Una almohada, por favor.

Mención especial merece la relación que se desarrolla entre Sara y Tom –el sobrino de Amy-. Es de traca. Eso es tan anodino, insulso, insustancial y apático que por mí, como si les atropella un tractor.
Tom se rio con algo que había dicho la mujer pelirroja y Sara tuvo que apartar la mirada otra vez. Se maldecía a sí misma. No podía enamorarse de él. Sabía quién era y conocía sus límites. Quizá pudiera arreglárselas para abrir una librería, pero no conseguiría salir adelante si se enamoraba de alguien como Tom: chulo, guapo y perfectamente normal. (p.174)
La librería de los finales felices bookshop azul
Dan ganas de llevársela a casa ♥
Pues qué quieren que les diga, lo de ‘chulo’ no me parece una cualidad destacable a tener en cuenta en una persona. Guapo puede colar –por eso de que la atracción física es un hecho circunstancial-, pero en serio, ¿no hay otra característica de personaje que se pueda escribir para no caer el el cliché? Y lo de ‘perfectamente normal’. Normal, normal, el tío no es precisamente. Analicemos el porqué.

Si les decía que el personaje el femenino de Sara es tonto (véase la cita anterior), el masculino –Tom-es directamente gilipollas. Pero claro, la prota como buena boba y cenutria (con perdón por las ranas, que son un amor) cae rendida a sus pies. Hay una escena en la que él la saca a empujones de una fiesta cuando ella lo que quería era quedarse y bailar un rato. La trata súper bien, ¿eh? ¡Viva el micromachismo! Y ya si tenemos en cuenta la siguiente cita, la ciruelita del pastel, oigan.
(Él) No tenía ninguna necesidad de tener una relación con una mujer que ni siquiera era mona. (p.283)
Joer, si es que si no eres mona, no vas a tener ná. Nos lo dejan clarísimo. Pero da igual, porqué si un tío se fija en nosotras –me hace especial gracia como en las novelas son ellos siempre los que escogen a la tía- se le debe hacer la ola. Porqué nuestra única cualidad es ser bellas, sino ya no valemos tanto. Más o menos como un jarrón del chino. Si a esto se le añade que la protagonista no es más estólida porqué no se entrena, y que se pasa buena parte de la novela pendiente de un tío y de ‘uy, no soy lo suficientemente mona para gustarle’. Y así todo el libro. ‘Uy, no se va a fijar en mí. Él es tan guapo…’ Un aplauso para la autora por incluir tópicos de la novela chick-lit más casposa.

Dentro de esto, me da hasta gustirrinín adjuntarles lo siguiente.
¿De verdad es pedirle demasiado a la vida? –pensó- ¿No tener que estar siempre sola? (p.385)
Según la protagonista, en las palabras citadas, no concibe la vida sin un tío, porqué evidentemente, las mujeres no pueden estar solas, sino son unas amargadas. Sigamos fomentando el machismo, sigamos. Pero la cosa no acaba aquí, no. Atentos a la siguiente frase:

Las sábanas tenían un olor desconocido fresco y varonil.

¿Por qué Dior de Todos los Atunetes de Alaska? ¡¿Porqué me tengo que tragar yo esto?! Me desorino. Analicémoslo con propiedad antes de que que me de otro ataque de risa. En otras reseñas, leyendo sus comentarios coincidimos en que el ‘olor varonil’ se refería a) a tigre, b) a no echarse un agüita, c) a ser un guarro, d) todas las anteriores son correctas. A falta de una especificación plausible demos por buena la opción ‘d’ que engloba todo. Pasemos a lo siguiente: si el olor es fresco pero también es varonil, eso es en mi pueblo un oxímoron. No puede ser fresco un olor que huele a rayos y centellas.

Siguiendo con el tema amoroso, no hay que ser ni Holmes ni Marple para saber a ciencia cierta que esos dos van a terminar juntos. De hecho, basta con leer el epílogo titulado ‘felices por el resto de sus días’, una frase que haría potar hasta a cualquier princesa Disney. Y con ese pedazo final que es tal que así: ‘pues yo también te quiero. Pues venga, nos casamos’.

Pues guay.

Es más, la protagonista llega a un punto en el que deja de pensar en la librería y se pasa buena parte del libro pensando en Tom, el idiota por el que se ha colado. Le deberían cambiar el título y renombrarlo como ‘Pensando en Tom’, porqué la tía está ahí día y noche, con el tiparraco en la cabeza. En serio, ¡qué pesadez!

No me vale la excusa típica de que es un libro ‘feel-good’ para caer en este desastre de narración. Servidora es la primera a la que le encanta este tipo de narrativa, y no tiene por qué ser cursi, falta de condimento, aburrida y con personajes más planos que el papel cebolla. Antes que este, les recomendaría leer del mismo género los siguientes: ‘La librería de las nuevas oportunidades’, ‘La pequeña panadería de la isla’, ‘Encender de nuevo las estrellas’, ‘Como el perro y el gato’, ‘Días de perros’, ‘Más maldito karma’, ‘Las chicas de la buena suerte’, ‘Déjate de chorradas y búscate una vida’ (si le dan al click encima de el título podrán ver cada una de las reseñas) y seguro que me dejo más.
Pero creo que me guardo mi mayor reconocimiento a las mujeres. (…) No hay autora a la que admire más que a Joyce Carol Oates. Creo que la única razón por la que no le han dado el Premio Nobel es que escribe demasiado. Una productividad así es demasiado para la autoestima masculina de los críticos (escribe más deprisa de lo que la critican). (p.108)
De un tiempo a esta parte, el encanto no se lo he visto por ningún sitio. Hay mucho relleno y muy poco ‘pasan cosas’, es decir, un libro al que le sobran páginas y le falta contenido. El romance tiene menos chispa que una lechuga después de tres días al sol

Antes de centrarse en Sara hubiese sido preferible que se centrase en Caroline, una mujer católica de 45 años que es de ordeno y mando y que se lía con un chico de 25. ¡Eso es genial! Aprecio que en las novelas los personajes femeninos se líen con otros más jóvenes, por contrastar eso de que siempre las mujeres se líen con tipos que les doblan la edad y que tanto abunda en novela. Los secundarios tienen más chicha,  pero están poco desarrollados para lo buenos que hubiesen sido con una novela centrada en cada uno de ellos.
Nunca me ha parecido que soñar haga más feliz a nadie. (p.236)
Hay cientos de libros que inmiscuyen al poder de la lectura. Cabría antes preguntarse cómo ha dado esto un giro de tuerca. Vale que haya libros sobre libros. Libros sobre libros para amantes de los libros.  De acuerdo. Bien. ¿Pero hacía falta escribir un libro sobre libros para amantes de los libros, que explica cómo la protagonista lee libros y con narrador en tercera persona? ¿De verdad? ¿Estamos tontos? 394 páginas sobre esto. Y la ‘acción’ –si se puede llamar así a lo más excitante que pasa, que es que la Sara abra una librería- tarda 200 páginas en llegar. Es decir, la mitad del libro. Libro aburrido, narración aburrida, con personajes aburridos, sin chicha, sin sangre en las venas. De hecho, mientras lo leía, y las veces que no me quedaba dormida, me miraba a mi ficus, de soslayo y con la firme constancia que mi planta de interior tenía más entretenimiento que la novela que en ese momento sujetaba entre las manos.
La librería de los finales felices Sara librera
Librera


Un libro que no aporta. Que compré porqué estaba de oferta (a 5,95 euros, concretamente) y me ha salido el tiro por la culata. No es una novela que se les vaya a quedar grabada. Más bien en cuanto lo terminen (si es que lo terminan, porqué hay que tener una paciencia budista para ello) lo cerrarán y se les habrá olvidado la mitad. Vamos, que no hay nada a lo que agarrarse.

Añadir la imagen pésima que este libro da de los habitantes de Iowa: gente con pocas luces, sin nada que hacer en la vida, pobres, vulgares, mediocres y anodinos. Ganas de hacerles una visita no dan, precisamente.

Se podría resumir perfectamente en que mucho márqueting y muy poca calidad. Ritmo nefasto, romance sin chispa. Los personajes están muertos. Imposible ponerles ni rostro. La protagonista, también parece estarlo. ¿Cómo va una prota así a levantar un pueblo que también lo está? No tiene sentido, no es plausible. Son como marionetas a las que se le ven los hilos: parecen moverse, pero son inanimadas.

Fehacientemente no es un libro que recomendaría. La historia es plana y lineal. Sin sobresaltos. Previsible. Sara abre la librería porqué está segura que existe un libro para cada persona. No lo pongo en duda, pero desde luego, este, por todo lo argumentado anteriormente, dista mucho de ser siquiera el mío y el de cualquier persona que no quiera caer en un profundo sopor.

Cada vez que lo ojeaba pensaba en que simplemente la autora nos quería refregar los libros que había leído o simplemente, que podía haber estando escribiendo este libro como limándose las durezas de los pinreles, porqué total, el resultado hubiese sido el mismo: una novela absolutamente aburrida, prescindible, predecible, falta de interés y lo peor, falta de vida.

2/5
★★★

Imágenes: casadelibro, weheartit

Spider-man homecoming film poster

Maguire, Garfield y ahora Tom Holland se ha puesto en la piel del amigo y adorable vecino de Queens, Spider-Man.

Esta nueva saga, –capítulo cuatro de la fase tres del MCU (Marvel Cinematic Universe)- corresponde a una iniciativa de Marvel/Disney para el reinicio de las aventuras de Peter Parker. Un Peter que conserva la esencia de los cómics originales que Stan Lee (guión) y Steve Ditko (dibujo) crearon en 1962 (de hecho, la matrícula del coche de la Tía May -AMF-1562- corresponde al primer cómic en el que apareció el Hombre araña: ‘Amazing Fantasy’, 15 de 1962) Se nos presenta a un Spidey divertido, alegre, fresco y sobretodo, humorístico que ostenta una trama menos oscura que la vista en otras de Marvel, y que es el trampolín a poder vincular al hombre araña con ‘Los Vengadores’.

Dirigida por Jon Watts y con guión de Jonathan Goldstein, John Francis Daley, el propio Watts, Christopher Ford, Chris McKenna y Erik Sommers, ‘Spider-man: Homecoming’ es un guiño a que el personaje ha vuelto a ser propiedad de Marvel Studios. ‘Regreso a casa’. Es hasta poético. Para celebrarlo incluso, le han puesto sus icónicas alas de telaraña de los cómics en el traje y unas viseras oculares de tamaño variable, que hacen que tenga mayor expresividad.

La película fue filmada un mes después del estreno de Capitán América: Civil War (2016) (ver reseña) en Atlanta. Y aunque Tom Holland es el actor más joven (19 primaveritas) en dar vida al trepamuros –Maguire tenía 25 y Garfield 26- es el que más se le parece en actitud a Peter Parker. Robert Downey, Jr. es la octava vez que interpreta a Stark y no sé qué narices pinta en esta película (argumento en párrafos siguientes).

Dos horas y trece minutos de producción con un presupuesto estimado de 175.000.000 dólares y recaudados la friolera de 314.057.748 (datos de IMDB a 20 de agosto de 2017, solo en Estados Unidos). 

Marisa Tomei es Tía May. Vamos, que no es la abuela amorosa que se nos presenta en los cómics, sino una mujer hecha, derecha e independiente que se encarga de su sobrino, como lo hubiese hecho su hermana.

Peter Parker y  Need Leeds Spider-man homecoming film

Peter Parker (Tom Holland) y  Need Leeds (
Jacob Batalon). Fotografía de Chuck Zlotnick - © 2017 CTMG, Inc. All rights reserved

Pero si algo destaca esta película es la incursión racial: Michelle, que sabemos al final que se llama MJ, y que da vida la actriz Zendaya, no es caucásica. Es más, es mal hablada, le importa un pito como vestir o el ir arregladilla y es una buena estudiante de ciencias y dibujo. Vamos, que está bien alejada de la Mary Jane de los cómics, personaje que por cierto, siempre me ha caído especialmente mal (es tonta del bote, pavisosa, pija y mimada) y así, entre ustedes y yo, hubiese preferido mil veces que Felicia Hardy acabase como pareja de Peter, que por lo menos, tiene un par de ovarios.

Siguiendo con el tema, lo que les contaba, que al estar alejada del prototipo del cómic, es inevitable que caiga bien. La diversidad étnica está muy presente en todo el film y eso se agradece: el mejor amigo de Peter es bajito y gordito y ambos forman un tándem un tanto friki (fans de la ciencia y de Star Wars). Flash Thompson, el gamberro de la escuela que se dedica a putear a Peter durante buena parte de su vida, es latino –y por eso, por desgracia,  el actor que le da vida, Tony Revolori (ver crítica ‘El gran Hotel Budapest’), recibió amenazas de muerte-, y Adrian Toomes (Michael Keaton), alias el buitre, que es el villano de esta entrega, está casado con una mujer no caucásica. Otro puntazo es que no se nombra a la mayoría de personajes, sino que deja que el espectador lo relacione con el cómic. También sale Gwen Stacy (Spider-Gwen, en un universo paralelo) que únicamente se la reconoce por la diadema negra en su pelo rubio, así como Cindy Moon, alias Silk (seda) otra chica con poderes arácnidos.

Por otra parte, Iron Man, que tiene cierto protagonismo, cae especialmente gordo, básicamente porqué no le presta ni la más mínima atención la pobre chico y eso que Peter se harta de advertirle que quieren hacer volar por los aires su avión. Pero nada, Tony Stark a su puñetera bola, como siempre. Sinceramente, pienso que la aparición de Iron Man en este film sobraba.

Como en toda producción que se precie, las idas de olla y metidas de pata son un clásico. Véase que el apartamento de Peter es diferente que el que se nos muestra en ‘Captain America: Civil War’, que no les costaba nada mantenerlo igual, pues no, toma a cambiarlo (por ejemplo, tenía una cama doble y ahora tiene una litera y la puerta se abre hacia el otro lado). O que se afirme que el Lego de la Estrella de la Muerte tiene 3808 piezas cuando en realidad tiene 3880. O con lo que más flipé: que un ferry se detenga en medio del agua después de que un rayo láser lo haya partido por la mitad. ¿Estamos tontos?

Spider-man homecoming ferry scene

Peter sujetando un ferry por la mitad sin que éste haga glu, glu, glu

Analicemos esto con propiedad, porqué creo sinceramente, que los guionistas no han oído en su vida una cosilla que se llama inercia. La inercia es la incapacidad de un cuerpo de modificar por si solo un movimiento en el que se encuentra, en este caso, todo recto. Por lo tanto, el barquito, como cuerpo en movimiento que es, seguiría hacia delante por este mismo principio y no en un punto muerto, parado en el agua. Después está el tema de risa, casi, cuándo aparece Iron Man a soldar el barco por entero para evitar que se hunda. En teoría, como recordarán, Stark sabe de máquinas. Pues en esta escena no lo parece. A ver, primor. Animalillo del bosque. Piojillo de pitiminí. Los buques, para que floten, tiene que estar una parte de la quilla por debajo de la línea del agua. Hasta ahí, no les descubro nada nuevo. Bien, pues esa zona no puede ser llenada de agua en el interior porqué sino en barco hace glu, glu, glu por su peso y adiós muy buenas. Entonces, que me expliquen el porqué narices en un barquito partido por la mitad, con la parte interior de la quilla llena de agua a Stark no se le ocurre bucear por debajo del casco para soldar primero la quilla, evitar que se hunda ni  que el barco no se vaya a tomar por Neptuno. Y saben lo divertido de todo esto? Que el barco en la peli queda a flote, cuándo debería estar con Bob Esponja: bajo el mar.

Lo mejor es el traje del Buitre que han adaptado a 'los nuevos tiempos' con metal y les ha quedado muy tecnológico. El buitre (en los cómics, un abuelete que está en muy buena forma y en este film un señor de mediana edad) como sabrán, lleva unas alas inmensas para poder volar que son afiladísimas. Pues bueno, Toomes lleva una chaqueta de vuelo. Una chupa. Digo yo que si vas a hacer cabriolas con unas alas que llevan dos motores, y que posiblemente debido a eso y a la rapidez del vuelo, tu cuerpo va a ser sometido a fuerza g. (aceleración producida por la gravedad de la tierra en un objeto cualquiera, qué menos que llevar un traje de presión, para protegerte. Pues no. Venga cabriolas, acrobacias, luchas, y venga a someter al cuerpo a la fuerza g. y el tío sigue más consciente que una lechuga, cuando un humano ya estaría más que inconsciente debido a que la sangre se iría a las extremidades inferiores.  

Por cierto, la escena post créditos se la pueden saltar perfectamente, porqué es un troleo total al espectador y no conforma ni un pequeño avance para las pelis venideras del MCU, sino que más bien es el Capitán América soltado una mierda de discurso sobre la paciencia y agradeciendo al espectador el quedarse hasta después de los créditos. Un truño. Una troleada. No pierdan el tiempo con eso.
A destacar que en el film hay varios elementos que hacen referencia a los cómics, como el que se diga que las telas de araña de Spidey de disuelven en dos horas (en los cómics es una). O simplemente, cuando Peter  está espiando a unos estudiantes que discuten sobre la identidad de Spidey y uno suelta ‘podría estar terriblemente quemado bajo la máscara’, que es una clara referencia a Deadpool: ambos a menudo colaboran juntos contra los villanos en los cómics.

Spidey e Iron-Man en Spider-Man Homecoming Film

Stark y Parker patrullando la ciudad © 2017 CTMG, Inc

En un principio, Nick Furia (Samuel L.Jackson) iba a ser el mentor de Parker, pero Stark fue colocado en su lugar. Como curiosidad, Marisa Tomei y Robert Downey Jr. fueron pareja.

Para prepararse para el papel, Holland tuvo que ver un montón de películas que le dio el director sobre el paso a la mayoría de edad y asistir a las clases de la Escuela Superior de Ciencias del Bronx usando como pseudónimo el nombre de su profesor de interpretación. Pero lo peor es lo siguiente: Holland llevaba tanga, porqué el traje es muy ajustado y si hubiese llevado calzones, se le hubiese notado. Así que se pasó la grabación con tanga. Con lo cómodos que son. El mismo día en el que se anunció quién sería Spidey, Holland, que a parte de actor es también bailarín –con una alergia tremenda a los gatos-, colgó en su instagram varios vídeos haciendo volteretas hacia atrás.

Vale decir que antes de que Marvel recuperase los derechos del trepamuros, Sony tenía en mente hacer un universo de películas pero solo con personajes de los cómics de Spidey, con Black Cat, Venom o Los seis siniestros.

Aunque en un principio Mark Hamill iba a interpretar el villamo, fue Michael Keaton quien dio finamente vida a Adrian Toomes y para investigar sobre el personaje lo único que hizo fue hablar con dos hijas de su amigo que conocían a el buitre, de los cómics. El actor lo describe como a un personaje resentido.   Y ya al final del film vemos la aparición del que se supone que será el próximo villano: Mac Gargan (Michael Mando), alias El Escorpión.

Como lectora de cómics y fan de Spidey desde los 12 años, hay varias críticas que le hago a esta película.

1) La primera de ellas es que hay que reconocerle que al estar escrita por seis guionistas podría haber salido peor. Es amable, ligera, divertida a ratos, sin tono oscuro y prima el estar constantemente buscando el gag. La contra es que funciona, pero no hay variaciones en la narración, es decir que no añade nada con lo que poder sorprendernos, sino que más bien es más para adolescentes (ya saben lo que pienso de los temas adolescentes).

Entiendo que las preocupaciones de un yogurín de 15 años, no son las mismas que puedan tener otros superheróes senior de la compañía y quizá por ello, lo simple del guión, formándolo como un personaje joven, torpón, que no tiene demasiado claro eso de qué es la responsabilidad sea la causa de que el guión se haya derivado hacia la comedia juvenil.

Adrian Toomes/ Buitre y The Tinkerer  Spider-Man Homecoming Scene

Adrian Toomes/ Buitre (Michael Keaton) y The Tinkerer (Michael Chernus). Foto de  Chuck Zlotnick - © 2017 CTMG, Inc.

2) Ese carácter de ‘soy más feliz que un calcetín recién lavado’ deja de lado la base, los cimientos de lo que es Spidey en si. Y ahí es donde entra la segunda pega: Peter Parker tiene una historia triste. Su vida está marcada por la culpabilidad, el desasosiego, la duda y el miedo. El que decidiese no parar a aquél ladrón, que posteriormente mató a su tío Ben (iba a ser Steve Buscemi ) a sangre fría, es lo que le empuja a luchar, lo que le hace tener un carácter cada vez más cínico, aunque lo estén apaleando sus enemigos, y lo que le da fuerzas para proteger a los que ama.Tío Ben es como si no existiera. Ni se le menciona, ni se le espera. Sin eso, la base psicológica del personaje se va a tomar por saco, porqué su motivación es completa y absolutamente inexistente. El Peter de esta película la única motivación que tiene es entrar en ‘Los Vengadores’ porqué mola mazo. Vaya mierda de conflicto existencial. Del acoso escolar que sufre Peter durante su adolescencia mejor lo incluimos pero por encima. Porqué ¿para qué tratar un tema así con seriedad, eh? ¿Pa’ qué? Un par de yoyas se merecen los guionistas. 

3) Vamos a meter a un Tony Stark descafeinado y desganado porqué nos sale del naranjo. Tal cual. Modelemos a Spidey a partir de Iron-Man y que este primero le sirva como perrito faldero, sirviente o lacayo (ahora, me enfado y te quito el traje que te he construido, como a un cánido). Maravilla. Esto es un insulto a los fans del adorable vecino –versión clásica- (entre los que me incluyo). Entiendo que sirve para incluir al arácnido en la próxima peli de ‘Los Vengadores’, pero se podría haber conformado un film por entero, de per se, sin que los necesitase. Porqué el personaje tiene suficiente empuje y carácter para bastarse y sobrarse solo, no se le tiene que añadir ningún otro de la factoría Marvel para que los engranajes del que podía haber sido un mejor film, se pongan en marcha. El guión, por lo que refiere a esta parte, falla estrepitosamente.

4) Stark es Papá Noel, Los reyes magos y el hada de los dientes, todo junto. Se supone que en los cómics Peter es un friki científico que inventa cosas raras. Pues aquí no. Aquí, se lo regala todo Tony Stark, porqué ya es Navidad en el Corte Francés. De hecho después de verla a servidora le dio la sensación que cualquier cosa que tenga mínimamente que ver con Los Vengadores tiene más importancia que Spidey en su propia peli. ¡Qué triste!

5) El Buitre: aunque Michael Keaton  es una de las cosillas que vale ver de este film, comparándolo con el resto de películas, debo decir que todavía no he visto ningún villano mejor que el maravilloso Loki –envuélvanmelo que me lo llevo- de Tom Hiddleston. Todavía estoy buscando la ‘gran pelea’ contra el Buitre. Y el pobre Shocker, que si se le ve, es de pasada, como los billetes de 500 euros.

6) Escenas de acción en las que no se ve un piojo verde. Y se quedan tan picis. Una en medio de dicha escena se encuentra preguntándose ‘qué ha pasado?’ Madre del salmoncete volador del Mediterráneo, qué mal filmadas están las escenas de lucha, ¡por todos los boquerones! Saltos de cámara, algo de polvillo, poco más y para compensar, te lo ponemos encima de un avión y un barco, que no se diga. ¿Y lo de ir saltando de edificio en edificio, que es muy de los cómics? Con sus telarañas, ahí gripando como un saltamontes con dosis extra de cafeína. Si les gustan los cómics, se van a quedar con las ganas.

Resumiendo, el único propósito del film es entretener, y es un tiempo que pueden estar con las nalgas en una butaca zampando palomitas a dos carrillos. No le busquen la trama, la profundidad o los tres pies al gato a esta peli.

Les va a gustar, entretener, soltar una sonrisilla a veces, pero si es usted fan de los cómics clásicos, el chasco se lo va a llevar.
 
3/5
★★
Ver tráiler
Fuentes: IMDB, Filmaffinity

Imágenes:  IMDB, CNET